Circos sin animales, un espectáculo libre de crueldad
“Una carpa, muchas luces y un león, un payaso, equilibrista y un tambor. Ya viene la magia si, sí. La magia del circo colosal, trayendo alegría a grandes y chicos por igual…” ¿Te suena? Así empieza la archiconocida y ya viejuna canción de Parchís, un lindo tema con una letra que tiene un fondo triste, pues sin pretenderlo refleja la penosa situación de los animales en los circos, donde los explotan sin escrúpulos.

Es cierto, a mucha gente le gustan, incluso les fascinan los espectáculos circenses de elefantes, caballos, focas, leones, tigres… Sin embargo, hay algo entre bambalinas que rompe todo el encanto, haciéndolo estallar en mil pedazos, y los defensores de los animales ponen el foco justo ahí, detrás del escenario, en el día a día, en los ensayos, la cautividad y, en suma, en el duro maltrato al que se les somete.

Circos sin animales, un espectáculo libre de crueldad
En Navidades, tiempo de paz y amor, los circos que tienen en los animales su gran reclamo nos vienen vendiendo una magia que, en realidad, esconde una auténtica película de terror. Nos lo recuerdan los defensores de los derechos de los animales, sacando del olvido un drama que durante muchos años ha sido un grito sordo.

Por un espectáculo ético

Detrás de ese “mono adivino”, del divertido “oso de smoking vestido” según reza la canción de la banda infantil, tras la sonrisa gélida de aquellas focas, elefantes o perritos que obedecen muy serviciales al domador, se esconde un drama cotidiano y silencioso que invita más a llorar que a reir.

Circos sin animales, un espectáculo libre de crueldad
Ecologistas en Acción ha pedido un deseo navideño que roza la utopía, pero que precisamente por ello tiene todos los elementos para acabar cumpliéndose. Sus ideales no son otros que proteger a los animales de esta explotación, evitarla cuanto antes y prevenirla en lo sucesivo. Y lo hacen de un modo contundente, llamando a las cosas por su nombre.

En una nota de prensa difundida esta semana, reclaman la prohibición de, al menos, 40 circos que “explotan animales”. Todos ellos están de gira por España con motivo de la Navidad, aprovechando la débil protección animal de la normativa nacional.

Lógicamente, si se prohibiesen, no se necesitaría pedir a las familias que no acudan a estos espectáculos, pero hoy por hoy, la negativa de la gente es la única manera de evitar que hagan su agosto y sigan basando su modelo de negocio en el sufrimiento animal. Por otra parte, se les pide a las administraciones que no permitan este tipo de circos en sus municipios.

Circos sin animales, un espectáculo libre de crueldad
La ONG recuerda a los consumidores que en España la legislación frente al maltrato animal es “muy pobre” y que, de hecho algunos de estos circos tienen prohibida la entrada en otros países, además de la prohibición de los mismos que existe en otros países, como Bolivia o México.

En España, la organización ha destacado los casos de Cataluña, donde está “muy adelantado el detabe” para prohibirlos o en Redondela (Pontevedra), donde ya se han prohibido estos espectáculos. Del mismo modo, más de 170 municipios no admiten los circos con animales.

Circos sin animales, un espectáculo libre de crueldad
Pero no sólo se pide darles la espalda por los animales, sino también por los mismos niños. Para la organización !es tarea de los adultos” educar a los niños en el disfrute y conocimiento de las distintas especies en su hábitat, así como rechazar este tipo de espectáculos para sus hijos:

Ecologistas en Acción reclama a padres y madres que actúen con responsabilidad, evitando este tipo de espectáculos, y exige que se apliquen regulaciones mucho más estrictas. Las localidades que se declaran libres de circos con animales, casi dos centenares ya, son abanderadas de este cambio urgente y necesario. Los circos deben ser espacio para la magia, las risas, los equilibrios y los trapecios. No deben tener cabida para jaulas, látigos y sufrimiento.

Un circo feliz

El espíritu de la Navidad, sin duda, está infinitamente más cerca de una vida en libertad que de un maltrato animal y de un cautiverio, de castigos de por vida… Romperles el alma a los animales, destrozarles la vida y jugar con los niños para hacerles creer una mentira que detrás de los brillos y los focos esconde una realidad truculenta es un drama silencioso que resulta repungante.

En ocasiones, a los animales se les maltrata a conciencia, con una saña fuera de lo común, infligiéndoles un trato inhumano que va todavía va más allá de la cautividad y de los machacones ensayos. Pero, lógicamente, ello no significa que el mejor de los tratos sea aceptable si se produce dentro de este terrible contexto.

Circos sin animales, un espectáculo libre de crueldad
Para que el circo sea ilusión y alegría, felicidad sin maltrato, simplemente han prescindir de los animales y explotar otro tipo de posibilidades, optando por un modelo de negocio más ético. Esta Navidad, los amigos de los animales son llamados a decir basta para siempre a este tipo de circo. Desde las organizaciones amigas de los animales sea puesta por unas “fiestas con mucha fantasía y bajo impacto”, eslogan de la campaña #VerdeNavidad, en la que se engloba esta iniciativa.

Porque el circo de calidad no es el que tiene animales sino todo lo contrario, sin un ejemplo “de maltrato animal, una práctica a erradicar y en la que debemos comprometernos toda la sociedad”, advierten. Sólo entonces podremos cantar a pleno pulmón la canción de Parchís o, al menos, alguna de las pocas estrofas que no hablan de monos, osos, focas o leones… Y dice así: “Ya viene la magia yes yes, la magia del circo, qué genial, con muchas canciones, siluetas y gritos ya verás… Lalalalalalalala, lalalalalalalalalalá, Lalalalalala, lalalalalalalala, lalalalalalalalala, lalalalalaalalalalá”.