Chevron contamina sin aceptar la justicia de Ecuador
Cada Estado debe tener sus propios tribunales. O no. Quizá hay asuntos que las grandes compañías multinaciones no pueden permitir que queden en manos de los jueces locales. Quieren controlar la Justicia del mismo modo que controlan la economía mundial.

Un grupo de indígenas ecuatorianos presentaron una querella contra la petrolera Chevron (por 18.000 millones de dólares) debido a la extensa contaminación que la explotación petrolera de la firma causó en la Amazonia. Pero la justicia no es igual para todos. Humberto Piaguage, portavoz de la Organización Indígena Secoya, ha señalado que ha habido un fallo de los tribunales de Ecuador a su favor, pero ahora se está produciendo una interferencia de un tribunal privado extranjero.

No sólo los indígenas, sino también las organizaciones medioambientales, solicitaron a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que exija al Gobierno de Ecuador medidas de precaución en este intento de arbitraje. La directora del grupo de defensa Public Citizen, Lori Wallach, ha afirmado que la intervención significa una expansión peligrosa de este recurso que amenaza las causas de derechos humanos y el medio ambiente.

La demanda se produjo por la contaminación ambiental causada por la petrolera Texaco, adquirida por Chevron en 2001, ocurrida, entre 1964 y 1992, en la región ecuatoriana de Lago Agrio. El Pueblo Kichwa vivió el desastre medioambiental: contaminación en el suelo y agua, así como los abusos sufridos por la población indígena y local a manos de la petrolera y sus trabajadores. “Nuestro territorio ha disminuido, nuestras familias sufren, nuestras mujeres han sido abusadas, los jóvenes han sido corrompidos por el alcohol distribuido por la petrolera”, ha dicho uno de los indígenas.

El año 2002, para evitar un juicio ante un tribunal federal de Estados Unidos, Chevron eligió las causas en los tribunales ecuatorianos, que incluían demandas de las comunidades indígenas afectadas por la contaminación, incluyendo un derrame de más de 60.000 millones de litros de desechos tóxicos.

En 2011, un tribunal de Ecuador país ordenó el pago de 18.000 millones de dólares, que se destinarían a la limpieza de los terrenos contaminados. La compañía petrolera perdió varias apelaciones en tribunales ecuatorianos y estadounidenses, así que ha buscado otra vía: el Tratado Bilateral de Inversiones entre ambos países.

Chevron no quiere pagar por la contaminación causada. Cueste lo que cueste. La Justicia, definitivamente, no es igual para todos.