Cada vez más basura y menos peces en el mar
Los atentados ambientales que el ser humano propina a los mares tienen muy distintas caras. Desde la sobrepesca hasta la basura que se vierte en los océanos o, cómo no, el devastador efecto del cambio climático.

Todo suma para acabar restando. Hasta el punto de encontrarnos en situaciones que están al borde de un punto de no retorno. La ciencia alerta al respecto, y nosotros nos hacemos eco de ello en este post.

Por suerte, todavía estamos a tiempo de cambiar las cosas. Si bien el daño ya está hecho en lo que respecta a flora y fauna, así como ecosistemas, también es cierto que la situación no es irreversible. Aunque el reloj no es nuestro mejor aliado, precisamente, aún hay tiempo de enmendar errores y dar marcha atrás en emisiones, vertidos y maneras de explotar el recurso alimentario que suponen los peces.

La sobrepesca amenaza la sostenibilidad

La explotación pesquera está siendo sobrepesca. No solo constituye uno de los principales problemas para preservar la riqueza de recursos marinos a nivel de seguridad alimentaria, sino también en lo que respecta a su biodiversidad.

Según ha advertido recientemente la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés), -organización perteneciente a la ONU-, la producción mundial de pescado se aproxima a su límite de sostenibilidad. El informe presentado por la organización señala que más del 40 por ciento de las especies populares se capturan de forma insostenible.

Con alrededor del 90 por ciento de la producción mundial de pescado sobreexplotada, ésta se acerca a su límite sostenible. Y los pronósticos no son tranquilizadores. Muy al contrario, este mismo trabajo apunta que se espera un agravamiento de la situación en los próximos años.

Cada vez más basura y menos peces en el mar
Si echamos la vista atrás, el empeoramiento ha sido dramático. Desde los setenta, hemos triplicado la sobreexplotación de los peces del planeta, según el citado informe de la FAO, en el que se analiza la actividad de las pesquerías en todo el mundo.
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Declive de la Gran Barrera de Coral: ¿un paraíso perdido?
La Gran Barrera de Coral australiana lleva años en la cuerda floja. Desde que los océanos comenzaron a acusar la acidificación de las aguas por el cambio climático, estos frágiles ecosistemas marinos han sufrido un blanqueamiento progresivo que a punto está de convertirse en irreversible si no se reacciona a tiempo.

Otros factores también son responsables de su declive, como apuntamos más adelante, y es su suma la que crea sinergias negativas que aceleran su destrucción. Según los expertos, cada vez más cerca de llegar a un punto de no retorno que supondría una tremenda catástrofe ambiental, al tiempo que supondría pérdidas millonarias para el país.

Los corales pierden su color

A principios de año, la ciencia nos reveló que el blanqueamiento de los corales batió todos los récords a causa de un aumento de las temperaturas de entre 1 y 2,7 grados centígrados. Fue en abril cuando se publicaron los resultados de un estudio de tres grandes universidades australianas, en el que se concluía que el 90 por ciento de los arrecifes estudiados “presentaban signos de blanqueamiento”.

De ellos, explicaron los científicos, en los siguientes meses se recuperaría una parte, pero alcanzar estas proporciones inéditas hasta ahora era una mala señal que exigía actuar de forma intensiva y urgente. Apuntaban, obvio, al fenómeno del cambio climático, cuyas causas antropogénicas señalaban a un claro culpable: el ser humano.

Declive de la Gran Barrera de Coral: ¿un paraíso perdido?
Para ellos, las causas son evidentes. Sin la participación del ser humano, explicaron científicos de la Universidad de Melbourne, un blanqueamiento tan pronunciado hubiera sido “prácticamente imposible”. Del mismo modo que, por lo tanto, será de todo punto impracticable una solución que no tenga en cuenta la gravedad y globalidad del problema.

El investigador Terry Hughes, del Centro de Estudio de Arrecifes Coralinos, de la Universidad James-Cook en Australia, es uno de los científicos más activos, y de los primeros en anunciar que la situación no deja de empeorar. Sin alarmismos, siendo realista. Basándose en lo que sus ojos han visto, sencillamente.
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¿Por qué las abejas son tan importantes para el equilibrio ecológico?No despiertan demasiada simpatía, pero son esenciales para nuestra supervivencia. Su aguijón y posible picadura no resulta una idea apetecible, precisamente, pero la realidad es que su zumbido debería sonarnos a música celestial, y en este post te explicamos por qué motivos es así.

En general, los insectos tienen un papel crucial en los ecosistemas naturales, pues forman parte de la biodiversidad, un concepto capital a la hora de garantizar que el mundo no deje de ser tal y como lo conocemos. Y, por lo tanto, que también nosotros no dejemos de poder seguir en él.

Suena dramático, pero así son las cosas. La pérdida de biodiversidad que sobrevendría si las abejas desaparecieran o, simplemente, se vieran minimizadas, significaría una catástrofe ambiental. En términos de nutrición humana, la seguridad alimentaria sufriría una auténtica debacle. No en vano, el 35 por ciento de la producción mundial de alimentos depende directamente de ellas.

¿Por qué las abejas son tan importantes para el equilibrio ecológico?
Como curiosidad, si su actividad se tuviera que realizar mecánicamente costaría la friolera de 153 mil millones de euros, según datos de Greenpeace. Pero el quid de la cuestión va por otros derroteros. Aquellos que no hablan de productores ni de pérdidas económicas. Ni siquiera de un cambio de modelo de sociedad. Directamente, podemos ir haciendo las maletas para que un cohete nos lleve a rumbos desconocidos.

La polinización, clave para la biodiversidad

Más allá del dinero, de la producción de miel, de lo importantes que son los ponlinizadores para aumentar el rendimiento de los cultivos a nivel económico, lo que está en juego es la polinización de las flores, esenciales para la sostenibilidad de la agricultura en todo el mundo.
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Las amenazas ambientales globales se disparan
La última evaluación ambiental de la ONU a nivel mundial nos alerta de lo tocado que anda, si bien aún hay algo que podemos hacer al respecto. Básicamente, se trata de soltar el pie del acelerador y pararse a reflexionar sobre qué estamos haciendo y las consecuencias que de ello se derivan. Pero, sobre todo, la clave es actuar.

¿Pero, actuar para qué, dónde, cómo? El estudio enumera una serie de amenazas que pueden considerarse comunes en todo el mundo, y frente a las que se puede hacer causa común.

Más allá de mencionarlas, la particularidad del estudio, titulado “Perspectivas del Medio Ambiente Mundial (GEO-6): Evaluaciones Regionales”, está en su advertencia sobre la velocidad de los acontecimientos.

De acuerdo con el informe, realizado por más de un millar de científicos de todo el mundo dentro del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el cambio ambiental que está afectando al mundo ocurre a una velocidad mucho más rápida de lo que se creía.

Impactos del cambio ambiental

El impacto ambiental producido por el deterioro del entorno ocasionado por el ser humano puede , en efecto, tiene distintas caras, a cual más alarmante. Entre otros, el daño a los ecosistemas marinos, los eventos extremos asociados al cambio climático o las consecuencias aparejadas a un aumento de la contaminación atmosférica.

Las amenazas ambientales globales se disparan
Las amenazas ambientales comunes, según el trabajo, están intensificándose rápidamente en casi todas las regiones del mundo. Como problemas principales a combatir se citan la sobrepoblación, la imparable urbanización, un nivel de consumo insostenible, la desertificación, la degradación de la tierra y el cambio climático.
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Microplásticos: un drama ambiental que acaba en nuestro plato
Son diminutos, pero el problema que provocan alcanza unas proporciones colosales a nivel global. Los microplásticos son un auténtico océano de polución, que sobre todo contamina los mares. Una amenaza silenciosa que representa un grave problema para la vida marina, además de “plastificar” nuestros alimentos y constituir uno de los grandes puntos críticos de la contaminación del planeta.

La particularidad de los microplásticos es que no se ven o, al menos, no reparamos en ellos. Tanto por su tamaño como por su procedencia, resultan complicados de evitar. Salvo que renunciemos a utilizar productos que los contienen, sobre todo cosméticos, su mero uso supone contaminar.

El mismo dentífrico o una crema exfoliante o gel de baño, pongamos por caso, pueden contener microplásticos. Son pequeñísimas partículas que acaban en el mar, iniciando su camino desde nuestro desagüe, y lo hacen muy a menudo, porque los productos que los contienen se cuentan por miles, y cada vez son más.

Microplásticos: un drama ambiental que acaba en nuestro plato
Por lo general, las depuradoras no están diseñadas para solucionar el problema. En la práctica, no filtran los micro plásticos, sencillamente, porque no disponen de tecnología para hacerlo. Es decir, estos micro componentes polucionan el océano. De este modo, también, se introducen en la cadena alimentaria.

Un tremendo problema marino

Si los residuos plásticos ocasionan una catástrofe marina de una magnitud enorme, cuyas consecuencias reales todavía se desconocen, es en buena parte a causa de los microplásticos. En efecto, el hecho de que puedan ingerirse tan fácilmente por su ínfimo tamaño (son milímetros) convierte el problema en un verdadero drama a nivel ecosistémico y también de cara a la salud pública.
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Chernóbil, 30 años: la catástrofe continúa
El desastre de Chernóbil, la central que sufrió el mayor accidente nuclear de la historia, sigue teniendo graves consecuencias. Tres décadas después de la fatídica explosión del reactor número 4 de la planta se liberó a la atmósfera una radiación espantosa que sigue causando estragos en la salud de los habitantes y el entorno.

El tiempo todavía no ha cerrado ni mucho menos curado las heridas. Difícilmente puede hacerlo, cuando la radiación provocó un daño equivalente a 500 bombas de Hirosima. Como decía la canción del mítico Gardel, 30 años “no es nada”, y hoy la mirada del mundo sigue contemplando “errante en las sombras” las secuelas casi eternas de su destrucción.

El horror de Chernóbil

Cuando se produjo el accidente, el 26 de abril de 1986, afectó a un amplio territorio que pertenecía a Ucrania, Bielorrusia y Rusia. En especial, ha causado estragos en un área crítica de Kiev, la conocida como Zona Muerta, situada en un radio de 30 kilómetros con respecto al lugar del accidente.

La mastodóntica central estaba dedicada a un programa estratégico para el ejército soviético y ocurrió debido a la suma de varios factores, entre otros la falta de un sistema de seguridad del reactor y su bajo nivel de automatización. Aquel terrible día había un experimento en marcha para probar la gama inercial de la unidad turbo-generadora. Fue el sobrecalentamiento del combustible lo que causó la destrucción de la superficie del generador.

Chernóbil, 30 años: la catástrofe continúa
Sin embargo, el mundo no supo lo que estaba pasando hasta que un detector sueco detectó una anomalía y …la conmoción no se hizo esperar. Desde entonces, sus víctimas se cuentan por decenas de miles, las consecuencias siguen siendo dramáticas tanto a nivel humano como ambiental, destrozando y costando vidas.

Siempre expectante, como quien se mira en un espejo que le muestra su peor rostro, el mundo sigue con el susto en el cuerpo, pero sin dejar de recurrir a la energía nuclear para generar energía y, sobre todo, mantener la competitividad. Seguir leyendo

¿Qué es la seguridad ambiental y por qué es importante?
La seguridad ambiental es uno de esos conceptos que no tiene sentido sin su antónimo. O, lo que es lo mismo, hablando de seguridad ambiental estamos intentando protegernos de la inseguridad que crean las amenazas que enfrenta el medio ambiente y, por supuesto, también nosotros como especie que depende de su entorno para la supervivencia.

Una primera aproximación al concepto obliga a hacer un pequeño repaso histórico de la perspectiva internacional en la que se engloba. No en vano, la idea de seguridad ambiental está relacionada con la forma en la que vivimos a nivel geopolítico. Básicamente, partiendo de la división del mundo en países que, como es bien sabido, históricamente han hecho girar su política militar en los conflictos armados, así como en la protección frente a distintos peligros.

En la actualidad, el enemigo ha cambiado y, sobre todo, se ha multiplicado. Tanto porque se tienen más recursos para combatirlos como por el surgimiento de nuevos objetivos, acordes con los nuevos tiempos.

¿Qué es la seguridad ambiental y por qué es importante?
Por lo tanto, la seguridad ambiental puede considerarse un problema global que se aborda tanto a nivel institucional siguiendo políticas nacionales como desde un enfoque internacional. Es inevitable que así sea, y no sol porque las amenazas que sufre el medio ambiente también lo son, sino también porque la perspectiva de seguridad militar ha dado paso a una visión más amplia que, junto con la necesidad de seguridad ambiental, se suman otros temas relacionados con la pobreza, la inseguridad alimentaria, la inestabilidad social.
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Amenaza de catástrofe nuclear en Nueva York
¿Un Chernobyl en Nueva York? ¿Acaso un drama nuclear como el de Fukushima? Suena a película de ciencia ficción, con tintes apocalípticos a mansalva, y sin embargo ocurre lo de siempre: la realidad, cuando se pone, supera de largo a la ficción, y aquí nos hallamos, haciendo la crónica negra de lo que esperamos no acabe siendo una catástrofe nuclear anunciada.

La alarmas saltaron hace alrededor de mes y medio. A principios de febrero se supo que una central nuclear situada en el valle de Hudson, junto al río del mismo nombre, había sufrido una fuga. Ello, lógicamente, hizo pensar en la amenaza de una catástrofe nuclear en Nueva York, pues la misma se encuentra a apenas 40 kilómetros al norte de la famosa megalópolis.

El gobernador del estado de Nueva York, Andrew Cuomo, ordenó su cierre como medida de prevención ante la fuga de un material radioactivo, el tritio, en las aguas subterráneas que rodean las instalaciones.

Amenaza de catástrofe nuclear en Nueva York
Según el gobernador, la empresa administradora de la central, Entergy, encontró “niveles elevados de radioactividad en tres pozos controlados, con el aumento de la radioactividad en uno de los pozos, alrededor del 65.0000 por ciento superior”.

El problema, sin embargo, era mayor, tal y como demostró una posterior investigación ordenada por Cuomo. Solo una semana después la fuga se agravó tras una fuga que se produjo durante unas tareas de mantenimiento, concretamente mientras se transfería agua con altos niveles de radioactividiad, y el gobernador pidió su cierre definitivo.

Entergy, como era de esperar, negaba tal cosa. De acuerdo con su versión, no había riesgo alguno para la salud pública, pues el problema se encontraba en las aguas subterráneas de la central, y éstas estaban controladas.

Una bomba de relojería

Por su parte, la petición del gobernador se basaba en unas opiniones bien distintas. Puesto que las nuevas muestras tomadas del agua subterránea local marcaban unos niveles de contaminación son un 80 por ciento más alto que las muestras anteriores, los expertos no dudaron en poner el grito en el cielo.

Amenaza de catástrofe nuclear en Nueva York
Para ellos, esta filtración indicaba que estamos ante “un desastre a punto de ocurrir”, por lo que no hay otra alternativa que un cierre inmediato de la planta. Además, los problemas no son nuevos. La central nuclear, cuyo nombre es Indian Point, no es un recién nacido, precisamente.
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