Ciudades que desaparecerán bajo las aguas por el deshielo mundial
El mundo entero se enfrenta a grandes desafíos. Los humanos somos los únicos responsables de cuidar el planeta y parece que no lo venimos haciendo muy bien. El calentamiento global es una realidad. Los veranos son cada vez más calurosos y los inviernos más templados. El clima está cambiando a lo largo y ancho del globo terráqueo a un ritmo frenético cuyas consecuencias van a ser devastadoras para la humanidad entera. No estoy hablando del apocalipsis, me estoy refiriendo al deshielo mundial.

En efecto, el aumento del deshielo mundial amenaza seriamente la costa del planeta, lo que se traduce en que a efectos prácticos una subida del nivel del mar llegaría a sumergir a algunas de las ciudades más importantes de cada continente. Esto es un grave problema que tendrá un impacto brutal en la vida de todas las personas, de todos los rincones y de todas nacionalidades. Por supuesto, la economía también se verá gravemente mermada y las catástrofes medioambientales serán más frecuentes y severas.

Ciudades que desaparecerán bajo las aguas por el deshielo mundial

La humanidad, en peligro de extinción
Los científicos nos advierten sin ambajes sobre lo cerca que estamos de una extinción masiva de especies. La sobrepoblación y las prácticas explotadoras del entorno serán decisivas y nos llevarán en breve a un fin del mundo que acabará con el planeta tal y como lo conocemos.

No se trata de un visto y no visto, lógicamente, sino de un declive paulatino, como una puesta de sol que acaba extendiendo su manto negro, trayendo desgracias con forma de eventos extremos (sequías interminables, inundaciones catastróficas, olas de calor frecuentes y cada vez más intensas, etc.) que serán el final para buena parte de las especies animales y vegetales, incluyendo la humana.

La humanidad, en peligro de extinción

Greenpeace, Repsol y la Armada: ¿Quién miente? (vídeo)
Son las operaciones “Sandía”, “Chirimoya” y “Zanahoria”, pero no se trata de tres misiones del agente 007 en versión vegana, sino de algo mucho más serio. Son los nombres de los sondeos que Repsol ya ha iniciado en aguas de Canarias, a profundidades distintas, de hasta 3.000 metros.

El objetivo no es obtener zumos vegetales, lógicamente, sino otro tipo de jugo, más conocido como oro negro: petróleo. Encontrarlo sería “una gran suerte”, asegura la petrolera, pues se traduciría en una “mayor autonomía energética” para España o, traducido al lenguaje de Greenpeace, en un “desastre ambiental sin precedentes” en la zona.

Greenpeace, Repsol y la Armada: ¿Quién miente? (vídeo)

Los desechos oceánicos: ¿un drama sin solución?
Que los océanos están poco menos que plastificados es una terrible realidad que ya no sorprende a nadie. Y, aunque dejó de ser una novedad hace tiempo, como noticia lleva años acaparando titulares, y sigue haciéndolo. La razón de este interés es sencilla: el problema se agrava. Ha adquirido unas dimensiones tan gigantescas y preocupantes que no hacen sino alimentar la noticia.

Los científicos que intentan alertar sobre el problema tienen la ventaja de que el tema suscita un gran interés mediático. Sin embargo, lo consiguen sólo en parte, pues la búsqueda de soluciones sigue en punto muerto. No sólo por lo desproporcionado del problema, ya que la plástica no es biodegradable y va acumulándose, sino también a consecuencia de que el vertido crece exponencialmente y no se han encontrado fórmulas para atajarlo.

Los desechos oceánicos: ¿un drama sin solución?

California, entre la sequía y las inundaciones
El cambio climático ha traído dos regalos funestos, pero diametralmente opuestos, a la otrora idílica California, que se las prometía felices y hacía oídos sordos a las advertencias de los científicos, cansados ya de avisar del peligro que suponen los cambios aparejados al imparable avance del calentamiento global.

Por un lado, ciudades turísticas como la famosa Newport Beach o Balboa Island podrían acabar inundadas. El calentamiento global aumenta los niveles del mar y las previsiones para ellas son de órgago: quedarían sepultadas bajo las aguas a final de siglo, o incluso antes.

California, entre la sequía y las inundaciones

Drama en el Ártico: 35.000 morsas varadas por el cambio climático
El hielo del Ártico, del que todos dependemos, está desapareciendo, y las consecuencias están empezando a dejarse sentir, pero pocas veces resultan tan dramáticas visualmente. Como una advertencia sobre lo que nos espera, y a la vez mostrando lo que el ser humano ha provocado, una gigantesca marea de morsas se encuentra varada en las costas de Alaska.

Son más de 35.000, y su número no deja de aumentar eponencialmente, un hacinamiento masivo descubierto durante el último reconocimiento aéreo de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos dentro de un control rutinario para seguir los movimientos de la especie. Átónitos, los expertos contemplaron cómo 35.000 Odobenus rosmarus quedaban aglomeradas de un modo caótico en la costa de Alaska.

Drama en el Ártico: 35.000 morsas varadas por el cambio climático

La mitad de la fauna del planeta desapareció en los últimos 40 años
En su décimo aniversario, el Índice Planeta Vivo (IPV) está para pocas fiestas, más bien para pésames, si tenemos en cuenta los resultados de su última edición. O, lo que viene a ser lo mismo: la biodiversidad ha sufrido un brutal varapalo en las últimas cuatro décadas, con una reducción del número de mamíferos, aves, reptiles anfibios y peces de un escalofriante 52 por ciento.

Son los cálculos de WWF que, según el IPV, entre 1970 y 2010, han desaparecido de la faz del planeta más de la mitad de los vertebrados, tanto en las regiones templadas como en las tropicales. En concreto, de las 1.606 especies analizadas en climas templados, un 32 por ciento de ellas (equivale a 6.569 poblaciones) desapareció, mientras lo hicieron en un 56 por ciento (3.811 poblaciones) las 1.638 especies de climas tropicales analizadas.

La mitad de la fauna del planeta desapareció en los últimos 40 años

Las detonaciones sónicas pueden matar a más de 138.000 animales marinos en la costa este de los EEUUEncontrar yacimientos de hidrocarburos en la costa atlántica de los Estados Unidos es el sueño de unos …y la pesadilla de otros. El desastre ambiental se producirá antes incluso de empezar a explotarlos, en las mismas exploraciones que buscan yacimientos de petróleo y gas en la costa atlántica del país.

En efecto, el poder contaminante de las instalaciones petroleras no sólo es atribuible a los posibles derrames de crudo o debido a las nefastas emisiones de efecto invernadero que acaban suponiendo los combustibles fósiles. En este caso, el problema es la polución acústica producida por las terribles detonaciones sónicas que acaba de aprobar en la zona el gobierno de Estados Unidos.

Las detonaciones sónicas pueden matar a más de 138.000 animales marinos en la costa este de los EEUU