Capturan a un cocodrilo que llevaba años viviendo en las alcantarillas de Gaza tras escapar del zoo
En esta ocasión, al menos, ha resultado cierta la leyenda urbana sobre los cocodrilos que habitan en las alcantarillas de las ciudades. También de forma atípica, el ejemplar no había sido una mascota abandonada sino un fugitivo en toda regla, pues se escapó del zoológico cuando era una cría y cabía casi por cualquier agujero. Ahora, con sus casi dos metros de longitud, han sido necesarios varios hombres bien fornidos para capturarlo y devolverlo al lugar del que se fugó hace un par de años.

La psicosis social estaba a flor de piel, pues la población de la franja de Gaza sabía de su existencia desde hacía unas semanas, y tenía miedo de que sus temibles fauces abiertas anduvieran buscando a quién de ellos devorar. Justo lo que les ocurrió a un par de ovejitas matadas por el reptil, que últimamente pasaba tanta hambre que tuvo que exponerse a atacar el ganado.


Hasta entonces, mientras se mantuvo en la clandestinidad, las alcantarillas de la franja palestina fueron su refugio, su hogar. De hecho, hasta dos años ha podido sobrevivir sin ser visto ni levantar sospechas, aunque la policía se temía que pudiera seguir vivo tras darlo por desaparecido. En los últimos días, sin embargo, se dejó ver, se le apresó dos veces, y otras tantas logró romper las redes y escapar de nuevo. Finalmente, se le ha capturado con vida en un estanque de aguas residuales y volverá al zoológico, situado en el norte de la franja.

Vida subterránea en libertad

Cuando regrese con sus otros cuatro compañeros del zoo, un centro llamado Bisan City, este cocodrilo alcantarillero tendrá mucho que contarles, sobre todo a los otros dos ejemplares que consiguieron fugarse con él, pero fueron capturados a los pocos días. Por suerte, el pequeño tamaño de nuestro protagonista dificultó su búsqueda, y tampoco le ha ido nada mal en su vida subterránea cuando ha alcanzado un tamaño importante.

A partir de ahora, le espera una monótona vida que será todo un contraste para él, un cocodrilo para el que soñar con la libertad será sinónimo de desear vivir en las alcantarillas. A buen seguro que las echará de menos, y que le olerán mucho mejor que su actual cubículo.