Chile pretende privatizar la extracción y comercio de litio
Ya hemos avisado alguna vez de que el litio puede convertirse en el nuevo petróleo, en el sentido de que es un material indispensable para la fabricación de las baterías que se incluyen en los vehículos eléctricos. Por tanto, se trata de una materia prima estratégica para los países que tienen la suerte de contar con grandes reservas del mineral. En fin, como lo ha sido (y sigue siendo) el petróleo desde que empezó la Revolución Industrial para los países de Oriente Medio, Venezuela, Rusia, Estados Unidos, etc.

Chile es uno de los principales productores de litio en el mundo. Puede alcanzar un volumen extractivo del 43% anual con una reserva que se estima suficiente para los próximos 1.500 años. El Gobierno de Chile tiene una fuente de riqueza (y con la que puede ejercer presión internacional, por qué no decirlo). Como en otros sectores económicos, hay un duopolio en la explotación del litio: se divide la producción entre la Sociedad Química y Minera de Chile (SQM) y la Sociedad Chilena del Litio (SCL), ambas estatales. Pero esto puede cambiar.

Tanto el litio y como los hidrocarburos fueron definidos como no concesionables en Chile, ya que son materia primas estratégicas. Hace años, la razón era que servía para producir energía y armamento nuclear.

Cuando acabó la Guerra Fría, Estados Unidos vendió sus existencias estratégicas de litio. Sin embargo, Chile no cambió su legislación: es el único país en el mundo que aún trata al litio como un material estratégico, según Patricio de Solminihac, subgerente de Sociedad Química y Minera de Chile, y hermano del actual ministro de minería, Hernán De Solminihac.

Pero el Ministerio de Minería ha informado que licitará las concesiones de extracción de litio, que llegan a las 158.000 toneladas anuales, a través de Contratos Especiales de Operación del Litio (CEOL).

El litio chileno se extrae, principalmente, de los salares ubicados en el norte del país. El litio es una fuente de riqueza, siempre que se siga usando para fabricar baterías de autos eléctricos y células fotovoltaicas. Puede ser una fuente de riqueza para el país. Pero, si se privatiza, los que ganarán serán las empresas que exploten este mineral. Chile se juega parte de su prosperidad futura.