Calefacción de distrito
Se trata de un sistema de calefacción central, como la de cualquier comunidad de vecinos pero llevada a grandes niveles. La calefacción de distrito, también llamada calefacción urbana es el medio mediante el cual ciudades enteras o barrios disponen de instalaciones que producen calor y se canalizan por sus calles para llegar a todos sus hogares, de la misma manera que lo pueda hacer el agua o el gas.

La producción de este calor que más tarde será repartido se basa principalmente en centrales de cogeneración, aunque al mismo tiempo se utilizan energías renovables como la biomasa, la energía solar y hasta el calor que sobra de las centrales nucleares e incineradoras cercanas.

La calefacción de distrito llega a los hogares procedente de una central cercana a los consumidores a través de tubos aislados, normalmente subterráneos, que distribuyen el calor a los edificios. El medio más común para distribuir dicho calor es el agua, aunque también se puede utilizar vapor.

En los casos de demanda más intensa, se suele equipar la zona con sistemas de acumulación que almacenan energía en los momentos en los que se consume menos. El calor que llega a los hogares no sólo se utiliza para la calefacción, sino también para producir agua caliente y para climatizar y enfriar en verano.

Las ventajas de este sistema de calefacción son varias y apuntamos algunas de ellas. Como la producción de calor es más eficiente, pues se desperdicia menos, también contamina mucho menos. Del mismo modo, este sistema de calefacción es el método más barato de reducir el uso del carbón y cuenta con una de las huellas de carbono más bajas de todas las plantas de generación basadas en combustibles fósiles.

Otra gran ventaja, por supuesto, es que los consumidores ahorran dinero en la energía y las instalaciones, pues de la misma manera deberían emplearlos para sus propios sistemas de calefacción.

Calefacción de distrito
Por lo que respecta a los inconvenientes, que también los hay, es que se requiere de una gran inversión inicial, aunque se amortiza a largo plano. Este sistema no resulta el idóneo para zonas con baja densidad demográfica o para comunidades con muchos pequeños edificios.

Resulta evidente que antes de pensar en instalar un sistema de calefacción de este tipo será necesario realizar un estudio para conocer si la calefacción de distrito es la mejor opción. Un experto debería analizar cómo instalarlo de la manera más óptima y económica, de forma que la oferta de calor se adapte a la demanda.

Este sistema ya se está empleando en muchos puntos de la geografía española, pero es en los países más gélidos del planeta donde más importancia está teniendo, como en los casos de Islandia, Dinamarca y Finlandia, que se basan principalmente en este tipo de calefacción para llevar el calor a los hogares de sus respectivos países.