Canciones y caricias para ayudar a crecer a las plantas
Un hogar verde también significa tener mano verde. Es decir, saber cuidar las plantas de manera que crezcan vigorosas y vivan largos años. Ya sean plantas de interior o de exterior, la ciencia nos anima a ir más allá de los tradicionales cuidados.

Obviamente, nadie duda de que una buena tierra, clima, iluminación y riego adecuados son esenciales para que las plantas estén tan saludables como bonitas. O, cómo no, puede ser decisivo abonarlas, prevenir y combatir posibles plagas.

¿Pero, qué más podemos hacer por ellas? Mucho más, y no se trata de estudiar jardinería, precisamente. Aunque no nos vendría mal a más de uno, es cierto, pero en este caso la ciencia de las plantas va por otros derroteros. Envidiables rumbos, el de las caricias y la música…

Aunque cueste creerlo, basta con acariciar delicadamente una plata para que crezca mejor. Así es, al menos, según un estudio llevado a cabo por un equipo de investigadores internacionales y publicado en la revista científica BMC Plant Biology.

Las caricias las fortalecen

De acuerdo con esta curiosa conclusión, acaricias las hojas de una planta es una manera de ayudarla a despertar su sistema de defensa y, por lo tanto, a mantenerla en buen estado de salud.

Canciones y caricias para ayudar a crecer a las plantas
Su mecanismo de defensa natural, por lo tanto, se activaría con ese suave rozamiento. Es decir, la planta pondría en marcha su capacidad de reacción ante agentes externos. De este modo, estaríamos haciendo algo parecido a un entrenamiento o activación que le vendrá muy bien frente a posibles enfermedades.

La respuesta de la planta al contacto físico se conoce como thigmotropismo, es decir, la reacción de la planta a un estímulo que puede ser positivo (acercándose) o negativo (de evitación), como puede ocurrir cuando se enroscan en las superficies que encuentra (guías o paredes, por ejemplo) o elude objetos, entre otros las piedras.

Canciones y caricias para ayudar a crecer a las plantas
En este caso es táctil, y con ello logramos que las hojas de las plantas absorban más oxígeno y repelan aquello que les resulte perjudicial. En todos los casos, el tigmotropismo es una manera de adaptarse al entorno, y ello puede suponer desde un cambio de morfología (las vides endurecen su tronco y lo enroscan a las guías) hasta reacciones que mejoren la polinización, modifiquen el ritmo de crecimiento o, como se ha descubierto, refuercen el sistema inmunitario.

La música, un abono melodioso

Susurrarles a las plantas, hablarles . Si, además, lo hacemos con una voz melodiosa, mejor que mejor. De hecho, las plantas son melómanas. De nuevo, la clave de su poder para hacerlas crecer no es otra que la recepción de estímulos.

Canciones y caricias para ayudar a crecer a las plantas
Numerosos estudios han demostrado cómo las plantas que han recibido estímulos crecen más y más rápido que aquellas otras que están en un ambiente más aislado, y las ondas sonoras para ellas pueden llegar a ser vibraciones benéficas. Hablarles, cantarles, leerles un poema, ponerles música relajante será mejor que someterlas a una polución acústica de cualquier índole, tal y como aconseja una investigación de Dorothy Retallack, autora del libro “The Sound of Music and Plant”.

El uso de la música como alternativa a productos convencionales para combatir enfermedades fúngicas en la vid se ha demostrado eficaz. Una terapia sorprendente que está dando resultados a la hora de ralentizar su avance.

Canciones y caricias para ayudar a crecer a las plantas
El secreto no es otro que aprovechar la receptividad de las plantas a determinadas ondas. Del mismo modo que la caricia activa el sistema defensivo de las plantas, algunos sonidos hacen lo propio con las vid. Es así como se consigue que la vida haga frente al parásito que, sin desaparecer, tampoco avanza. En concreto, se aplica con éxito en vides de la campiña francesa haciendo sonar diez minutos diarios de música clásica.

Las caricias y la música de la Naturaleza

Bien pensado, no parece tan extraño que las caricias y la música sean un binomio ganador a la hora de cuidar a nuestras plantas. No en vano, por mucho que las aislemos y encerremos en nuestras casas, las plantas tienen en su ADN su pertenencia a ecosistemas de rica biodiversidad.

Es decir, pertenecen a un entorno que les es propio, en el que la interacción existe. Es más, algunos estudios no dudan en afirmar que las plantas piensan, sienten, tienen memoria y se comunican. Entre otros, un estudio de la Universidad de Australia Occidental (UWA) indicó que las plantas pueden sentir felicidad, miedo, agobio, se comunican y pueden leer la mente.

Así las cosas no resulta extraño que la caricia y la música sean un estímulo positivo: las caricias del viento, su canción, o el agua cantarina, el trino de los pájaros durante el día, el ulular nocturno, el rasgueo de guitarra que se gastan los grillos…

Canciones y caricias para ayudar a crecer a las plantasPor último, no olvidemos que cuidar las plantas es cuidar el planeta. Eso sí, no puede confundirse el cuidado de las plantas con un constante comprar plantas de temporada o especies foráneas, de difícil adaptación en nuestro hábitat, y por lo general de corta vida.

La sostenibilidad y la jardinería bio están muy relacionadas entre sí, y a su vez son básicas para un buen cuidado de las plantas. Del mismo modo que la música, las caricias, pesticidas y abonos ecológicos son sinónimo de respeto al entorno, tenerlas cerca significa mejorar el aire interior sin utilizar productos químicos ni purificadores. Las plantas oxigenan y descontaminan de forma natural, pero vigilemos también su impacto ambiental a consecuencia de nuestros mejores o peores decisiones a la hora de cuidarlas. ¿Qué tal unas caricias y música ambiental…?