Campaña para salvar el Báltico
Helsinki se ha convertido durante unas horas en la capital del Báltico, ya que acoje una cumbre dirigida precisamente a salvar el mar, castigado duramente durante años por los residuos agrícolas, los productos químicos de la industria y el descontrolado volumen del tráfico marítimo. Todo eso ha provocado que las aguas deberán soportar en las próximas décadas una expansión formidable de los negocios energéticos de Rusia, que acrecentarán todavía más la presión medioambiental.

La solución la tiene el presidente de Rusia, Vladimir Putin, que se comprometerá a la construcción de una planta de tratamiento de residuos en la localidad rusa de Kaliningrado, entre Lituania y Polonia, y que hasta ahora había desaguado sin tratar al mar. No hay país que contamine más el Báltico que Rusia. Principalemnte por las aguas fecales de sus ciudades y por el tráfico de sus petroleros, que se incrementará cuando se abran los yacimientos petroleros del Ártico y se complete la expansión del puerto de Ust Luga, por el que pasarán casi el 20% de sus exportaciones energéticas. La planta se inició hace más de una década pero el proyecto se paró por problemas de corrupción. Ahora, Putin se ha comprometido a supervisar personalmente el proyecto que será íntegramente financiado por bancos escandinavos e instituciones financieras de la comunidad internacional.

Por otro lado, la construcción del gasoducto Nord Stream que espera bombear 55 m3 anuales de gas natural, ya ha recibido la autorización de todos los países por los que pasa el gasoducto y sólo falta ser aprobado por la autoridad medioambiental finlandesa y el recurso presentado en Alemania por los ecologistas de WWF. El proyecto ha despertado mucha controversia entre los países del Este de Europa, que ven en el gasoducto (controlado por la compañía Gazprom) como una amenaza para su seguridad energética. Básicamente porque otorga a Rusia la posibilidad de cortar el gas a países como Ucrania o Polonia sin afectar a clientes occidentales como Alemania o el Reino Unido.