Cazan rinocerontes desde helicópteros
El rinoceronte es un animal en peligro de extinción. Su mayor peligro es la caza furtiva. Algunas culturas creen que su cuerno tiene propiedades curativas (y hasta casi mágicas). A pesar de los esfuerzos que están llevando a cabo gobiernos y grupos ecologistas para preservar esta especie, cada año mueren muchos ejemplares y la especie continúa en peligro.

En Sudáfrica, un país donde el turismo de naturaleza es importantísimo para la economía del país, la caza furtiva sigue produciéndose. Se calcula que unos doscientos rinocerontes han sido abatidos sólo en el primer semestre de este 2011. A ese ritmo, se superará la cifra de muertes del año anterior: 333 muertes, todo un récord.

El rinoceronte es el segundo mayor animal terrestre, después del elefante. Además, su aspecto robusto, con esa piel que más parece una armadura y el enorme cuerno que tiene en el morro, lo convierten en uno de los animales más míticos del planeta. Grupos protectores de animales y gobiernos tratan de proteger este bello animal, pero sus esfuerzos no parecen ser suficientes ante los cazadores furtivos. Sólo queda, entonces, disponer de más recursos materiales y humanos, además de endurecer las leyes contra la caza furtiva.

Y todo por hacerse con los cuernos del rinoceronte, que para algunas personas tienen propiedades milagrosas, aunque no hay ninguna prueba científica sobre el asunto. Una extinción de un animal debida a la medicina tradicional asiática.

La mayoría de las muertes de este año (un total de 126) han ocurrido en Parque Nacional Kruger, un parque natural mundialmente conocido de Sudáfrica y que atrae a muchos turistas. Allí vive el 70% de la población de rinocerontes de todo el mundo. Los cazadores furtivos tienen armas muy sofisticadas: en ocasiones, los han cazado desde helicópteros y usando armas automáticas.

El Gobierno sudafricano trata de impedir que siga produciéndose la masacre, incluso mandando patrullas militares para detener a los delincuentes, pero no es tarea fácil. Y los rinocerontes siguen cayendo como moscas. Tras años de recuperar la especie con buenos programas de conservación, de nuevo todo se puede ir al traste. En lo que va de año, han sido arrestados 123 cazadores furtivos y se han dictado seis condenas.