Cierran cinco mil granjas en Alemania que podrían estar contaminadas
El Ministerio de Agricultura de Alemania ha anunciado que unas cinco mil granjas, ubicadas en su mayoría al noroeste del país, han tenido que ser cerradas a causa de una más que probable infección por dioxinas. El Gobierno ha aclarado que, de momento, el cierre es una medida preventiva, después de localizar a algunos cerdos y pollos alimentados con comida infectada. Algunos de los huevos provenientes de esas granjas ya habían sido exportados a Holanda y Reino Unido.

En todo caso, los niveles detectados no suponen un riesgo para la salud de los seres humanos. La causa de la infección puede provenir de una partida de 3.000 toneladas de grasa no apta para el consumo animal. El Ministerio de Agricultura alemán ha señalado que muchos de los casos son granjas porcinas a las que se ha prohibido sacrificar a sus animales y comercializar su carne hasta que se certifique que su consumo no entraña ningún peligro para las personas. En realidad, todos tenemos una pequeña cantidad de toxinas en el organismo.

Muchas de las granjas se encuentran ubicadas en la región de Baja Sajonia, al noroeste del país. Se han localizado en todo el país unas 150.000 toneladas de productos contaminados y destinados a la alimentación de cerdos y aves. Los piensos contaminados provienen del fabricante Harles & Jentsch, que utilizó aceites industriales no destinados al consumo animal o humano. Un análisis del Ministerio de Agricultura alemán así lo ha confirmado.

La Comisión Europea ha confirmado que algunos de estos productos contaminados fueron exportados a los Países Bajos y, una parte de ellos, continuaron viaje hasta Reino Unido. Aún no se ha descartado que haya productos contaminados a otros países de la Unión Europea. Por ello, se están realizando más análisis. En todo caso, y según las autoridades sanitarias de Reino Unido, la cantidad de toxinas en los huevos distribuidos en el país no presenta riesgos para la salud humana debido a que la proporción es mínima.

El cierre de las granjas alemanas puede suponer para sus dueños pérdidas económicas de entre cuarenta y sesenta millones de euros por semana. Algunos medios de comunicación alemanes afirman que los fabricantes de piensos hace tiempo que usan grasas y aceites industriales no aptos para el consumo animal o humano.