Chapapote en Madrid
Las imágenes del chapapote quedaron registradas en las retinas de todos los gallegos (y de cualquier persona preocupada por el medio ambiente, en realidad) tras el desastre del Prestige, el petrolero que se hundió frente a la costa noroeste española. Pero no hace falta irse tan atrás en el tiempo, ni tan mar adentro para saber lo que es este desastre medioambiental. En la Comunidad de Madrid, en el centro de la Península Ibérica, se está dando otro caso de aves cubiertas por chapapote y animales que mueren por la contaminación de las aguas.

En una laguna situada en Boca Alta, en el parque regional del Sureste, a unos siete kilómetros de la localidad de Arganda del Rey, la Comunidad de Madrid adquiría unas 6,4 hectáreas de terreno con el objetivo de recuperar el lamentable estado de la laguna. Hace dos años que ocurría esto y la situación sigue igual. O peor.

La laguna, del tamaño de un estadio de fútbol como el Santiago Bernabéu (1,2 hectáreas), presenta la orilla plagada de diversas especies de aves muertas, enfangadas por el chapapote que cubre el agua. Según el portavoz del Gobierno, Ignacio González, se han hecho “otro tipo de actividades y análisis” y se sigue trabajando en este asunto, pero “no es fácil de abordar”. Después de dos años. Incompetencia y cinismo.

Sí ha habido tiempo, en cambio, para determinar cuánto dinero costaría recuperar esta zona (unos veinte millones de euros) y pedir, por dos veces, en septiembre de 2009 y a finales de 2010, fondos Life a la Unión Europea, que, de momento, no ha concedido la ayuda. ¿Habrá que esperar a que la concedan para que se actúe al respecto?

Las aguas están recubiertas de una mezcla a aceite industrial y gasóleo y la ribera llena de bidones de productos químicos. El agua no es azul. Es gris o negra, según las zonas. Hace una semana, vecinos de la zona encontraron un pato cuchara que no podía salir de la pegajosa charca. Pusieron estos hechos en conocimiento de los agentes forestales, que levantaron acta del suceso. El pato que encontraron los vecinos no es un caso aislado. Se han encontrado decenas de animales muertos, entre otros, una garza, una especie en peligro de extinción.

Chapapote en MadridEl caso ha llegado a la Fiscalía de Medio Ambiente de Madrid, después de que los propios vecinos presentaran una denuncia. La Guardia Civil está investigando la situación. Sólo queda que no tarden dos años, como el Gobierno de la Comunidad de Madrid, en hacer… nada. Los vecinos también han puesto el caso en conocimiento de la Confederación Hidrográfica del Tajo (CHT). Así mismo, la Sección de Agentes Forestales de la Comunidad de Madrid del sindicato UGT ha denunciado la “deplorable situación” de la laguna.

Pero la situación tampoco es nueva. Los ecologistas llevan años denunciándola. El origen de la contaminación de la “laguna Chernóbil”, como algunos vecinos la llaman, proviene de los vertidos de hidrocarburos y otros materiales generados desde 1989 por las empresas Aceites Uribarri y PIQSA. Ambas empresas quebraron sin que se responsabilizaran del terreno, hasta que el humedal pasó a manos de la Agencia Tributaria. El terreno salió a subasta y lo adquirió otra empresa, que tampoco tomó posesión del mismo al observar el estado en el que se encontraba. Fue entonces cuando la Comunidad de Madrid adquirió la laguna, en un ejercicio de responsabilidad, según han señalado desde el departamento de Medio Ambiente. Una responsabilidad que no se está cumpliendo.

Ignacio Otero, de Grefa, calcula que desde los años ochenta han muerto unas veinte mil aves en la laguna. Creyeron que si la Comunidad de Madrid compraba la parcela, por unos 50.000 euros, sería para mejorar su situación. Se equivocaron por completo.