China contra las bolsas de plástico
En junio de 2008, China prohibió repartir gratuitamente bolsas de plástico de un solo uso. Se consumían en el país unas 3.000 millones de toneladas de residuos plásticos cada día. El daño para el medio ambiente era enorme. Además de la grave contaminación, también suponía un derroche de energía y de recursos. El Gobierno chino animó a sus ciudadanos a volver a usar bolsas de tela o cestas.

El objetivo de esta medida era reducir en dos terceras partes esos 3.000 millones de residuos plásticos. Y, aunque ha cosechado un cierto éxito, China ha decidido ampliar la prohibición de que las tiendas ofrezcan bolsas de plástico gratuitas. Se trata de incrementa aún más los esfuerzos para reducir la contaminación ambiental que producen este tipo de bolsas.

La ampliación de la medida se llevará a cabo en librerías y farmacias, que, a partir de ahora, también tendrán prohibido ofrecer bolsas de plástico. Además, se supervisará que todas las tiendas y supermercados sigan la política marcada por el Gobierno. Se quiere acabar con el tráfico ilegal de bolsas de plástico. Aunque se ha anunciado la medida, aún no se ha fijado la fecha en la que entrará en vigor.

Las bolsas de plástico que se pueden vender en China son más delgadas: no pueden superar los 0,025 milímetros. Entre la prohibición y la reducción del grosor de las bolsas, China redujo el consumo anual en más de 24.000 millones de bolsas de plástico, lo que supone una disminución de 600.000 toneladas de plásticos en los últimos tres años.

Por último, se desarrollará una campaña de sensibilización por comunidades, escuelas y mercados para informar a la gente sobre el daño para el medio ambiente que supone usar bolsas ultradelgadas. Si los ciudadanos se mentalizan de la importancia de su propia responsabilidad en el asunto y el Gobierno controla la aplicación de la ley, China puede reducir aún más el uso de las bolsas contaminantes.