Nuevos derrames de crudo en la selva amazónica peruana
La contaminación por fugas de crudo de la selva tropical del Amazonas no cesa. En el último año se han producido numerosas averías en la red de oleoductos de Petroperú, provocando dramáticos derrames que han contaminado los ríos con miles de barriles de crudo.

De nuevo, la noticia ha saltado. Otra vez hay que lamentar un desastre medioambiental en uno de los enclaves más privilegiados y valiosos del planeta. En lo que va de año, la empresa Petroperú ha tenido un total de 7 accidentes.

Demasiados, sin duda. Uno solo es ya un desastre cuya recuperación es casi una utopía. Así es, al menos, a corto y medio plazo, si bien el largo plazo podría ser o no ser sinónimo de recuperación. Ni siquiera la ciencia puede saberlo.

Nuevos derrames de crudo en la selva amazónica peruana
En esta última ocasión, dos derrames en la selva amazónica, concretamente en la ya castigada zona de Loreto, ha obligado a preparar un plan de contingencia en la zona afectada, por enésima vez, por un desastre ecológico.

Los indígenas se movilizan

Casualmente, -o quizá hubiera que decir todo lo contrario-, los nativos de la zona, comunidades autóctonas de indígenas peruanos asentados allí, denunciaron hace apenas unos días la polución que generan estos derrames de hidrocarburos.

Los repetidos vertidos suponen una serie amenaza para la supervivencia de estos grupos. Además de contaminar el entorno, la contaminación de la tierra y del agua con petróleo está poniéndolos contra las cuerdas.

Pueblos ancestrales, que están saliendo adelante a duras penas, cuyo único agarradero son los recursos que la naturaleza les brinda. Por pasiva, por lo tanto, cuando éstos faltan la subsistencia es un gran interrogante.

Nuevos derrames de crudo en la selva amazónica peruana
Sus protestas obedecían a sendos derrames que se registraron en la zona de Loreto, muy castigada este año por fugas. El petróleo se escapa de forma recurrente de las tuberías y contamina el ecosistema.
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Extinción masiva de grandes animales marinos por culpa del hombre
Los grandes animales marinos son especies que llevan en este planeta mucho más tiempo que nosotros. Especies ancestrales cuyo origen se remonta a la noche de los tiempos. Sin embargo, su futuro podría ser tan negro como incierto. Según un nuevo estudio,

Aunque es una cuestión que no nos pilla de nuevas, cuando la alerta es general y, como en este caso, abarca a especies tan importantes como tiburones, ballenas, atunes y similares, es casi inevitable estremecerse.

Realmente estamos acabando con el planeta, borrando del mapa a animales que sobrevivieron a un sinfín de problemas. Hasta que llegó el hombre a este mundo y comenzó su cuenta atrás. Se trata algo tan sencillo y tan complejo como eso. Tan corto de decir, de escribir, de pronunciar, y tan duro de asimilar.

El problema, como es bien sabido, abarca tierra, mar y aire. Y es que nunca el planeta ha perdido especies de forma tan rápida y grave. No, al menos, después de la última extinción en masa acontecida hace 66 millones de años.

La mayor ola de pérdida biológica

Entonces les tocó a los dinosaurios, y a otras especies que formaron parte del ecosistema, del mismo modo que les llegó el turno a los mamíferos. Hasta hoy. Con ello, se inició el principio del fin, si nos atenemos al camino que llevamos, según nos advierte la ciencia.

Extinción masiva de grandes animales marinos por culpa del hombre
Actualmente, las extinciones se han disparado. Hasta superar una tasa mil veces superior a la considerada normal. Así las cosas, no extrañan las conclusiones a las que ha llegado este estudio de la Universidad de Stanford sobre el feo panorama que han encontrado en los océanos.

El trabajo demuestra que, en el océano, el ser humano es el principal culpable de las desapariciones. Por otra parte, una conclusión coherente con los constantes avisos que nos hace la ONU, normalmente aprovechando el Día Internacional de la Biodiversidad, alertando de que cada día se extinguen más de un centenar de especies animales.

Una situación dramática que, como hemos apuntado, nos alertan que constituye la mayor ola de pérdida biológica desde que desaparecieron los dinosaurios. En este trabajo estadounidense, el enfoque se pone en los océanos, y el resultado es para llorar mares.
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El lago Poopó, en las últimas
El lago Poopó, ubicado en Bolivia, está borrándose del mapa a consecuencia del cambio climático, sumado a otros desmanes del ser humano. Agresiones ambientales que, de forma directa o indirecta, repercuten en negativamente en la salud de su ecosistema, así como del planeta en general.

Si hace unos años los titulares alertaban sobre su deterioro, algunos de los más recientes ya hablan de su desaparición. Sin embargo, de acuerdo con los expertos, si se actúa rápido y de forma decidida el fin de este ecosistema lacustre, situado en las colinas occidentales del país podría evitarse.

A principios de año la noticia no era su regeneración, sino todo lo contrario. El lago se había evaporado, una desaparición provocada por una crisis ambiental sin precedentes. Si bien anteriormente se produjeron episodios de desecamiento, esta vez el problema había ido aún más lejos.

Un lago sin agua

Las pruebas aportadas por el satélite de la Agencia Espacial Europea (ESA) Proba-V ha demostrado la práctica desaparición de este lago, el segundo lago más extenso de Bolivia. En concreto, la evaporación se declaró oficialmente en diciembre e imágenes satelitales tomadas el 22 de enero de 2016 siguen confirmándolo.

El lago Poopó, en las últimas
La evaporación del lago Poopó es un hecho, aunque hay que subrayar que hubo fenómenos similares en el pasado, llegando a restablecerse de forma temporal. Pero ahora el 98 por ciento de su superficie, unos 3.000 kilómetros cuadrados, se han convertido en un desierto.

En su lugar, un desierto

En efecto, el sistema ecológico del lago salado Poopó, situado en una depresión de la cordillera del Altiplano, es cualquier cosa menos un humedal. La sequía crónica lo ha transformado en un erial.

El lago Poopó, en las últimas
Pero su evaporación se debe en realidad a un conjunto de factores, entre otras causas por la extracción de agua de sus fuentes para actividades mineras y agrícolas, a su vez fuente de contaminación del entorno.

Por otra parte, el calentamiento del océano Pacífico a consecuencia del fenómeno de El Niño sumado al ocasionado por el cambio climático se han traducido en una dramática crisis ambiental.
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La minería ilegal devasta una reserva natural peruana
La minería de oro ilegal está destruyendo los ecosistemas de la reserva peruana Tambopata, uno de los lugares con mayor biodiversidad del mundo. A pesar se sus esfuerzos, los controles gubernamentales no pueden evitarlo, y el desastre ambiental no deja de aumentar sus proporciones.

El enemigo a abatir es peligroso. No en vano, el crimen organizado está conectado con la minería ilegal de oro, según demuestran los informes de la organización Global Initiative. En concreto, junto con Colombia, Perú es uno de los mayores productores de cocaína del mundo, y el valor de las exportaciones de oro ilegal obtenido de forma clandestina supera el de las exportaciones de cocaína.

A su vez, la minería ilegal es una forma fácil de blanquear del dinero proveniente del narcotráfico. Una vinculación que suma al indudable atractivo del oro este otro interés, impulsándola aún más, si cabe.

La minería ilegal devasta una reserva natural peruana
En especial ahora, con el precio del oro en alza, agravando una situación, ya de por sí complicada en América Latina. En concreto, Perú es uno de los mayores productores mundiales de oro, y las cantidades extraídas por los mineros ilegales en este país son las más elevadas de la región.

Un efecto devastador

Esta intensa actividad se concentra de forma especial en la Reserva Nacional Tambopata. A nivel ambiental, la producción de oro es una actividad tremendamente destructiva y en esta área natural, en particular, está teniendo consecuencias catastróficas para el entorno.

De forma general, la deforestación masiva de la cuenca amazónica es bien conocida por tratarse de un lugar simbólico, conocido como el “pulmón del planeta”. Dentro de este área se encuentra la reserva peruana, situada en el departamento de Madre de Dios, en el sur de la Amazonia peruana.
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Cada vez más basura y menos peces en el mar
Los atentados ambientales que el ser humano propina a los mares tienen muy distintas caras. Desde la sobrepesca hasta la basura que se vierte en los océanos o, cómo no, el devastador efecto del cambio climático.

Todo suma para acabar restando. Hasta el punto de encontrarnos en situaciones que están al borde de un punto de no retorno. La ciencia alerta al respecto, y nosotros nos hacemos eco de ello en este post.

Por suerte, todavía estamos a tiempo de cambiar las cosas. Si bien el daño ya está hecho en lo que respecta a flora y fauna, así como ecosistemas, también es cierto que la situación no es irreversible. Aunque el reloj no es nuestro mejor aliado, precisamente, aún hay tiempo de enmendar errores y dar marcha atrás en emisiones, vertidos y maneras de explotar el recurso alimentario que suponen los peces.

La sobrepesca amenaza la sostenibilidad

La explotación pesquera está siendo sobrepesca. No solo constituye uno de los principales problemas para preservar la riqueza de recursos marinos a nivel de seguridad alimentaria, sino también en lo que respecta a su biodiversidad.

Según ha advertido recientemente la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés), -organización perteneciente a la ONU-, la producción mundial de pescado se aproxima a su límite de sostenibilidad. El informe presentado por la organización señala que más del 40 por ciento de las especies populares se capturan de forma insostenible.

Con alrededor del 90 por ciento de la producción mundial de pescado sobreexplotada, ésta se acerca a su límite sostenible. Y los pronósticos no son tranquilizadores. Muy al contrario, este mismo trabajo apunta que se espera un agravamiento de la situación en los próximos años.

Cada vez más basura y menos peces en el mar
Si echamos la vista atrás, el empeoramiento ha sido dramático. Desde los setenta, hemos triplicado la sobreexplotación de los peces del planeta, según el citado informe de la FAO, en el que se analiza la actividad de las pesquerías en todo el mundo.
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Declive de la Gran Barrera de Coral: ¿un paraíso perdido?
La Gran Barrera de Coral australiana lleva años en la cuerda floja. Desde que los océanos comenzaron a acusar la acidificación de las aguas por el cambio climático, estos frágiles ecosistemas marinos han sufrido un blanqueamiento progresivo que a punto está de convertirse en irreversible si no se reacciona a tiempo.

Otros factores también son responsables de su declive, como apuntamos más adelante, y es su suma la que crea sinergias negativas que aceleran su destrucción. Según los expertos, cada vez más cerca de llegar a un punto de no retorno que supondría una tremenda catástrofe ambiental, al tiempo que supondría pérdidas millonarias para el país.

Los corales pierden su color

A principios de año, la ciencia nos reveló que el blanqueamiento de los corales batió todos los récords a causa de un aumento de las temperaturas de entre 1 y 2,7 grados centígrados. Fue en abril cuando se publicaron los resultados de un estudio de tres grandes universidades australianas, en el que se concluía que el 90 por ciento de los arrecifes estudiados “presentaban signos de blanqueamiento”.

De ellos, explicaron los científicos, en los siguientes meses se recuperaría una parte, pero alcanzar estas proporciones inéditas hasta ahora era una mala señal que exigía actuar de forma intensiva y urgente. Apuntaban, obvio, al fenómeno del cambio climático, cuyas causas antropogénicas señalaban a un claro culpable: el ser humano.

Declive de la Gran Barrera de Coral: ¿un paraíso perdido?
Para ellos, las causas son evidentes. Sin la participación del ser humano, explicaron científicos de la Universidad de Melbourne, un blanqueamiento tan pronunciado hubiera sido “prácticamente imposible”. Del mismo modo que, por lo tanto, será de todo punto impracticable una solución que no tenga en cuenta la gravedad y globalidad del problema.

El investigador Terry Hughes, del Centro de Estudio de Arrecifes Coralinos, de la Universidad James-Cook en Australia, es uno de los científicos más activos, y de los primeros en anunciar que la situación no deja de empeorar. Sin alarmismos, siendo realista. Basándose en lo que sus ojos han visto, sencillamente.
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¿Por qué las abejas son tan importantes para el equilibrio ecológico?No despiertan demasiada simpatía, pero son esenciales para nuestra supervivencia. Su aguijón y posible picadura no resulta una idea apetecible, precisamente, pero la realidad es que su zumbido debería sonarnos a música celestial, y en este post te explicamos por qué motivos es así.

En general, los insectos tienen un papel crucial en los ecosistemas naturales, pues forman parte de la biodiversidad, un concepto capital a la hora de garantizar que el mundo no deje de ser tal y como lo conocemos. Y, por lo tanto, que también nosotros no dejemos de poder seguir en él.

Suena dramático, pero así son las cosas. La pérdida de biodiversidad que sobrevendría si las abejas desaparecieran o, simplemente, se vieran minimizadas, significaría una catástrofe ambiental. En términos de nutrición humana, la seguridad alimentaria sufriría una auténtica debacle. No en vano, el 35 por ciento de la producción mundial de alimentos depende directamente de ellas.

¿Por qué las abejas son tan importantes para el equilibrio ecológico?
Como curiosidad, si su actividad se tuviera que realizar mecánicamente costaría la friolera de 153 mil millones de euros, según datos de Greenpeace. Pero el quid de la cuestión va por otros derroteros. Aquellos que no hablan de productores ni de pérdidas económicas. Ni siquiera de un cambio de modelo de sociedad. Directamente, podemos ir haciendo las maletas para que un cohete nos lleve a rumbos desconocidos.

La polinización, clave para la biodiversidad

Más allá del dinero, de la producción de miel, de lo importantes que son los ponlinizadores para aumentar el rendimiento de los cultivos a nivel económico, lo que está en juego es la polinización de las flores, esenciales para la sostenibilidad de la agricultura en todo el mundo.
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Las amenazas ambientales globales se disparan
La última evaluación ambiental de la ONU a nivel mundial nos alerta de lo tocado que anda, si bien aún hay algo que podemos hacer al respecto. Básicamente, se trata de soltar el pie del acelerador y pararse a reflexionar sobre qué estamos haciendo y las consecuencias que de ello se derivan. Pero, sobre todo, la clave es actuar.

¿Pero, actuar para qué, dónde, cómo? El estudio enumera una serie de amenazas que pueden considerarse comunes en todo el mundo, y frente a las que se puede hacer causa común.

Más allá de mencionarlas, la particularidad del estudio, titulado “Perspectivas del Medio Ambiente Mundial (GEO-6): Evaluaciones Regionales”, está en su advertencia sobre la velocidad de los acontecimientos.

De acuerdo con el informe, realizado por más de un millar de científicos de todo el mundo dentro del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el cambio ambiental que está afectando al mundo ocurre a una velocidad mucho más rápida de lo que se creía.

Impactos del cambio ambiental

El impacto ambiental producido por el deterioro del entorno ocasionado por el ser humano puede , en efecto, tiene distintas caras, a cual más alarmante. Entre otros, el daño a los ecosistemas marinos, los eventos extremos asociados al cambio climático o las consecuencias aparejadas a un aumento de la contaminación atmosférica.

Las amenazas ambientales globales se disparan
Las amenazas ambientales comunes, según el trabajo, están intensificándose rápidamente en casi todas las regiones del mundo. Como problemas principales a combatir se citan la sobrepoblación, la imparable urbanización, un nivel de consumo insostenible, la desertificación, la degradación de la tierra y el cambio climático.
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