Cámaras para evitar la caza de rinocerontes y pillar a los cazadores con las manos en la masa
Las modernas tecnologías se alían con los defensores de las especies en peligro de extinción, protegiéndolas de la caza furtiva en mayor medida de lo que era posible hasta ahora. Por primera vez, se colocarán en Kenia unas cámaras que vigilan el espacio las 24 horas del día y consiguen detectar tanto la llegada de los vehículos como el sonido de los disparos efectuados contra los rinocerontes.

Equipadas con computadoras Raspberry Pi (miniordenadores de bajo coste) y conectadas vía satélite, las cámaras desarrolladas por Cambridge Consultants pueden hacer la diferencia a la hora de mantener el control sobre la caza furtiva.

Son cámaras tremendamente sensibles al movimiento controladas a través de la red de satélites Iridium -el único sistema comercial que permite su acceso desde cualquier parte del mundo-, ideadas por la Sociedad Zoológica de Londres en colaboración con el Kenya Wildlife Service y su doble ventaja sería proporcionar pruebas de cargo contra los cazadores, así como una alerta temprana para evitar la muerte de los animales.

Detener a los cazadores

Como es sabido, identificar e interceptar posibles cazadores furtivos es el principal reto en la dura batalla que llevan a cabo los conservacionistas contra la terrible lacra que supone la caza para la supervivencia de especies en extinción. Es por ello que este sistema que realiza fotografías y grabaciones ataca el problema desde la raíz, intentando detener a los asesinos tanto desalentándolos como en el sentido policial de la palabra.

Cámaras para evitar la caza de rinocerontes y pillar a los cazadores con las manos en la masa
Recordemos que la situación es absolutamente desesperada en el caso de los rinocerontes. Cada once horas muerte uno, un descenso vertiginoso que en tan sólo unas décadas ha mermado su población hasta los 500 de los animales de los 20.000 que había en Kenia en 1969.

El momento actual, por lo tanto, es tan crítico que sólo este tipo de soluciones pueden mantener viva la esperanza. Ahora sólo cabe esperar que funcionen. Si dan resultado serán perfectas para su mantenimiento a largo plazo pues además de útiles y resistentes se camuflan con el entorno y son la mar de discretas gracias a unos flashes infrarrojos que resultan imperceptibles tanto para los animales como para los cazadores.