Ciudades más verdes significan personas sanas y felices
Verde es vida. Son tan sólo tres palabras, pero dicen mucho y muy bueno, sobre todo aplicadas a los entornos urbanos. Tal y como reivindica la ciudadanía, en ocasiones hasta desgañitarse, y ahora también hace la ciencia, las urbes han de huir del exceso de asfalto y crear zonas verdes o conservar sus parajes naturales.

Como es sabido, numerosos estudios confirman que interactuar con la naturaleza de forma regular nos llena de energía, regalándonos vida en forma de salud, optimismo y ganas de vivir, entre otras muchas ventajas.

Una reciente investigación de la Universidad de Queensland, en Australia, ha vuelto a confirmar que tener la naturaleza cerca (parques, jardines privados, zonas verdes, etc.) potencia la salud de las personas en un sinfín de aspectos: mejora la capacidad de pensar, multiplica los efectos beneficiosos del ejercicio físico, ayuda a reducir el estrés en lo personal, así como la violencia social.

Más naturaleza en las ciudades

A la luz de todas estas conclusiones, los científicos australianos señalan que es fundamental diseñar ciudades verdes, que conserven o creen espacios naturales para aumentar la calidad de vida de la gente.

Sin embargo, mantener áreas naturales urbanas es más caro que hacerlo fuera de ellas, y precisamente por ello el gris gana terreno al verde, sepultándolo sin más miramientos. Por ello, precisamente, estiman que ha de conocerse por vía científica el tremendo coste en salud que supone ceder al ladrillo.

Ciudades más verdes significan personas sanas y felices
Así lo explica Richard Fuller, director del trabajo, unas palabras de las que, sin duda alguna, tendrían que tomar buena nota nuestros políticos:

A menudo se plantea la cuestión de si debemos invertir en la manutención de la biodiversidad dentro de las urbes. La respuesta es sí, ya que los estudios científicos de todo el mundo muestran que las experiencias de la naturaleza proporcionan importantes beneficios a muchos aspectos de nuestras vidas, incluyendo nuestra salud física y mental, relaciones sociales e incluso nuestro bienestar espiritual.