La central nuclear de Fukushima vierte al mar 300 toneladas diarias de agua radiactiva
La central nuclear de Fukushima no deja de dar problemas con sus letales fugas radioactivas, con lo que ello supone para la salud del planeta, especialmente para quienes viven en la zona y para el ecosistema en general. Desde que la planta nipona sufrió un accidente a raíz del terremoto nipón de 2011, este tipo de polución sigue causando estragos y, lejos de amainar, está en pleno apogeo.

Desde aquellas primeras averías ocasionadas por el tsunami se ha intentado detener las fugas radioactivas, pero no se ha cerrado, una decisión que está pasando factura constantemente. Además de los terribles efectos provocados por la contaminación de alimentos a consecuencia de la toxicidad del agua o por la radioactividad que padecen los trabajadores de la planta y los habitantes de los alrededores, el agua radioactiva fugada está filtrándose al mar abierto.

Situación de emergencia

Las autoridades niponas reforzarán la seguridad para solucionar el problema, catalogado de urgente tras ser descubierto recientemente, según la versión oficial, que estima fuga en 300 toneladas de agua radioactiva diaria.

Hasta la fecha se han destinado cerca de cuatro billones de yenes (unos 30.000 millones de euros) en reforzar la seguridad de la planta y en indemnizar a más de un millón de damnificados por la catástrofe provocada por esta central, ubicada a 220 kilómetros de Tokio.

La central nuclear de Fukushima vierte al mar 300 toneladas diarias de agua radiactiva
Esta semana también conocíamos que una central nuclear de Taiwán podría llevar la friolera de tres años vertiendo agua radiactiva, según un informe elaborado por Control Yuan, la autoridad reguladora.

Aunque las causas no están claras, las fugas podrían haberse producido desde las piscinas en las que se almacenan las barras de combustible gastadas de un par de reactores de una planta llamada Primera Central Nuclear, ubicada al norte de la isla.