Cesio radiactivo en vacas japonesas
Las autoridades de Japón han detectado cesio radiactivo en una partida de carne de vaca que ha sido distribuida por los mercados de once de las prefecturas del país. En total, se han contabilizado seis vacas contaminadas en una granja de Fukushima, donde se produjo el peor accidente nuclear en tiempos de paz del país nipón, el pasado marzo, a causa de un terremoto y su posterior maremoto.

La carne analizad contiene 3.240 becquerelios de radiación por kilogramo. El límite legal de esta sustancia es de 500. Entre las regiones a las que llegaron los envíos de la granja destaca Tokio. Las administraciones de las distintas prefecturas donde ha llegado esta carne contaminada admiten que parte de ella ha podido ser consumida.

Las vacas proceden de una misma granja ubicada Minamisoma, que se encuentra a una distancia de 25 kilómetros de la central nuclear de Fukushima. En otras once vacas criadas en la región y mandadas a Tokio ya se detectaron entre tres y seis veces el nivel permitido de cesio. Además, todos los animales se han alimentado con la misma paja.

Por su parte, el Gobierno de Japón ha asegurado que comer pequeñas cantidades de esta carne no daña la salud de las personas humana, pero los consumidores japoneses desconfían y prefieren no arriesgarse.

Como precaución, las autoridades de Fukushima han ordenado inspeccionar todas las cabezas de ganado dentro del radio de evacuación de la planta nuclear, además de, al menos, una cabeza en cada una de las granjas de toda la prefectura. Sin embargo, va a ser difícil llevar a cabo estos planes, ya que no se cuenta con el equipo suficiente. Los técnicos también supervisarán el estado de las verduras y de cualquier otro animal de granja. Esto son las buenas intenciones, pero la realidad es que, desde marzo, sólo se han inspeccionado 28 cabezas de ganado.

Alrededor del 90% del ganado de Fukushima acaba en plantas de procesamiento de otras prefecturas. Estas plantas delegan las labores de inspección a administraciones locales, que sólo son capaces de analizar la contaminación en un 1% de los animales. Es demasiado riesgo.