California, entre la sequía y las inundaciones
El cambio climático ha traído dos regalos funestos, pero diametralmente opuestos, a la otrora idílica California, que se las prometía felices y hacía oídos sordos a las advertencias de los científicos, cansados ya de avisar del peligro que suponen los cambios aparejados al imparable avance del calentamiento global.

Por un lado, ciudades turísticas como la famosa Newport Beach o Balboa Island podrían acabar inundadas. El calentamiento global aumenta los niveles del mar y las previsiones para ellas son de órgago: quedarían sepultadas bajo las aguas a final de siglo, o incluso antes.

El paisaje cambiará radicalmente no sólo en la costa. Además de esa amenaza a corto plazo, frente a la que se está empezando a reaccionar construyendo diques y otras estructuras para detener el océano, un fenómeno opuesto azota al estado de California: la sequía extrema.

La peor sequía en más de un siglo

En efecto, a esta amenaza costera se le suma otra no menos preocupante, que ya está dejando sentir sus efectos en los últimos años. El estado más poblado y la primera economía agrícola del país está en estado de emergencia desde hace más de un lustro por el problema de la escasez de agua.

California, entre la sequía y las inundaciones
Actualmente, California sufre la peor sequía en más de un siglo, según el Centro Nacional de Mitigación de la Sequía, una situación que afecta a más de 37 millones de personas. Se trata de una sequía crónica nada casual, asociada a los efectos del cambio climático por un grupo de científicos de la Universidad de Standford.

Del racionamiento de agua en las ciudades y también para cultivos e instalaciones ganaderas se ha pasado en algunos casos a la falta de agua. Paliar esta carestía del líquido elemento también está siendo un objetivo prioritario, con subvenciones para proyectos que permitan mejorar la situación mediante el ahorro de agua y una mejor gestión de los recursos hídricos subterráneos.