El cambio climático obliga a las plantas a migrar a lugares más frescos
Las plantas ponen pies en polvorosa escapando del cambio climático. Hacer las maletas y correr montaña arriba es su única manera de darle esquinazo a su extinción, y no se lo han pensado dos veces antes de huir hacia elevaciones más altas conforme el clima se ha vuelto más cálido y seco.

El fenómeno ya se conocía desde hace unos años, y no cesan de encontrarse ejemplos por doquier, como este último que señala un nuevo estudio de la Universidad Mount Lemmon de Arizona, en Estados Unidos, cuyas conclusiones constatan que numerosas especies de plantas de una montaña ubicada en el suroeste del país están migrando a marchas forzadas.

Tras comparar los resultados de un reciente estudio de 27 plantas que crecen en el Monte Lemmon, un pico de 9.157 pies (2.791 metros) cerca de Tucson, Arizona, con una encuesta similar realizada en 1963, los investigadores pudieron comprobar grandes cambios en este sentido.

Hasta 1.000 metros

Durante el último medio siglo, tres cuartas partes de las vegetaciones habían cambiado su rango de pendiente ascendente “significativamente”, lo que significa que se habían desplazado, en ocasiones hasta 1.000 metros, de acuerdo con lo publicado en la revista Ecology and Evolution.

El cambio climático obliga a las plantas a migrar a lugares más frescos
Los científicos advierten que esta reacción sólo es una muestra de las consecuencias que pueda tener el cambio climático. No hay que ser un lince para entender que conforme se intensifique el calentamiento global las especies se verán contra las cuerdas y dejará de haber un lugar al que migrar. Sin escapatoria, vendrá la extinción y un entorno desértico que significará la destrucción de ricos ecosistemas.

En palabras del investigador de dirigió el estudio, Richard C. Brusca:

Si el clima continúa calentándose, cosa que los modelos climáticos predicen, los bosques mixtos de coníferas subalpinos en las cumbres de las montañas podrían ser empujados hacia arriba hasta desaparecer, y no olvidemos que los animales también dependen de ellos.