
El proceso de reciclado es una tarea que no finaliza solamente con la separación de los residuos en su lugar de origen, es más, este es sólo el comienzo de una nueva etapa para los materiales, pues, de ahí, necesariamente han de trasladar los residuos recuperados a unas determinadas instalaciones donde cada material será tratado y preparado para más tarde incorporar los materiales, ya reciclados al mercado en forma de nuevos productos.
Si realmente se hiciese correctamente todo el proceso de reciclado con cada material reciclable, los mercados funcionarían correctamente y el sector de reciclado podría resultar rentable, además de generar un ahorro bastante importante de energía y una gran cantidad de puestos de trabajo.
Antes de nada hay que dejar muy claros dos términos que muy a menudo se confunden, la diferencia entre los materiales “reciclados” y los materiales “reciclables”. El término reciclable describe un productos que se puede utilizar como materia prima en la elaboración de otros. Por otro lado, el concepto de reciclado se emplea en los productos elaborados con materiales recuperados.
El reciclado hoy en día tiene que enfrentarse a muchos problemas, los más importantes son la separación de los residuos procedentes de los dos grandes sectores que han de gestionarse de forma diferente, los residuos industriales y los de consumo doméstico, pues los deshechos de este último grupo generan residuos más heterogéneos, de menor calidad y en lugares más dispersos.










































