
El festival de música de Glastonbury, en Inglaterra, reúne cada año a más de 170.000 personas. Heredero del espíritu jipi, natural y libre, ha sido criticado por su nocivo impacto sobre el medio ambiente, lo que estaría en contradicción con las ideas que propone. Por ello, la organización del evento y el dueño de los terrenos donde se celebra se han puesto las pilas en cuanto al cuidado medioambiental.
Así, en la granja de Michael Eeavis, que alberga el festival de música y arte de Glastonbury, el más grande de Europa, y con la ayuda del banco Triodos Bank, uno de los bancos éticos más importantes del mundo, se comenzará a construir el mayor techo solar de Gran Bretaña. “Vamos a instalar un gran panel solar que tendrá 1.500 metros cuadrados. Proporcionará una energía equivalente a 40 viviendas en el Reino Unido durante un año. No es suficiente para el suministro todo Glastonbury, pero sí lo es para alimentar el escenario principal, durante todo el tiempo que dure el festival”, ha comentado Catherine Bottrill, investigadora de la Universidad de Oxford que ha estudiado, junto a otros compañeros, la huella de carbono que deja la industria musical británica. “Esta industria produce más de medio millón de toneladas de gases de efecto invernadero al año y en los festivales esta cifra es de, por lo menos, el 15% del total. Supone más de 80.000 toneladas de dióxido de carbono, lo que equivale a lo que emite cada año una ciudad de 8.000 personas”.
Con un préstamo de más de 600.000 euros se comenzará la instalación del enorme sistema de 1.100 paneles solares sobre el techo de los establos que albergan el ganado de la granja, que, en un día claro y soleado, podrán generarán alrededor de 200 kilovatios de potencia.
No es la primera acción ecológica que se lleva a cabo en el festival. En años anteriores se construyeron depósitos de agua potable que permiten que, actualmente, no haya que desplazar camiones para traer el líquido elemento. Según los organizadores, las plantas depuradoras permiten ahorrar una emisión de 10.000 toneladas de CO2. “Hemos recortado las emisiones de CO2 en casi un 25% sólo reduciendo el transporte del agua y los residuos”.































