Cada vez más mercurio en el Ártico
Si las aguas del Ártico tenían pocos problemas debido al deshielo, ahora se ha descubierto otro. Y, lo curioso, es que el calentamiento global podría ser una vez más el responsable. Se trata del aumento de mercurio que se ha registrado en animales de aquella región, como osos polares, focas o ballenas belugas. En definitiva, si cada vez hay menos hielo polar y más mercurio en las aguas y en los animales, el equilibrio medioambiental del ecosistema ártico peligra gravemente.

Estos datos se desprenden de un informe internacional presentado por el Consejo del Ártico y señala a la aceleración de los efectos del cambio climático como responsables. Es decir, que se espera una velocidad aún mayor en el proceso de deshielo y, por tanto, que siga aumentando el nivel del mar. Pero lo novedoso es que se ha constatado que los niveles de mercurio están aumentando en los tejidos musculares de la fauna ártica y los científicos creen que el fenómeno podría estar relacionado con dicho calentamiento.

El Programa de Monitoreo y Evaluación (AMAP) considera que algo debe de estar ocurriendo para que se produzca este aumento de mercurio, cuando las emisiones de esta sustancia producidas por la acción humana, sobre todo de la combustión de cartón, están estables en el ámbito mundial.

Los autores del informe creen que las sustancias potencialmente tóxicas de mercurio se desplazan en forma de gas y llegan a la atmósfera del Ártico, depositándose en el hielo. También podrían llegar a la región a través de las corrientes oceánicas. Una vez allí, se pueden convertir en metil-mercurio, una de las formas más tóxicas de mercurio, que puede ser ingerido por organismos vivos y, en algún caso, incluso puede llegar a entrar en la cadena alimentaria humana.

De ser cierta esta teoría, que aún debe estudiarse en profundidad, significaría que estos aumentos de los niveles de mercurio detectados podrían ser el primer signo de que el cambio climático altera la acumulación de este peligroso metal.