Los cactus inspiran una técnica para limpiar vertidos de petróleo
La biomimética de ultimísima generación sigue dando inesperados resultados, siempre brindándonos una ayuda inestimable para ganar en comodidad y confort o, como en esta ocasión, para restablecer el equilibrio natural de un modo ingenioso, sencillo y también ecológico. Concretamente, me refiero al ingenioso invento que acaban de presentar científicos chinos, demostrando que las púas de los cactus pueden ser una caricia regeneradora para los entornos degradados.

Sabemos de este invento a través de la publicación de un artículo esta semana en la revista científica Nature Communications, en el que investigadores del Instituto de Química de la Academia de Ciencias de China se lucen con su idea de agrupar pinchos de cobre en una forma y disposición que imita a las espinas de los cáctus.

El objetivo es crear una técnica que consiga eliminar el petróleo del agua, con la evidente intención de utilizarse para limpiar vertidos de crudo y evitar así que las catástrofes ambientales cobren dimensiones descomunales.

Absorber el petróleo

Sus creadores afirman estar muy satisfechos con los resultados obtenidos, calificando de muy eficientes los pinchos en su absorción del petróleo durante los experimentos realizados.

Desde un primer momento, su intención era demostrar que se podía emular la función de las espinas de los cactus, diseñadas para recoger el agua condensando la humedad del aire para luego enviarla a la raíz desde las espinas. En este caso, la funcionalidad no es sobrevivir en ambientes áridos, sino en un medio húmedo pero más hostil, si cabe.

Los cactus inspiran una técnica para limpiar vertidos de petróleo
La imitación de las espinas del cactus se hizo utilizando materias primas afines al petroleo para que actuaran igual que las naturales hacen con el agua. Así es como han logrado su propósito: probar que sus tencológicos pinchos son capaces de atrapar a la perfección las gotas de crudo que se encuentran en el agua.

“La separación de petróleo en el agua tiene una tasa de eficiencia de más del 99 por ciento”, afirman, por lo que parece que no se trata de una actuación meramente anecdótica. Es más, incluso podría superar a otros métodos gracias a ser tremendamente respetuosas con el entorno, lo que permite una actuación continua.