Caza masiva de aves en Afganistán
El cielo de Afganistán se está quedando sin pájaros. Se cazan para contrabando, pero también para comer. Un país que ha pasado años de guerra y una población que pasa hambre y a la que los animales en peligro de extinción importan poco. Se comprende. El país se encuentra en la ruta de varias especies de aves migratorias, pero cada vez se ven menos pájaros en el cielo.

El mercado negro de aves es sobre todo para vender canarios y gorriones a países como Irán, Pakistán y los países del Golfo, donde se usan como mascotas. La agencia de protección medioambiental de Afganistán calcula que unas 5.000 aves salen de contrabando cada año. Hay, entre ellas, halcones y avutardas hubara (en la imagen de arriba).

La venta de pájaros ofrece una fuente de ingresos a familias sin recursos. La situación está acabando con algunas especies. Los más mayores del lugar aseguran que hace años había grullas, flamencos, patos salvajes, codornices… Hoy esas aves no pasan por Afganistán.

La grulla siberiana pasaba por el país de camino a la India. Desde 1999, no se ha visto un solo ejemplar. En la actualidad, está en la lista de especies en peligro de extinción. Hay muchos cazadores y las aves se alejan del peligro.

Diversos métodos de caza

Caza masiva de aves en Afganistán
En algunas zonas, los métodos de caza son bastante primitivos. Alguien se sube a un árbol y agita un trapo: es la señal de que llegan gorriones. Los cazadores lanzan una lluvia de piedras con hondas. Los pájaros caídos son recogidos por perros de caza. Pero en otras regiones se caza con escopeta. Por ejemplo, los patos en el distrito de Kohistán. Se colocan patos disecados como reclamo. Los vivos tratan de aparearse con los disecados y los cazadores se aprovechan del engaño. También se utilizan redes. En este caso, se pueden cazar cientos de aves en un solo día.

El Gobierno prohibió la caza de aves migratorias hace cinco años. Pero el Parlamento aún no ha ratificado dicha ley y no se aplica. Es cierto que la gente necesita comer. Pero, de seguir así, dentro de unos años no tendrán tampoco pájaros que llevarse a la boca. La caza excesiva es pan para hoy, hambre para mañana.