Campus ecológico de Google
Google se alimenta de tecnologías de vanguardia, y gracias a ellas ha conseguido ser el gran gigante de internet. Sin embargo, la vuelta a lo natural, a la simplicidad, está empezando a formar parte de su política en el diseño y construcción de sus oficinas.

Además de sus inversiones en energías renovables en los últimos años para alimentar sus elefantíacos y voraces servidores, Google acaba de presentar su nuevo proyecto, denominado Google North Bayshore, un increíble complejo en el que albergará sus oficinas.

Invernaderos ecológicos

¿Oficinas, centro de ocio, una ciudad ecológica? Todo eso, y mucho más, busca ser esta macro estructura, un campus diseñado con el objetivo de constituir un complejo ideal para el trabajo, el esparcimiento y el disfrute de un entorno natural, en el que se utilicen los recursos naturales para climatización, iluminación y aprovechamiento de las energías renovables.

Campus ecológico de Google
Mountain View, en California, es el lugar elegido para ubicarlo, en un terreno rodeado de zonas verdes. La idea es que el complejo se integre con éstas, de tal manera que se consiga una armonía paisajística y un mínimo impacto ambiental.

La filosofía de la compañía es conseguir nuevos logros no sólo a nivel digital sino también en la construcción sostenible. Su concepto de arquitectura bioclimática intenta reducir al máximo las barreras entre los edificios y la naturaleza. Así lo explican desde Google:

En vez de construir edificios de hormigón inamovibles, crearemos estructuras similares a bloques ligeros que se pueden mover con facilidad en la medida en que invirtamos en nuevas áreas de productos. Grandes marquesinas traslúcidas cubrirán cada sitio, controlando el clima dentro del complejo y al mismo tiempo dejarán entrar la luz y el aire del exterior. Con árboles, jardines, cafés y ciclovías abriéndose paso entremedio de las estructuras, buscamos disminuir la distancia entre nuestro edificio y la naturaleza que nos rodea.

Innovación, apertura y sostenibilidad

Los profesionales elegidos para su creación, el arquitecto Bjarke Ingels y el diseñador Thomas Heatherwick, recibieron una triple consigna muy clara: innovación basada en la apertura, la sostenibilidad y la comunión con la naturaleza.

Campus ecológico de Google
No es casualidad que se haya elegido Sillicon Valley para levantar este innovador espacio. Con ello, Google busca lanzar un mensaje verde interesante, pues el mismo lugar donde arrancaron el motor de la innovación en el desarrollo tecnológico, alcanzando la economía global, quieren ahora conseguir logros en el terreno de la ecología. “Es por esto que nos propusimos crear un entorno con espacios adaptables e inteligentes y pretendemos generar nuevos espacios para que la gente pueda disfrutar”, explica Ingels.

Un entorno abierto al público

Los estacionamientos dejarán de ser los protagonistas indiscutibles, como ocurre actualmente en las instalaciones de Google y de la gran mayoría de las empresas. Su protagonismo lo cederá a los carriles bici, a las plazas, a las zonas con árboles, jardines, invernaderos ecológicos con forma de cúpula que propiciarán la biodiversidad, espacios donde hacer ejercicio, donde disfrutar de la naturaleza mientras se descansa y también cuando se trabaja.

Campus ecológico de Google
Adiós al hormigón, al cemento, a los ladrillos, y hola a estructuras compuestas por ligeros bloques rodeados de naturaleza, que podrán cambiar su ubicación si fuera necesario.

Un lugar de trabajo y de ocio, y no sólo para los trabajadores sino para cualquier persona que quiera huir del mundanal ruido. Con ello, Google quiere demostrar que la tecnología, la innovación y el desarrollo son compatibles con la naturaleza y el cuidado del medio ambiente. Un buen modo de compensar, aunque sólo sea en parte, las tremebundas emisiones de carbono que producen sus gigantescos servidores, así como otros muchos de los inventos de tecnología de vanguardia en los que invierten grandes sumas de dinero.