Un sarcófago gigante evitará más radiación en Chernobyl
La Zona Muerta de Chernobyl es uno de los lugares más contaminados del planeta. La explosión el reactor número 4 de la central nuclear aquel fatídico 26 de abril de 1986 abrió la puerta al horror y, desde entonces, sigue abierta.

Ahora, cuando se cumplen tres décadas desde aquella tragedia, llega un remiendo en forma de nueva cúpula de contención de tamaño gigantesco, con el que se pretende evitar que el reactor dañado siga emitiendo radiactividad.

Se trata de un sarcófago descomunal que sepulta a la central nuclear siniestrada, cuya factura a nivel ambiental y humana es tan dolorosa que no admite cifras. Aún así, los muertos ocasionados por la toxicidad liberada se cuentan por miles, sin contar las deformaciones y otros problemas de salud que ha sufrido y sufre la población.

Financiada por la comunidad internacional, acaba de colocarse una estructura metálica de 108 metros de altura y 162 metros de largo, que pesará 36.000 toneladas cuando esté ultimada.

Un sarcófago gigante evitará más radiación en Chernobyl
Aunque los equipamientos no están totalmente colocados y tampoco estará operativa hasta 2017, Urania decidió inaugurarla esta semana, coincidiendo con su colocación, pues además como estructura está prácticamente finalizada. Y, en todo caso, los equipamientos que deben añadirse se utilizarán para las futuras operaciones de desmantelamiento del reactor.

100 años de seguridad

La cúpula metálica tiene forma de arco, como puede verse en las imágenes, y poniendo un ejemplo gráfico, sus creadores, los grupos franceses Boygues y Vinci afirman en un comunicado que podría cubrir la Estatua de la Libertad o el Stade de Francia”.

Más allá de comparaciones mediáticas, lo importante es la seguridad, lógicamente. Según los expertos, permitirá garantizar la seguridad de las instalaciones durante los próximos 100 años. De ser así, no cabe duda de que está justificada la alegría que mostró el presidente de Ucrania, Petro Porochenko, presente en la inauguración, cuando afirmó que “el mundo entero hoy (por el martes) puede ver lo que puede hacer Ucrania y el mundo cuando se unen”.

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Solo nos quedan 1.000 años en el planeta Tierra, según Hawking
La ciencia no deja de advertir el peligro que corremos de seguir polucionando el planeta al ritmo que lo hacemos. Según científicos de primer nivel de los cuatro rincones del planeta, estamos a punto de iniciar una extinción masiva de especies, entre otros dramas ambientales que acabarán provocando la extinción de la nuestra.

Son muchos los estudios que, sencillamente, consideran que es cuestión de tiempo que ello suceda. Una cuenta atrás para la que debemos estar preparados, tal y como aconseja Stephen Hawking, el famoso astrofísico.

Su propuesta es clara: la única opción que tendrá la humanidad entonces será salir afuera. Es decir, colonizar otros planetas, y es necesario hacerlo cuanto antes, pues a su juicio también se acerca el fin del mundo a pasos agigantados.

Solo nos quedan 1.000 años en el planeta Tierra, según Hawking
Según sus cálculos, el próximo milenio podría ser el de la extinción masiva, por lo que la única manera de evitar que la humanidad desaparezca se hace necesario tener un plan b o, mejor, un planeta alternativo como única esperanza.
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Dentro de un siglo podríamos quedarnos sin naturaleza virgen
En el mundo quedan pocas áreas vírgenes. La naturaleza que no sufre la presencia del ser humano, es decir, aquella que realmente hace honor a su nombre, resulta cada vez más difícil de encontrar. Un drama ambiental silencioso, que va mermando estos paraísos de biodiversidad, refugio de las especies clave para los ecosistemas.

De acuerdo con un reciente estudio australiano publicado en la revista Current Biology solo en los últimos 25 años se ha perdido buena parte de las áreas silvestres del planeta. O, lo que es lo mismo, nos las hemos cargado. Y seguimos haciéndolo…

Una destrucción que, según advierten los expertos, dentro de un siglo podría acabar definitivamente con ellas. Echando la vista atrás, desde 1993 se ha perdido un área equivalente a dos veces el tamaño de Alaska o a casi la mitad de todo el Amazonas.

Un 10 por ciento menos en 25 años

El estudio, por un lado, concluye que las áreas inalteradas por el hombre están desapareciendo a una velocidad que espanta. En concreto, casi un 10 por ciento de las zonas silvestres han desaparecido desde los noventa, y por otro el presente sigue la misma tónica. Por descontado, el futuro no es nada halagüeño.

Muy al contrario, los espacios vírgenes siguen desapareciendo a un ritmo acelerado. De seguir así en un abrir y cerrar de ojos tendremos que asumir una cuenta atrás que en tiempos geológicos será tan solo un suspiro.

Áreas vitales para los ecosistemas

Si bien los seres humanos han alterado los ecosistemas terrestres durante miles de años, -explican los autores en su artículo-, “las áreas silvestres siguen siendo refugios vitales para que se lleven a cabo los procesos ecológicos y evolutivos”.

Dentro de un siglo podríamos quedarnos sin naturaleza virgen
Las regiones del Amazonas y el África Central son las más castigadas, apunta el estudio, al tiempo que valora las acciones protectoras. Sin embargo, la tasa de destrucción dobla a aquellas. Por lo tanto, sin dejar de resultar muy útiles, puesto que de otro modo la pérdida aún sería mayor, en modo alguno lograr frenarla.

Sin vuelta atrás

“No podemos restaurar o compensar nuestra naturaleza. Una vez que se ha ido, se ha ido, es exactamente igual que en las especies en extinción”, advierte James Watson, líder de la investigación.
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Nuevos derrames de crudo en la selva amazónica peruana
La contaminación por fugas de crudo de la selva tropical del Amazonas no cesa. En el último año se han producido numerosas averías en la red de oleoductos de Petroperú, provocando dramáticos derrames que han contaminado los ríos con miles de barriles de crudo.

De nuevo, la noticia ha saltado. Otra vez hay que lamentar un desastre medioambiental en uno de los enclaves más privilegiados y valiosos del planeta. En lo que va de año, la empresa Petroperú ha tenido un total de 7 accidentes.

Demasiados, sin duda. Uno solo es ya un desastre cuya recuperación es casi una utopía. Así es, al menos, a corto y medio plazo, si bien el largo plazo podría ser o no ser sinónimo de recuperación. Ni siquiera la ciencia puede saberlo.

Nuevos derrames de crudo en la selva amazónica peruana
En esta última ocasión, dos derrames en la selva amazónica, concretamente en la ya castigada zona de Loreto, ha obligado a preparar un plan de contingencia en la zona afectada, por enésima vez, por un desastre ecológico.

Los indígenas se movilizan

Casualmente, -o quizá hubiera que decir todo lo contrario-, los nativos de la zona, comunidades autóctonas de indígenas peruanos asentados allí, denunciaron hace apenas unos días la polución que generan estos derrames de hidrocarburos.

Los repetidos vertidos suponen una serie amenaza para la supervivencia de estos grupos. Además de contaminar el entorno, la contaminación de la tierra y del agua con petróleo está poniéndolos contra las cuerdas.

Pueblos ancestrales, que están saliendo adelante a duras penas, cuyo único agarradero son los recursos que la naturaleza les brinda. Por pasiva, por lo tanto, cuando éstos faltan la subsistencia es un gran interrogante.

Nuevos derrames de crudo en la selva amazónica peruana
Sus protestas obedecían a sendos derrames que se registraron en la zona de Loreto, muy castigada este año por fugas. El petróleo se escapa de forma recurrente de las tuberías y contamina el ecosistema.
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Extinción masiva de grandes animales marinos por culpa del hombre
Los grandes animales marinos son especies que llevan en este planeta mucho más tiempo que nosotros. Especies ancestrales cuyo origen se remonta a la noche de los tiempos. Sin embargo, su futuro podría ser tan negro como incierto, según un nuevo estudio.

Aunque es una cuestión que no nos pilla de nuevas, cuando la alerta es general y, como en este caso, abarca a especies tan importantes como tiburones, ballenas, atunes y similares, es casi inevitable estremecerse.

Realmente estamos acabando con el planeta, borrando del mapa a animales que sobrevivieron a un sinfín de problemas. Hasta que llegó el hombre a este mundo y comenzó su cuenta atrás. Se trata algo tan sencillo y tan complejo como eso. Tan corto de decir, de escribir, de pronunciar, y tan duro de asimilar.

El problema, como es bien sabido, abarca tierra, mar y aire. Y es que nunca el planeta ha perdido especies de forma tan rápida y grave. No, al menos, después de la última extinción en masa acontecida hace 66 millones de años.

La mayor ola de pérdida biológica

Entonces les tocó a los dinosaurios, y a otras especies que formaron parte del ecosistema, del mismo modo que les llegó el turno a los mamíferos. Hasta hoy. Con ello, se inició el principio del fin, si nos atenemos al camino que llevamos, según nos advierte la ciencia.

Extinción masiva de grandes animales marinos por culpa del hombre
Actualmente, las extinciones se han disparado. Hasta superar una tasa mil veces superior a la considerada normal. Así las cosas, no extrañan las conclusiones a las que ha llegado este estudio de la Universidad de Stanford sobre el feo panorama que han encontrado en los océanos.

El trabajo demuestra que, en el océano, el ser humano es el principal culpable de las desapariciones. Por otra parte, una conclusión coherente con los constantes avisos que nos hace la ONU, normalmente aprovechando el Día Internacional de la Biodiversidad, alertando de que cada día se extinguen más de un centenar de especies animales.

Una situación dramática que, como hemos apuntado, nos alertan que constituye la mayor ola de pérdida biológica desde que desaparecieron los dinosaurios. En este trabajo estadounidense, el enfoque se pone en los océanos, y el resultado es para llorar mares.
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El lago Poopó, en las últimas
El lago Poopó, ubicado en Bolivia, está borrándose del mapa a consecuencia del cambio climático, sumado a otros desmanes del ser humano. Agresiones ambientales que, de forma directa o indirecta, repercuten en negativamente en la salud de su ecosistema, así como del planeta en general.

Si hace unos años los titulares alertaban sobre su deterioro, algunos de los más recientes ya hablan de su desaparición. Sin embargo, de acuerdo con los expertos, si se actúa rápido y de forma decidida el fin de este ecosistema lacustre, situado en las colinas occidentales del país podría evitarse.

A principios de año la noticia no era su regeneración, sino todo lo contrario. El lago se había evaporado, una desaparición provocada por una crisis ambiental sin precedentes. Si bien anteriormente se produjeron episodios de desecamiento, esta vez el problema había ido aún más lejos.

Un lago sin agua

Las pruebas aportadas por el satélite de la Agencia Espacial Europea (ESA) Proba-V ha demostrado la práctica desaparición de este lago, el segundo lago más extenso de Bolivia. En concreto, la evaporación se declaró oficialmente en diciembre e imágenes satelitales tomadas el 22 de enero de 2016 siguen confirmándolo.

El lago Poopó, en las últimas
La evaporación del lago Poopó es un hecho, aunque hay que subrayar que hubo fenómenos similares en el pasado, llegando a restablecerse de forma temporal. Pero ahora el 98 por ciento de su superficie, unos 3.000 kilómetros cuadrados, se han convertido en un desierto.

En su lugar, un desierto

En efecto, el sistema ecológico del lago salado Poopó, situado en una depresión de la cordillera del Altiplano, es cualquier cosa menos un humedal. La sequía crónica lo ha transformado en un erial.

El lago Poopó, en las últimas
Pero su evaporación se debe en realidad a un conjunto de factores, entre otras causas por la extracción de agua de sus fuentes para actividades mineras y agrícolas, a su vez fuente de contaminación del entorno.

Por otra parte, el calentamiento del océano Pacífico a consecuencia del fenómeno de El Niño sumado al ocasionado por el cambio climático se han traducido en una dramática crisis ambiental.
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La minería ilegal devasta una reserva natural peruana
La minería de oro ilegal está destruyendo los ecosistemas de la reserva peruana Tambopata, uno de los lugares con mayor biodiversidad del mundo. A pesar se sus esfuerzos, los controles gubernamentales no pueden evitarlo, y el desastre ambiental no deja de aumentar sus proporciones.

El enemigo a abatir es peligroso. No en vano, el crimen organizado está conectado con la minería ilegal de oro, según demuestran los informes de la organización Global Initiative. En concreto, junto con Colombia, Perú es uno de los mayores productores de cocaína del mundo, y el valor de las exportaciones de oro ilegal obtenido de forma clandestina supera el de las exportaciones de cocaína.

A su vez, la minería ilegal es una forma fácil de blanquear del dinero proveniente del narcotráfico. Una vinculación que suma al indudable atractivo del oro este otro interés, impulsándola aún más, si cabe.

La minería ilegal devasta una reserva natural peruana
En especial ahora, con el precio del oro en alza, agravando una situación, ya de por sí complicada en América Latina. En concreto, Perú es uno de los mayores productores mundiales de oro, y las cantidades extraídas por los mineros ilegales en este país son las más elevadas de la región.

Un efecto devastador

Esta intensa actividad se concentra de forma especial en la Reserva Nacional Tambopata. A nivel ambiental, la producción de oro es una actividad tremendamente destructiva y en esta área natural, en particular, está teniendo consecuencias catastróficas para el entorno.

De forma general, la deforestación masiva de la cuenca amazónica es bien conocida por tratarse de un lugar simbólico, conocido como el “pulmón del planeta”. Dentro de este área se encuentra la reserva peruana, situada en el departamento de Madre de Dios, en el sur de la Amazonia peruana.
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Cada vez más basura y menos peces en el mar
Los atentados ambientales que el ser humano propina a los mares tienen muy distintas caras. Desde la sobrepesca hasta la basura que se vierte en los océanos o, cómo no, el devastador efecto del cambio climático.

Todo suma para acabar restando. Hasta el punto de encontrarnos en situaciones que están al borde de un punto de no retorno. La ciencia alerta al respecto, y nosotros nos hacemos eco de ello en este post.

Por suerte, todavía estamos a tiempo de cambiar las cosas. Si bien el daño ya está hecho en lo que respecta a flora y fauna, así como ecosistemas, también es cierto que la situación no es irreversible. Aunque el reloj no es nuestro mejor aliado, precisamente, aún hay tiempo de enmendar errores y dar marcha atrás en emisiones, vertidos y maneras de explotar el recurso alimentario que suponen los peces.

La sobrepesca amenaza la sostenibilidad

La explotación pesquera está siendo sobrepesca. No solo constituye uno de los principales problemas para preservar la riqueza de recursos marinos a nivel de seguridad alimentaria, sino también en lo que respecta a su biodiversidad.

Según ha advertido recientemente la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés), -organización perteneciente a la ONU-, la producción mundial de pescado se aproxima a su límite de sostenibilidad. El informe presentado por la organización señala que más del 40 por ciento de las especies populares se capturan de forma insostenible.

Con alrededor del 90 por ciento de la producción mundial de pescado sobreexplotada, ésta se acerca a su límite sostenible. Y los pronósticos no son tranquilizadores. Muy al contrario, este mismo trabajo apunta que se espera un agravamiento de la situación en los próximos años.

Cada vez más basura y menos peces en el mar
Si echamos la vista atrás, el empeoramiento ha sido dramático. Desde los setenta, hemos triplicado la sobreexplotación de los peces del planeta, según el citado informe de la FAO, en el que se analiza la actividad de las pesquerías en todo el mundo.
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