Campañas de publicidad ecológica
Las campañas de publicidad ecológicas juegan con la originalidad y la sorpresa para vender ideas o productos golpeando conciencias, moviendo a la acción o simplemente sensibilizando sobre cuestiones que se consideran de gran importancia medioambiental.

Su tono y credibilidad cambia muy mucho en función de dónde provengan, pues poco tiene que ver un Greenpeace o WWF alertando del derretimiento del ártico, pongamos por caso, que la venta de un coche eléctrico o la misma campaña People and Planet Positive de Ikea, donde la empresa se comprometía a reforestar poco menos que medio planeta.

El marketing directo también se puede vestir de verde, como ocurrió, por ejemplo, con el nuevo modelo ecológico de Smart, que inundó los buzones con folletos de papel reciclado que contenían una semilla para hacer crecer una planta. Su campaña también se reflejaba en las vallas publicitarias y en general en todo tipo de soportes, como ocurre con otros muchos productos de los que se desean resaltar sus características ecológicas.

Respeto ambiental, conservación animal

¿Pero, es cierto lo que se anuncia? Por definición, la publicidad destaca puntos fuertes y mentir, mentir, no miente, o quizás lo haga de un modo indirecto, o sea, no diciendo la verdad o no toda la verdad. Pero, en cierto modo, lo mismo ocurre con las campañas de publicidad ecológica que venden ideas tan loables como el respeto ambiental o la conservación animal. Siempre encontraremos un análisis más completo, más fidedigno, si utilizamos nuestro espíritu crítico para indagar sobre la cuestión de que se trate, aunque compartamos el enfoque de que se trate.

Campañas de publicidad ecológica
Otra cosa muy distinta es el greenwhashing, prácticas publicitarias que utilizan la preocupación social por el medio ambiente para limpiar la imagen de una empresa como principal objetivo. Es lo que se hizo con la campaña Chevron we agree, cuyo anuncio televisivo (puedes verlo en el vídeo) era demasiado sospechoso.

Recordemos que la petrolera Chevron tenía una causa judicial abierta (conocido como el Juicio del siglo) por contaminar millones de hectáreas de selva ecuatoriana, y justo entonces emitieron un anuncio en el que declaraban que las compañías petroleras deben apostar por las energías renovables.

Campañas de publicidad ecológica
En fin, no es fácil ni todo sirve para convencer y, en suma, vencer en la causa ambiental, pero sí es cierto que los anuncios que triunfan tienen un componente viral añadido con una fuerza comunicadora bestial, que sirve para movilizar a la población en torno a una idea, por una causa o un ideal. Lo de vender o no vender es otra historia, relacionada, sí, pero a años luz del valor ético que destilan las causas conservacionistas y animalistas, cuyo mensaje cala cuando la fuerza de los hechos, de la injusticia, indigna, conmueve hasta poder incendiarlo todo. Por suerte.