Estas son las consecuencias de un Ártico enloquecido
Salvar el Ártico es salvar el planeta, nos dicen y repiten hasta la saciedad los científicos y grupos de activistas. Es un entorno frágil y desestabilizarlo supone enloquecerlo de un modo quizá irreversible, tal y como está empezando a ocurrir.

Su deshielo parece inevitable, según la ciencia, pero ralentizarlo supondría mucho. Sobre todo, porque, como dicen Greenpeace, “lo que pasa en el Ártico no se queda en el Ártico” y, de no actuarse de forma urgente y efectiva, su impacto será devastador.

Apocalíptico pronóstico de Greenpeace

Greenpeace, en efecto, tituló su campaña con el mencionado eslogan. En un impactante vídeo que se difundió hace apenas medio año podemos ver una simulación gráfica de los posibles impactos que provocaría el deshielo de la región ártica en el resto del mundo.

Mostrarnos de forma visual (ver vídeo al final del post) cómo acabarán ciudades como Londres, Sevilla, Miami u otros lugares costeros o especialmente vulnerables como un bosque ártico o un campo de arroz, pongamos por caso, es una forma mediática de hacerlo.

Estas son las consecuencias de un Ártico enloquecido
Pero los cambios serán globales, no uniformes, pero sí lo suficientemente generalizados como para temer sus efectos, según confirman evidencias científicas. De igual manera que el deshielo del Ártico traerá consecuencias en cadena inimaginables en los distintos ecosistemas, ahora mismo imposibles de predecir.

Tráfico marítimo y explotación de recursos

El deshielo, como es sabido, ha abierto el tráfico en aguas árticas de forma inédita para el hombre moderno. El avance del deshielo ya ha hecho posible la ruta del norte y del noroeste, utilizadas para el transporte de mercancías. De hecho, el tráfico marítimo ya se ha incrementado, y con ello también la actividad pesquera, el turismo y la minería.

A ello hay que añadir la cada vez mayor necesidad de recursos que se tiene, lo cual lleva a poner los ojos en regiones vírgenes como ésta, entre otros objetivos para realizar exploración de gas y petróleo. Son actividades económicas y humanas que suponen un importante impacto ambiental y que, de no restringirse con el suficiente rigor, acelerarán su explotación y declive.

Estas son las consecuencias de un Ártico enloquecido
En la región ártica ello supondrá la desaparición de numerosas especies, entre ellas el oso polar, tanto por el aumento de las temperaturas como por la falta de fuentes de alimentación. Actualmente, solo quedan 26.000 en todo el mundo y se trata de una especie en inminente peligro de extinción, al tiempo que están amenazadas otras muchas que pertenecen a este ecosistema único, un auténtico santuario de vida salvaje.

No en vano, el impacto ecológico del deshielo afecta a todo el ecosistema ártico, desde el microscópico plancton hasta la composición bioquímica del agua o al comportamiento migratorio de las ballenas. De un modo u otro, nada impedirá que se produzcan cambios drásticos en la flora y fauna, amenazando sobre todo a las especies autóctonas más antiguas.
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Trump pondrá al frente de la agencia ambiental a un negacionistaLa presidencia de Donald Trump no supone un impulso a la lucha contra el cambio climático, sino todo lo contrario. Tras las polémicas declaraciones de corte negacionista realizadas durante la campaña electoral, e incluso antes de ella, solo se espera más de lo mismo.

Espantados, los científicos no han dejado de advertirle el problema que supone para la humanidad una actitud contraria al activismo que se precisa en dicha materia, sobre todo cuando viene de parte de una nación tan relevante a nivel internacional. Importante a nivel geopolítico y también en lo que respecta a las emisiones de gases de efecto invernadero que genera.

Fue sonada la carta que le enviaron reputados científicos intentando que reflexionara y, en todo caso, protestando por su empecinado negacionismo. Una misiva abierta firmada por 375 científicos de primer nivel, pidiendo al candidato republicano que rectifique.

Una vez elegido, el enfrentamiento ha seguido siendo frontal, sobre todo como reacción a medidas que ya se van tomando y han dejado bien clara su postura en torno a la política ambiental. Si bien no será oficialmente presidente hasta el próximo 20 de enero, ya empiezan a trascender aspectos de su política que dan una clara idea de la que se avecina.

Trump pondrá al frente de la agencia ambiental a un negacionista
Esta semana hemos sabido que va a elegir a un negacionista del cambio climático para liderar la agencia medioambiental del país, concretamente la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA). Se trata de Scott Pruitt, conocido por haber tenido un gran protagonismo en las demandas de gobernadores republicanos contra distintas reformas acometidas por Obama para afrontar el cambio climático.

Un negacionista en la Agencia de protección ambiental

Si todo sale según lo previsto, el nuevo responsable de la política medioambiental de Estados Unidos será Pruitt, un veterano fiscal de Oklahoma que considera que el cambio climático no tiene un origen antropogénico. Es decir, considera que el ser humano no lo ha provocado y, por lo tanto, no tiene sentido reducir las emisiones provenientes de los combustibles fósiles, entre otras provocadas por el hombre.
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Cambio climático: la emisión de metano se dispara
A pesar de que el metano es un gas de efecto invernadero mucho más perjudicial para la atmósfera que el dióxido de carbono (CO2), alrededor de 20 veces, para frenar el cambio climático nos centramos en éste, pues se trata del principal gas de efecto invernadero.

Sin embargo, las cosas podrían no ser tan sencillas. No, al menos, desde que hemos conocido el reciente boom el metano. Hasta tal punto se han descontrolado sus emisiones que podrían hacer peligrar la lucha contra el cambio climático.

En efecto, la misma está viéndose seriamente amenazada por el boom que han experimentado las emisiones de metano a consecuencia de la producción alimentaria, según concluye un nuevo estudio llevado a cabo por casi un centenar de científicos.

Cambio climático: la emisión de metano se dispara
El trabajo concluye que los esfuerzos realizados en el presente, y también harían poco menos que inservibles los planes globales de avance hacia una sociedad baja en carbono que contempla el Acuerdo climático de París, centrado en rebajar el CO2, culpable del 80 por ciento del calentamiento del planeta.

El CO2 estabilizado y el metano disparado

Este alza del gas metano dificulta la ya de por sí complicada lucha contra el cambio climático en un momento decisivo, justo ahora que las emisiones de CO2 mundiales se habían estabilizado. De poco va a servir que lo haya hecho en los últimos tres años, tal y como afirma el último informe del Global Carbon Project, una asociación científica de la Universidad británica de East Anglia.
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Las ciudades, claves para luchar contra el cambio climáticoLas políticas municipales y sus políticos, es decir, eso que podemos llamar el ámbito de la municipalidad, suele considerarse un sector secundario cuando de actuar se trata. Sin embargo, también es cierto que la política más cercana al ciudadano es precisamente ésta, la que procede de la alcaldía y que, por otra parte, sumar esfuerzos siempre puede cambiar otorgar una fuerza tremenda.

Partiendo de ambas ventajas, así como de creciente protagonismo que está adquiriendo la urbanización en todo el mundo, alcaldes de grandes ciudades de todo el mundo se reunieron en Ciudad de México para aunar esfuerzos en la lucha contra el cambio climático.

La coalición C40

Creada hace ya más de una década, concretamente en 2005, la coalición C40 de urbes comprometidas con el clima, tiene su sede en Londres y que reúne a un total de 90 de las ciudades más grandes del mundo, como Londres, Nueva York, París, Madrid, Río, Caracas, Nueva York, Dakar, Adís Abeba, Johannesburgo, Seúl, Pekín, Shanghái, Estambul o Atenas.

Para hacernos una idea de la importancia de este grupo de ciudades, bastará saber que todas ellas representan 650 millones de ciudadanos, emiten tan solo el 7 por ciento de las emisiones urbanas del mundo y que además sus territorios generan el 25 por ciento del PIB mundial.

Las ciudades, claves para luchar contra el cambio climático
El hecho de que sus emisiones ni siquiera alcancen el 10 por ciento de las emisiones urbanas totales también nos da una clara idea de lo urgente que resulta trabajar a nivel urbano para combatir el cambio climático. Aunque queda mucho por hacer, también es cierto que las iniciativas que emprenden las grandes ciudades o urbes punteras por cualquier motivo sirven de faro guía para que el resto las tome como modelo.
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Los coches eléctricos, más baratos que los de gasolina y diésel desde 2024
Los coches eléctricos empezarán a ser competitivos dentro de ocho años, según un estudio realizado por la Organización Europea de Consumidores (BEUC), en el que se establece una comparación con los coches tradicionales, de gasolina y diésel.

De acuerdo con el informe, el coche eléctrico saldrá más económico que éstos en términos globales. Es decir, a partir de 2024, el gasto total de aquel a lo largo de toda su vida útil será menor.

El coche eléctrico saldrá a cuenta

El informe aporta detalles interesantes, que vamos a repasar de forma breve. Su punto de partida es la pregunta del millón: “¿Realmente vale la pena rodar con electricidad?”. Tal fue la cuestión que se planteó el BEUC, y la pregunta implicó un análisis y, finalmente, una conclusión que resulta esclarecedor.

Se concluyó, en concreto, que el coste total medio de uso (amortización y utilización, incluyendo costes directos e indirectos) de un vehículo eléctrico será inferior al de un vehículo convencional a partir de 2024, durante toda su vida útil.

Los coches eléctricos, más baratos que los de gasolina y diésel desde 2024
El informe valora de forma detallada el dinero que cuesta mantener un coche de uno u otro tipo. Si consideramos que un coche tiene una vida útil de unos 16 años, el eléctrico comprado después de 2020 supondrá un gasto de 51.907 euros, mientras que uno de gasolina superará dicha cifra, con 57.939 euros, así como el gasto del diésel, estimado en 53.730 euros.

A ello hay que añadir entre 600 y 1.000 euros en el caso del coche eléctrico, si queremos contar con una estación de carga eléctrica, si bien no es imprescindible. El monto total, incluso sumando esta cantidad, sigue quedando por debajo.

Los coches eléctricos, más baratos que los de gasolina y diésel desde 2024
Estos cálculos hoy por hoy no permitirían que saliera a cuenta el coche eléctrico, pero el informe tiene en cuenta una pequeña gran diferencia. Se trata, como es fácil adivinar, de un cambio tecnológico que provocará la caída de los precios del coche eléctrico entre 2020 y 2030.
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Solo nos quedan 1.000 años en el planeta Tierra, según Hawking
La ciencia no deja de advertir el peligro que corremos de seguir polucionando el planeta al ritmo que lo hacemos. Según científicos de primer nivel de los cuatro rincones del planeta, estamos a punto de iniciar una extinción masiva de especies, entre otros dramas ambientales que acabarán provocando la extinción de la nuestra.

Son muchos los estudios que, sencillamente, consideran que es cuestión de tiempo que ello suceda. Una cuenta atrás para la que debemos estar preparados, tal y como aconseja Stephen Hawking, el famoso astrofísico.

Su propuesta es clara: la única opción que tendrá la humanidad entonces será salir afuera. Es decir, colonizar otros planetas, y es necesario hacerlo cuanto antes, pues a su juicio también se acerca el fin del mundo a pasos agigantados.

Solo nos quedan 1.000 años en el planeta Tierra, según Hawking
Según sus cálculos, el próximo milenio podría ser el de la extinción masiva, por lo que la única manera de evitar que la humanidad desaparezca se hace necesario tener un plan b o, mejor, un planeta alternativo como única esperanza.
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Se avecinan buenos tiempos para el autoconsumo eléctrico
La proposición de mejoras clave en los textos comunitarios sobre la energía y el clima por parte de la Comisión Europea (CE), el brazo ejecutivo de la Unión Europea (UE), se esperaba para finales de año. Finalmente, ha llegado el momento y podemos afirmar que gracias a la futura directiva sobre renovables, en breve empezarán a correr buenos tiempos para la lírica el autoconsumo eléctrico.

En efecto, las energías renovables en general y, en concreto, el autoconsumo eléctrico se verán impulsados en el espacio comunitario, lo cual significa un cambio cualitativo en el ámbito español. Al margen de las peculiaridades de las distintas normativas nacionales, la española actualmente obstaculiza el avance en ambos aspectos.

Se trata, en suma, de fomentar la participación de los consumidores en la generación de energía mediante una normativa favorable, que acabe con normativas restrictivas. Que, en definitiva, no dificulte la producción de electricidad para consumo propio y venta de excedentes.

Se avecinan buenos tiempos para el autoconsumo eléctrico
Las nuevas medidas energéticas que prepara la CE en forma de directivas, cuya presentación se prevé para el 30 de noviembre, se centran tanto en las energías renovables como en la eficiencia energética y el mercado interior de la energía.
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COP22: la acción climática brilla por su ausencia
En contra de lo que se creía, preveía y esperaba, la cumbre climática de Marruecos (COP22) no va a pasar a la historia por poner en marcha el Acuerdo climático de París, en vigor desde hace unas semanas.

Muy al contrario, la cumbre recién clausurada va a ser sinónimo de inesperado y, cómo no, obligado periodo de transición y, por ende, de inacción. O, lo que es lo mismo, de inoperancia o, si se quiere, negligencia frente al tremendo desafío que supone frenar la loca aceleración del cambio climático.

Sí, algunos pasos adelante se han dado, y de ello daremos cuenta en este post. Pero no deja de ser un avance meramente anecdótico. Si de valorar la COP22 se trata, no queda otra que reconocer lo vergonzoso que ha sido no medidas urgentes y, en suma, desaprovechar una cumbre climática para pasar palabra y dejar que siga pasando un tiempo que el cambio climático no nos concede.

Iba a ser, en definitiva, la COP de las soluciones, de la acción, y finalmente ha acabado siendo simplemente técnica. Una especie de luz verde a un programa de trabajo que deberá esperar hasta 2018 para para aplicar el Acuerdo de París, que si bien entró en vigor este mes de noviembre, tendrá que esperar más de un año para su adopción.

COP22: la acción climática brilla por su ausencia
Así pues, echando la vista atrás, recapitulamos: se ha llegado a un acuerdo global que se espera viculante en la edición gala de la cumbre climática (COP21), celebrada en París en 2015, y en la siguiente cumbre (COP22), las 197 delegaciones participantes aprobaron que la finalización de las discusiones de cara a su aplicación serán en noviembre del 2018. Concretamente, coincidiendo con la cumbre climática que se celebrará en Polonia (COP24) para entonces.

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