Cien toneladas de peces envenenados en un río de China
Otro caso de muerte masiva de animales. Parece que cada vez es más común. De nuevo ha ocurrido en China, donde las autoridades han informado que unos 100.000 kilogramos de peces muertos aparecieron envenenados por amoniaco procedente de una fábrica de productos químicos. China tiene un gravísimo problema de contaminación tanto en el aire de las grandes ciudades como en los ríos donde vierten sus productos empresas químicas y de otro tipo.

El desastre ambiental se ha producido en la provincia de Hubei, en el río Fuhe. Los funcionarios de medio ambiente del Gobierno señalan a una empresa local llamada Shuanghuan Ciencia y Tecnología Stock Co. como la responsable de lo sucedido.

Los análisis de las muestras de vertido de la citada empresa mostraron que la densidad de amoniaco superó con creces el límite permitido por la ley nacional. La compañía no ha hecho ningún comentario al respecto.

Aunque el Gobierno quiere controlar la contaminación, en muchas ocasiones los controles son inadecuados e ineficientes, y las industrias siguen contaminando. Las normas no siempre se respetan y tampoco se multan. Se hace la vista gorda, en una palabra, lo que redunda en que el problema de la contaminación en China, lejos de solucionarse, se agrava cada vez más.

No se puede crecer sin límite

El gigante asiático lleva tres décadas de crecimiento económico ininterrumpido y el medio ambiente lo está pagando. Este tipo de políticas que llevan a desastres naturales que suponen la muerte de cientos de miles de animales dan toda la razón a los que defienden el decrecimiento económico: no podemos crecer hasta el infinito, el planeta tiene un límite.

Cien toneladas de peces envenenados en un río de China
No es la primera vez que ocurre un accidente similar en China en los últimos tiempos. Además de la contaminación, en ocasiones son las malas prácticas de los pescadores las que los provocan. Muerte de animales y la preocupación de que el agua deje de ser potable. El último caso fue en Huanghualao, donde sus residentes viven de la pesca. Los peces muertos cubrían todo el río. El pueblo tiene 150 barcos de pesca y podría perder hasta 59.000 euros al día.

El Departamento de Medio Ambiente advirtió al público que los peces muertos no se deben comer, aunque el agua potable no se ha visto afectada. También ordenó a la empresa suspender su actividad y solucionar el problema de la contaminación.