Cada año se pescan 100 millones de tiburones
Si nos basamos en las estadísticas, a ser inofensivos los tiburones nos ganan por goleada. Lógicamente, me refiero a ataques mutuos, porque de sobra sabemos que tanto ellos como nosotros somos grandes depredadores y metemos un susto al miedo. Así, frente a una media anual de menos de 100 ataques no provocados de tiburones a personas, los escualos han de soportar (atención a la cifra) 100 millones de muertes anuales.

Por lo tanto, al margen de que compararnos llega a ser ridículo, lo cierto es que la situación resulta preocupante habida cuenta de la insaciable voracidad que demuestran año tras año las industrias pesqueras con este grupo biológico, que puebla el planeta desde hace la friolera de 400 millones de años.

Tristemente, estos vertebrados de origen prehistórico están contra las cuerdas, al filo del abismo de la extinción, de la que no podrán librarse de seguirse con este ritmo brutal de capturas, tan ilegal como imparable. En concreto, la mayoría de las pescas buscan únicamente su aleta, muy cotizada por considerarse un manjar en la cocina japonesa.

La cifra podría triplicarse

El número de los 100 millones que estima David Gibson, director ejecutivo del National Marine Aquarium, en Plymouth, Inglaterra, sólo es una estimación. En realidad, no existen datos concretos sobre capturas de tiburones, pues éstas se realizan en la clandestinidad, y se desconoce la cantidad exacta, pero el rango estimado va desde los 63 hasta los 273 millones, por lo que los 100 millones sólo son un promedio.

Cada año se pescan 100 millones de tiburones
Además, su extinción tendría consecuencias desastrosas para el ecosistema. Básicamente, se rompería el equilibrio de la depredación, acabando con un aumento de los depredadores de los que los tiburones eran, a su vez, depredadores. El resultado sería su sobrepoblación, un terrible aumento de la caza de herbíboros y, consecuentemente, una explosión de vegetación, que crecería sin control.