Cambio climático y lucha contra la pobreza
El cambio climático no sólo es un problema medioambiental, sino que también reducirá los efectos que durante muchos años se han conseguido en la lucha contra la pobreza. Así se desprende de un informe presentado en Londres y elaborado por expertos en desarrollo sostenible de la organización británica Forum for the Future con el apoyo del Ministerio de Desarrollo Internacional. Este estudio analiza cómo transformará el cambio climático las economías de los países pobres en los próximos veinte años. “Sin acciones urgentes, el cambio climático amenaza con deshacer lo logrado durante años en la lucha contra la pobreza en el mundo en desarrollo”, comenta el ministro para el Desarrollo Internacional del Reino Unido, Stephen O’Brien. Según el director ejecutivo del Forum for the Future, “el cambio climático y el desarrollo deberían considerarse asuntos complementarios y no en competencia entre sí”.

En el documento se hace un llamamiento a gobiernos y organizaciones no gubernamentales para que tengan siempre en cuenta que el cambio climático afecta al desarrollo económico para ayudar a los países a gestionar su impacto y aprovechar las oportunidades de un mundo que se pasa a una economía de bajo carbono.

El informe anima a los países de renta baja y a todos los que trabajan en actividades de desarrollo a buscar oportunidades que busquen esta complementariedad. Así, por ejemplo, las inversiones tanto en energías renovables como en eficiencia energética pueden aumentar la seguridad energética. O el fomento de los sistemas de transporte bajos en carbono significa que habrá menos congestión y menos contaminación, con lo que mejorará la salud de las poblaciones. En cuanto a la agricultura, los expertos británicos recomiendan tipos que no se basen en el uso masivo de fertilizantes, que mantenga la calidad del terreno y potencie la seguridad alimentaria.

En fin, la ayuda al desarrollo no debe ser en ningún caso ciega al cambio climático, ignorando las medidas destinadas a ayudar a los países a adaptarse a sus impactos. El citado informe plantea cuatro posibles escenarios para las naciones pobres en 2030: el primero es un mundo en el que muchos de esos países que eran de bajos ingresos en 2010 se han desarrollado rápidamente, pero en su mayoría mediante un proceso de industrialización muy contaminante. Un segundo escenario es el de un mundo en el que los países de bajos ingresos desempeñan un papel creciente en la economía mundial y se han puesto en cabeza de la economía de bajo carbono, saltándose las tecnologías más contaminantes en busca de un futuro limpio. Un tercer escenario sería un mundo en el que los países pobres se sienten cada vez más abandonados por una comunidad mundial preocupada sólo por los altos precios del petróleo, el estancamiento económico y la posibilidad de conflictos. En este escenario, cada región se centra en sus propias preocupaciones, como la seguridad alimentaria, la escasez de recursos y la necesidad de adaptarse al cambio climático. El último escenario es un mundo en el que la gente entiende que las economías se basan fundamentalmente en el acceso a los recursos naturales y el cambio climático se ve como el mayor problema en materia de recursos.