Censo de elefantes o excusa para capturarlos
Algunas organizaciones se dedican a proteger a los animales en peligro de extinción. Pero esas organizaciones (a veces, apoyadas decididamente por los gobiernos del país) no siempre realizan correctamente su trabajo. En países como Sri Lanka o la India, es especialmente importante trabajar para la conservación del hábitat de especies como el elefante o el tigre.

En concreto, en Sri Lanka, se está llevando a cabo con éxito un programa de protección del elefante y cada vez son menos los condenados a trabajar en el campo, paseando a turistas, usados en ceremonias o esclavizados en residencias privadas. Sin embargo, aún hay muchos en esas deplorables condiciones. Además, organizaciones ecologistas denuncian que la situación puede empeorar, ya que, según ellos, el primer censo de elefantes del país tiene otra intención oculta: capturar y domesticar a los animales más jóvenes.

Muchos defensores de los animales se han negado a participar en el programa de censo de elefantes que se está llevando a cabo en el citado país como protesta por lo que consideran una tapadera. Temen que lo de contar elefantes es sólo una excusa para maltratar a los animales. Mientras, el Departamento de Vida Silvestre niega estas acusaciones y declara que seguirá adelante con su tarea, con o sin la ayuda de los ecologistas.

En teoría, el censo tiene como objetivo recopilar información sobre la población de elefantes para, después, elaborar las políticas de conservación para la especie. Pero también es verdad que el propio Gobierno ha anunciado que, después del censo, trescientos elefantes jóvenes serían capturados y entregados a los templos budistas.

Si los elefantes se capturan jóvenes, es posible domesticarlos, una práctica históricamente aceptada en esa zona del mundo. Lo que temen los grupos defensores del medio ambiente es que los animales no acaben en los templos, sino en residencias privadas, donde trabajan durante horas.

Los elefantes están en peligro de extinción en Sri Lanka. Se calcula que su población es de unos cinco mil ejemplares. Pero cada año mueren alrededor de 250 elefantes, la mayoría de forma prematura. La pérdida de hábitat, la caza, la falta de comida y el trabajo duro son sus peores enemigos.