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Estudios

bosque tropical Futuro negro para los ecosistemas de los bosques tropicales
La situación de los ecosistemas de los bosques tropicales es más que alarmante. Un estudio llevado a cabo por el Instituto Carnegie ha determinado que sólo entre el 18 y el 45% de los animales y plantas de los ecosistemas de bosques tropicales permanecerán tal y como los conocemos ahora en el año 2100.

Para llegar a estas conclusiones se han tomado como muestra datos de deforestación y tala selectiva con 16 proyecciones de cambio climático para este tipo de bosques en todo el mundo. La combinación de imágenes por satélites y los modelos climáticos han mostrado un escenario poco esperanzador para el 2100, año en el que los efectos del cambio climáticos serán todavía más acusados.

Sin ir más lejos, en la zona del Congo, en África, el cambio climático y la tala serán los causantes de muchos destrozos, concretamente entre el 35 y el 74% de la zona. Como ya viene siendo habitual, la solución pasa por una reducción drástica de las emisiones de gases con efecto invernadero.

perro gordo Los perros británicos sufren sobrepeso
Mondo cane (Perra vida) es una película documental italiana de 1962 que mostraba extraños comportamientos humanos. Quizá habría que hacer una nueva versión en el siglo XXI donde se podría incluir la siguiente noticia. Según un estudio realizado por la ONG PDSA, uno de cada dos perros en el Reino Unido sufrirá una muerte temprana y dolorosa por estar demasiado gordo. Algo que podría evitarse sólo con una dieta equilibrada, reduciéndose así el riesgo de padecer enfermedades cardíacas, diabetes, artritis y una muerte antes de tiempo.

La responsabilidad, claro, es de los dueños. La entidad benéfica que ha lanzado esta campaña informativa recuerda la importancia de los perros realicen ejercicio y de controlar su dieta. Se pronostica un mal futuro para la friolera de cinco millones de perros en todo el país: “no llegarán a una vejez sana y feliz”. La solución es fácil: ingerir cantidades de comida adecuadas a su tamaño y raza, evitar la sobrealimentación con golosinas para perros y que haga el suficiente ejercicio. “Ambas cosas son igual de importantes, pues las mascotas con sobrepeso cada vez quieren moverse menos, cayendo en un círculo vicioso que los expone a desarrollar enfermedades graves”, explica Sean Wensley, directivo de la PDSA.

Las conclusiones del informe se basan en registros médicos de 30.000 perros. En concreto, se ha realizado el seguimiento del peso de los animales cada año desde el 2006, observándose que, durante este tiempo, la proporción de obesos se ha disparado de un 21 a un 35%. Ante estos datos, la ONG se ha alarmado y advierte que, si la tendencia continúa, casi la mitad de los perros británicos serán obesos para el año 2013, con todos los riesgos para la salud que ello supone.

En marzo de este mismo año, la ONU consideraba que unos 1.500 millones de personas pasan hambre o están malnutridas en el mundo.

Smog La contaminación perjudica seriamente tu salud
Se llama esmog, según el DRAE, a la niebla mezclada con humo y partículas en suspensión, propia de las ciudades industriales. La palabra proviene del inglés, en el que se mezclan otros dos términos: smoke y fog (humo y niebla). Si vives en una ciudad grande, sal a las afueras y mírala desde una cierta distancia. Podrás ver el esmog. Es esa especie de seta en forma de niebla que la cubre.

En fin, contaminación de la ciudad que se asienta en periodos en los que no llueve ni corre el viento. No es ninguna noticia que esta sustancia es mala para la salud, pero sí que lo es que este tipo de contaminación puede llegar a producir daños muy graves, incluso irreversibles, en el corazón. Así se desprende de una investigación realizada en un laboratorio que ha logrado la primera prueba de que el esmog puede provocar la muerte celular en el corazón.

Los resultados de este estudio han sido dados a conocer durante las sesiones anuales de la American Heart, organización con sede en Dallas, Estados Unidos, y concluyen que la exposición al ozono que se encuentra a nivel del suelo durante varias semanas aumenta la actividad de una sustancia que desencadena la muerte celular en el órgano que hace que nuestra sangre circule. El ozono (O3) es un gas altamente reactivo que protege al planeta de la radiación del sol (cada vez menos) pero que, cerca del suelo, se convierte en un importante componente del esmog.

Rajat Sethi, científico de la Universidad de Texas, explica que el valor del estudio ha sido probar que la capa de ozono afecta a la disfunción cardíaca mediante la creación de un ambiente controlado. Su hallazgo refuerza anteriores estudios epidemiológicos que relacionaron la contaminación del aire con el desarrollo de enfermedades cardiovasculares, como el infarto. Así que quizá habría que colocar carteles a la entrada de las grandes ciudades al estilo de los que se pueden leer en las cajetillas de tabaco: vivir en esta ciudad puede provocar infarto y otras enfermedades cardiovasculares.

pobreza Cambio climático y lucha contra la pobreza
El cambio climático no sólo es un problema medioambiental, sino que también reducirá los efectos que durante muchos años se han conseguido en la lucha contra la pobreza. Así se desprende de un informe presentado en Londres y elaborado por expertos en desarrollo sostenible de la organización británica Forum for the Future con el apoyo del Ministerio de Desarrollo Internacional. Este estudio analiza cómo transformará el cambio climático las economías de los países pobres en los próximos veinte años. “Sin acciones urgentes, el cambio climático amenaza con deshacer lo logrado durante años en la lucha contra la pobreza en el mundo en desarrollo”, comenta el ministro para el Desarrollo Internacional del Reino Unido, Stephen O’Brien. Según el director ejecutivo del Forum for the Future, “el cambio climático y el desarrollo deberían considerarse asuntos complementarios y no en competencia entre sí”.

En el documento se hace un llamamiento a gobiernos y organizaciones no gubernamentales para que tengan siempre en cuenta que el cambio climático afecta al desarrollo económico para ayudar a los países a gestionar su impacto y aprovechar las oportunidades de un mundo que se pasa a una economía de bajo carbono.

El informe anima a los países de renta baja y a todos los que trabajan en actividades de desarrollo a buscar oportunidades que busquen esta complementariedad. Así, por ejemplo, las inversiones tanto en energías renovables como en eficiencia energética pueden aumentar la seguridad energética. O el fomento de los sistemas de transporte bajos en carbono significa que habrá menos congestión y menos contaminación, con lo que mejorará la salud de las poblaciones. En cuanto a la agricultura, los expertos británicos recomiendan tipos que no se basen en el uso masivo de fertilizantes, que mantenga la calidad del terreno y potencie la seguridad alimentaria.

En fin, la ayuda al desarrollo no debe ser en ningún caso ciega al cambio climático, ignorando las medidas destinadas a ayudar a los países a adaptarse a sus impactos. El citado informe plantea cuatro posibles escenarios para las naciones pobres en 2030: el primero es un mundo en el que muchos de esos países que eran de bajos ingresos en 2010 se han desarrollado rápidamente, pero en su mayoría mediante un proceso de industrialización muy contaminante. Un segundo escenario es el de un mundo en el que los países de bajos ingresos desempeñan un papel creciente en la economía mundial y se han puesto en cabeza de la economía de bajo carbono, saltándose las tecnologías más contaminantes en busca de un futuro limpio. Un tercer escenario sería un mundo en el que los países pobres se sienten cada vez más abandonados por una comunidad mundial preocupada sólo por los altos precios del petróleo, el estancamiento económico y la posibilidad de conflictos. En este escenario, cada región se centra en sus propias preocupaciones, como la seguridad alimentaria, la escasez de recursos y la necesidad de adaptarse al cambio climático. El último escenario es un mundo en el que la gente entiende que las economías se basan fundamentalmente en el acceso a los recursos naturales y el cambio climático se ve como el mayor problema en materia de recursos.

leones Desciende la población de grandes mamíferos en África
El número de cebras, jirafas, leones y otros grandes mamíferos ha disminuido en una proporción de casi un 60% en los parques nacionales africanos desde 1970. Este dato se desprende de un estudio realizado por científicos británicos de la Universidad de Cambridge, Inglaterra, y la Sociedad Zoológica de Londres. El estudio, además, advierte sobre la pérdida de biodiversidad en África y señala la sobreexplotación de la caza como la causa de este gran descenso y de los cambios de hábitat. En cambio, cada vez hay más población humana en el continente.

El estudio, publicado en la revista Biological Conservation, se ha centrado en observar la trayectoria de 69 de las 78 especies de mamíferos protegidos en Africa y, lamentablemente, concluye que los responsables de parques como los del Serengeti o el Masai Mara, zonas que reciben muchos turistas, no son capaces de preservar la supervivencia de estas especies.

La red de parques nacionales africanos se extiende por el 15% del continente, lo que suponen 5 millones de metros cuadrados (una extensión como diez veces la del Reino Unido o algo más que la Unión Europea de los 27). En estos parques nacionales viven animales como el búfalo, el antílope, el leopardo, el elefante, el ñu o el guepardo. El problema que existe en muchos de estos parques es que no es fácil gestionar (y costear) la vigilancia. En muchos casos, son necesarias inspecciones aéreas y son muy costosas (hay que tener en cuenta que muchos de estos países son de los más pobres del mundo y no hay recursos suficientes para controlar la actividad de los cazadores, además de estar superpoblados).

“Existen literalmente cientos de parques en África, pero la mayoría no vigilan a sus animales lo suficientemente cerca. Se necesitan inspecciones aéreas, que son costosas”, comentó Ian Craigie, autor principal de la investigación.

Los investigadores observaron que la región donde más población de animales se había perdido, hasta un 85% de descenso en algunas especies, se situaba en la zona más pobre, en África occidental, mientras que el único lugar en el que se habían producidos aumentos de población era en el sur del continente.

camarones Camarones locos
Es tan grande el uso y abuso que hacemos de los antidepresivos (parecen la panacea para cualquier problema de la vida) que estas drogas legales han llegado al mar y están alterando la vida de su fauna. Las aguas residuales contienen tantos restos de antidepresivos, como la fluoxetina, que el comportamiento de los animales se está viendo gravemente afectado. Y, lo que es mucho más grave, esto podría afectar a toda la cadena alimentaria.

Según un estudio publicado en la revista de Toxicología Acuática, los camarones tuvieron comportamientos extrañísimos cuando estuvieron en aguas que contenían la misma cantidad de este medicamento que la que normalmente se encuentran en las aguas residuales que vertidas a ríos y estuarios.

Alex Ford, científico del Instituto de Ciencias del Mar de la Universidad de Portsmouth, detectó “dramáticos cambios de comportamiento” en estos crustáceos expuestos al medicamento, normalmente utilizado para elevar la serotonina en el cerebro y así aliviar los síntomas de la depresión. Pero, ¿cómo se comportaban estos camarones bajo la influencia de la fluoxetina? Una de las reacciones inesperadas, por ejemplo, fue una mayor tendencia (hasta cinco veces más) a ir hacia la luz, en lugar de alejarse de ella, haciéndolos presa fácil para sus depredadores naturales, peces y pájaros. Este comportamiento, obviamente, podría disminuir drásticamente la población de camarones, advierten los investigadores.

Además, el cambio de comportamiento puede dañar gravemente al ecosistema, pues los crustáceos son claves para la cadena alimentaria. El investigador Alex Ford comenta: “Es sabido que los crustáceos son cruciales para la cadena alimentaria y, si el comportamiento natural de los camarones está cambiando debido a los niveles de antidepresivos que hay en el mar, ello supondría un serio peligro para el equilibrio de los ecosistemas. (…) Gran parte de lo que los humanos consumen se puede detectar en el agua en distintas concentraciones. Si somos una nación de bebedores de café, habrá una enorme cantidad de cafeína en las aguas residuales. No es ninguna sorpresa que lo que obtenemos de la farmacia también se contaminen las vías fluviales y en los mares. Las salidas de las aguas residuales se concentra en los estuarios fluviales y en las zonas costeras, que es donde los camarones y otros muchos peces viven. Esto significa que los camarones, y el resto, están tomando los medicamentos que excretan pueblos enteros”.

Las tortillitas de camarones ya no me sabrán igual.

Bacteria Enterrar dióxido de carbono
Sabemos que generamos mucho dióxido de carbono y estamos tratando de no hacerlo en cantidades tan grandes, pero ¿qué podemos hacer con este gas nocivo (además de conservar árboles y plantas para que lo conviertan en oxígeno)?

Un grupo de investigadores estadounidenses y británicos están estudiando la posibilidad de almacenar bajo tierra dióxido de carbono junto a bacterias y urea, una solución duradera y, sobre todo, segura. Esta investigación medioambiental para reducir las emisiones de gases con efecto invernadero es una alternativa que muchos consideran válida, mientras la sociedad realiza el cambio para no depender de los combustibles fósiles utilizando las energías renovables.

El método consiste en recoger dióxido de carbono e inyectarlo a cientos de kilómetros de profundidad en un suelo rocoso, normalmente en un pozo petrolífero en desuso, o bien inyectar este gas bajo la tierra, en napas de agua salada no potables. El mayor problema es que pueden existir filtraciones que harían que el CO2 se incorporara nuevamente a la atmósfera. Es por esta causa que los científicos tratan de manipular ciertas bacterias para que hagan de sustancia sellante y bloqueen los espacios porosos de las rocas. Así, alimentan a las bacterias con urea de forma que crean una película que bloquea estos espacios por donde puede escapar el dióxido de carbono.

“Si alimentamos a las bacterias con urea podemos hacer que formen una película, una suerte de sustancia pegajosa que bloquea los espacios porosos de las rocas, para que el CO2 no se escape”, ha comentado Andrew Mitchell, investigador de la Universidad de Aberystwyth, en el Reino Unido, quien participó en el estudio junto con sus colegas de la Universidad del Estado de Montana, Estados Unidos. Además, las bacterias pueden hacer que el gas se transforme en un mineral sólido, con lo que “es mucho más difícil aún que se escape”, añade Mitchell. La tercera función que cumplen las bacterias es alterar el agua para que disuelva mayores cantidades de dióxido de carbono.