California, entre la sequía y las inundaciones
El cambio climático ha traído dos regalos funestos, pero diametralmente opuestos, a la otrora idílica California, que se las prometía felices y hacía oídos sordos a las advertencias de los científicos, cansados ya de avisar del peligro que suponen los cambios aparejados al imparable avance del calentamiento global.

Por un lado, ciudades turísticas como la famosa Newport Beach o Balboa Island podrían acabar inundadas. El calentamiento global aumenta los niveles del mar y las previsiones para ellas son de órgago: quedarían sepultadas bajo las aguas a final de siglo, o incluso antes.

California, entre la sequía y las inundaciones

Drama en el Ártico: 35.000 morsas varadas por el cambio climático
El hielo del Ártico, del que todos dependemos, está desapareciendo, y las consecuencias están empezando a dejarse sentir, pero pocas veces resultan tan dramáticas visualmente. Como una advertencia sobre lo que nos espera, y a la vez mostrando lo que el ser humano ha provocado, una gigantesca marea de morsas se encuentra varada en las costas de Alaska.

Son más de 35.000, y su número no deja de aumentar eponencialmente, un hacinamiento masivo descubierto durante el último reconocimiento aéreo de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos dentro de un control rutinario para seguir los movimientos de la especie. Átónitos, los expertos contemplaron cómo 35.000 Odobenus rosmarus quedaban aglomeradas de un modo caótico en la costa de Alaska.

Drama en el Ártico: 35.000 morsas varadas por el cambio climático

La mitad de la fauna del planeta desapareció en los últimos 40 años
En su décimo aniversario, el Índice Planeta Vivo (IPV) está para pocas fiestas, más bien para pésames, si tenemos en cuenta los resultados de su última edición. O, lo que viene a ser lo mismo: la biodiversidad ha sufrido un brutal varapalo en las últimas cuatro décadas, con una reducción del número de mamíferos, aves, reptiles anfibios y peces de un escalofriante 52 por ciento.

Son los cálculos de WWF que, según el IPV, entre 1970 y 2010, han desaparecido de la faz del planeta más de la mitad de los vertebrados, tanto en las regiones templadas como en las tropicales. En concreto, de las 1.606 especies analizadas en climas templados, un 32 por ciento de ellas (equivale a 6.569 poblaciones) desapareció, mientras lo hicieron en un 56 por ciento (3.811 poblaciones) las 1.638 especies de climas tropicales analizadas.

La mitad de la fauna del planeta desapareció en los últimos 40 años

Las detonaciones sónicas pueden matar a más de 138.000 animales marinos en la costa este de los EEUUEncontrar yacimientos de hidrocarburos en la costa atlántica de los Estados Unidos es el sueño de unos …y la pesadilla de otros. El desastre ambiental se producirá antes incluso de empezar a explotarlos, en las mismas exploraciones que buscan yacimientos de petróleo y gas en la costa atlántica del país.

En efecto, el poder contaminante de las instalaciones petroleras no sólo es atribuible a los posibles derrames de crudo o debido a las nefastas emisiones de efecto invernadero que acaban suponiendo los combustibles fósiles. En este caso, el problema es la polución acústica producida por las terribles detonaciones sónicas que acaba de aprobar en la zona el gobierno de Estados Unidos.

Las detonaciones sónicas pueden matar a más de 138.000 animales marinos en la costa este de los EEUU

El turismo amenaza el frágil ecosistema de la Antártida
No hay nada que nos pare. Los humanos somos así de estupendos, no conocemos obstáculos a la hora de echar basura por doquier y nos plantamos en el fin del mundo si es necesario con tal de hacer turismo en plan destructor. Ya lo decía Ortega y Gasset, nuestro filósofo más internacional: es “la rebelión de las masas” y, según advierten científicos y conservacionistas, sus consecuencias son nefastas para el medio ambiente.

Nuestra estela no es precisamente la de una hermosa estrella fugaz, y es que el ser humano arrasa por donde pasa, en plan Atila, aunque hay que ser justos y reconocer que no siempre se causan problemas de forma consciente. Sin embargo, la suma de todos ellos causan estragos en los ecosistemas que, como la Antártida, están sufriendo el boom del turismo.

El turismo amenaza el frágil ecosistema de la Antártida

El 35 por ciento del pescado tiene plástico en el estómago
Como un diabólico boomerang, los plásticos que arrojamos al océano vuelven a nosotros de un modo elocuente, llenando nuestros platos de una buena ración de esa misma basura que sufren los mares a consecuencia de una contaminación desmedida.

Al desequilibrio de los ecosistemas y a la muerte de la fauna por ingerir plásticos o por acabar heridas a consecuencia de su ingestión o por quedar atrapadas en ellos se le une el evidente peligro que supone colocar el pescado en el plato. Porque, además, la presencia de plásticos no es anecdótica, pues según los expertos, “el 35 por ciento de los peces que pescamos tienen una media de uno o dos piezas de plástico en sus estómagos”.

El 35 por ciento del pescado tiene plástico en el estómago

Diques y rompeolas naturales protegerán a Nueva York de los huracanes
La región metropolitana de Nueva York sufrió hace nada el impacto de los huracanes Irene, en 2011, y del destructor Sandy un año después, en ambos casos con un alto coste tanto en vidas humanas como en pérdidas materiales y ambientales. Fuertes lluvias y vientos provocaron inundaciones catastróficas en las zonas costeras bajas, dejando un panorama desolador que ahora intenta prevenirse.

El futuro no traerá suaves brisas, sino más de lo mismo. De hecho, el cambio climático no perdona. Cada vez serán más frecuentes este tipo de eventos extremos que golpean la región con contundencia, por lo que se impone buscar soluciones que ayuden a adaptarse a esta nueva realidad.

Diques y rompeolas naturales protegerán a Nueva York de los huracanes

China quiere acabar con cientos de montañas para construir ciudades
El avance de las ciudades se ha convertido en China en un peligro ambiental que va más allá de la contaminación atmosférica urbana o de la explotación de recursos. Sin exagerar lo más mínimo, puede afirmarse que el mapa político amenaza con engullir el mapa físico a golpe de eliminar cientos, incluso miles de montañas en un futuro próximo.

El proceso de aplanamiento se inició en distintos puntos del país en 2012 con el fin de convertirlas en planicies sobre las que construir, un objetivo que ha alarmado a los científicos por las nefastas consecuencias que ello supondría para el entorno.

China quiere acabar con cientos de montañas para construir ciudades