Cae en picado el consumo de carne de ballena en Japón y lleva al declive terminal de la industria, según activistas
La carne de ballena se puede encontrar como plato estrella en la carta de numerosos restaurantes nipones, pero últimamente es mucho más difícil hallarla en los frigoríficos de las consumidores, que han dejado de comprarla en masa en Japón, donde este alimento se consideraba de consumo tradicional.

Según una reciente encuesta realizada para el Fondo Internacional para el Bienestar Animal, la población sigue dividida sobre la polémica caza de ballenas, pero la gran mayoría no ha comprado carne de ballena en los últimos doce meses. Exactamente, el 88 por ciento.

En concreto, el 26 por ciento de los encuestados está de acuerdo con las expediciones que se lanzan al mar para cazar ballenas con pretendidos fines científicos, que finalmente abastecen de carne los mercados. Por contra, un 18 por ciento de los japoneses se oponen a su caza.

Ballena sólo a la carta: una gran noticia

Los resultados del estudio han animado al Fondo a hacer declaraciones optimistas sobre el ansiado fin de la masacre de estos cetáceos. “El pueblo de Japón está tomando carne de ballena a la carta, y esto es una gran noticia”, dice Patrick Ramage, director del programa contra la caza de ballenas de la ONG. Es más, el Fondo considera que la drástica disminución de su consumo cotidiano es “una de las señales más claras hasta ahora de que la industria de la caza de ballenas está en sus últimos estertores”.

A la luz de estos resultados, que confirman otros indicadores que apuntan en la misma dirección, los activistas piden al Gobierno nipón que se una a esta nueva realidad:

La encuesta demuestra que el apoyo público a favor de empresas de pesca son erróneas y obsoletas. El próximo gobierno de Japón debe unirse a su pueblo con el apoyo a la caza de ballenas responsable, que respete el espíritu de las leyes.

Caída en picado del consumo

Los resultados de la encuesta confirman la tendencia observada en los últimos años en el consumo de carne de ballena. Si en 2009 se consumieron alrededor de 4.200 toneladas, en 1962 llegaba a las 230.000, una diferencia abismal.

Cae en picado el consumo de carne de ballena en Japón y lleva al declive terminal de la industria, según activistas
Recordemos que la caza comercial de ballenas fue prohibida por la Comisión Ballenera Internacional en 1986, pero una cláusula de la moratoria permite a Japón matar a más de 900 ballenas minke todos los inviernos con fines científicos y vender luego su carne en el mercado. Actualmente, sólo las cazan Japón, Islandia y Noruega.

Australia presentó una demanda contra Japón en la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de la ONU en 2010 argumentando que estaba produciéndose un fraude de ley, a la que acaba de unirse Nueva Zelanda. En ella acusa al país nipón de violar la Convención Internacional para la Reglamentación de la Caza de Ballenas utilizando la débil excusa del fin científico para comerciar con su carne. La decisión judicial se espera a partir de 2013.