
Los ocho reactores que forman el parque nuclear español acumulan ya más de 3.569 toneladas de residuos radioactivos. En la actualidad dichos residuos se están almacenando por separado en piscinas de combustible gastado, o en contenedores sellados al aire libre, como en la central de Trillo, Guadalajara.
Lo malo es que la capacidad de las piscinas, que enfrían el combustible durante un mínimo de 5 años antes de su almacenamiento en el exterior, es muy limitada y su saturación tendrá lugar en 2013 en uno de los reactores de Ascó y la segunda en 2015. En Santa María de Garoña en 2019, Vandellós II en 2020, en Cofrentes y Almaraz I en 2021 y en Almaraz II en 2022, datos preocupantes que hacen que el gobierno busque nuevos lugares donde colocar estos residuos altamente peligrosos.
Los datos del Foro Nuclear Español revelan que la central de Trillo cuenta con más de 403 toneladas de combustible gastado almacenadas, y de ellas 158 se encuentran en piscinas, albergadas en 16 contenedores ubicados en una instalación de almacenamiento en seco, al aire libre.
































