El cambio climático sigue pulverizando récords
El cambio climático no se anda con chiquitas. Año tras año, sus mordiscos empiezan a dejarse sentir como auténticas dentelladas, y lo hace de un modo cada vez más frecuente. Dentro de este feo panorama, el 2015 fue un año de órdago, de acuerdo con el último informe “El Estado del Clima” realiza anualmente la Agencia Nacional de Océanos y Atmósfera (NOAA) de Estados Unidos.

En esta última edición no solo se concluye que el cambio climático sigue avanzando delante de nuestros ojos, sino que además se constata el deshielo de los polos. Por otra parte, en un futuro cercano se pronostica más de lo mismo: eventos extremos que adoptarán la forma de sequías interminables, olas de calor más frecuentes e intensas, inundaciones, lluvias torrenciales y, sobre todo, sus autores afirman que “estamos en un territorio desconocido”.

¿Seguro que es el cambio climático?

Estos informes, en efecto, tienen asustados a los climatólogos, y también a todo aquel que eche un simple vistazo a las conclusiones de éste y otros informes, que ya se cuentan por miles. Sin embargo, no puede negarse que el cambio climático sigue despertando dudas.

El cambio climático sigue pulverizando récords
A pesar del amplio consenso científico que existe en torno al cambio climático, aún sigue habiendo escépticos que no acaban de creer que exista o que lo haga a causa del ser humano. Aunque cada vez hay más evidencias al respecto, a menudo resulta difícil atribuirle eventos concretos, entre otras razones porque para ello se necesitan estudios pormenorizados que no siempre se realizan.

Ello no significa que no se pueda atribuir ningún evento individual con el cambio climático, tal y como se afirma en algunos medios de comunicación. Que el clima sea caótico no significa que la ciencia no pueda vincular eventos extremos con el fenómeno del cambio climático.

Muy al contrario, la ciencia ha avanzado y “puede demostrar que ciertos eventos extremos habrían sido prácticamente imposible sin el cambio climático”, tal y como afirma Heidi Cullen, jefe científico de la organización ambiental Climate Central.

Una montaña de pruebas

Que el cambio climático tenga un mucho de incertidumbre no significa que no sea una realidad. De hecho, el caos forma parte de su modo de comportarse, y ello dificulta las predicciones. Sobre todo, a medio y largo plazo, a lo que hemos de sumar que la aplicación de unos u otros modelos que incluyan a su vez diferentes factores y escenarios lleva a una variedad de pronósticos.

El cambio climático sigue pulverizando récords
A su vez, las consecuencias a nivel local son distintas de las que estipuladas en un análisis global. Todo ello desorienta fácilmente a no especialistas, pero no por ello puede dudarse del cambio climático. A este respecto, los resultados del último informe de la NOAA son una buena medicina para quienes padecen “duditis aguda”.

Sus conclusiones dibujan un escenario realmente duro, pero se trata de una información muy valiosa para entender hasta qué punto tenemos que actuar cuanto antes. Cierto, era para ayer, hace dos décadas que tendríamos que haber reaccionado, pero también es cierto que aún será peor si esperamos a que nos muestre su peor cara. Así lo opina Cullen cuando afirma que “la ironía del calentamiento global es que si esperamos a ver el impacto en toda regla va a ser demasiado tarde para arreglarlo”.

Resultados del informe: 2015, el año más caluroso

Entre los principales resultados del informe destaca el hecho de que en 2015 la Tierra haya alcanzado su punto más caliente desde que se tienen registros. Las temperaturas medias, por lo tanto, son un grado centígrado más altas que las temperaturas pre industriales.

El cambio climático sigue pulverizando récords
En los océanos también se batieron récords. Además de que las temperaturas de su superficie alcanzaron cifras inéditas (superó en 2 grados centígrados la media en el Pacífico y 8 grados en el Atlántico), mientras el nivel del mar hizo lo propio.

El nuevo récord del nivel del mar en 2015 superó en 7,1 centímetros la media de 1993 y el hielo marino en el Ártico cubrió la menor superficie observada en los últimos 37 años de observación vía satélite.

Otro récord se refiere a la concentración de gases de efecto invernadero. En 2015 fue la más alta de la historia, superando por primera vez el umbral de seguridad, situada en los 400 ppm por millón. Por último, también aumentaron las sequías e inundaciones. En cifras, la superficie afectada por sequías severas aumentó de un 8 por ciento en 2014 a un 14 por ciento en 2015.

El cambio climático sigue pulverizando récords

2016, por el mismo camino

Un reciente informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) también concluía que el 2016 va camino de ser otro año de récord. A tenor de los registros de lo que va de año, tiene todas las papeletas para convertirse en el año más caluroso de la historia desde que se tienen registros.

En este periodo, según los datos de la OMM, se han superado los registros de temperatura media en el planeta y también los niveles de dióxido de carbono emitidos, al tiempo que se ha acelerado el desielo en el Ártico.

El cambio climático sigue pulverizando récords
En la misma línea que el trabajo de la NOAA, concluye que el cambio climático está “alcanzando nuevas escalas”, intensificadas por el potente fenómeno climático del Niño de los últimos dos años. Aunque ha desaparecido, ahora los gases de efecto invernadero siguen manteniendo la temperatura global y sus niveles son cada vez más elevados.

Como consecuencia de ello, la OMM espera que los eventos extremos sean más frecuentes y graves, al tiempo que señala una anticipación del deshielo anual del Ártico y cambios imprevisibles en los patrones de lluvia. Una preciosa vista, sin duda.