China deforesta el mundo
Más de la mitad de la madera que se obtiene en todo el mundo se envía a China. Las empresas chinas necesitan esta materia prima y la están importando legal o ilegalmente. Lo importante es que la economía siga creciendo. Algunos grupos ambientalistas ya están llamado a la acción, al boicoteo a estas empresas que consumen madera de una forma insostenible. Los bosques de todo el planeta están en peligro.

El impresionante crecimiento económico de China está llevando aparejado un terrible coste ambiental, no sólo en el propio país, sino en todo el mundo. Daños colaterales de una economía globalizada. Es verdad, ya lo hemos reconocido más de una vez, que el país está invirtiendo en tecnologías verdes, pero hasta que las instalaciones funcionen a pleno rendimiento, no van a echar el freno a su economía y siguen contaminando, emitiendo demasiado dióxido de carbono y, en general, consumiendo recursos naturales y energéticos de forma desenfrenada.

China se prepara para ser un país que respetará el medio ambiente… en unos años. Lleva a cabo una política hipócrita: emprende un ambicioso programa nacional de reforestación y toma medidas para conservar sus bosques y frenar la tala ilegal dentro de sus fronteras. Pero, al mismo tiempo, importa madera de otros países. De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, la cubierta forestal en China, incluyendo grandes extensiones de plantaciones forestales, ha aumentado desde los 157 millones de hectáreas en 1990 hasta los 197 millones de hectáreas en 2005.

Sin embargo, China necesita madera y papel para continuar con su desarrollo. Según Forest Trends, China se ha convertido en un gran taller de carpintería para todo el mundo. Se consumen en el país asiático más de 400 millones de metros cúbicos de madera al año para surtir tanto las exportaciones, que no dejan de crecer, como la demanda interna. Por otra parte, la producción de productos de papel se ha duplicado en China de 2002 a 2007.

Casi la mitad de la madera y gran parte de la pasta de papel que consume China es importada, principalmente de países tropicales o de regiones cercanas a Siberia. China se ha convertido, en fin, en el mayor depredador de los bosques del mundo.