Ciudades verdes
Las ciudades tienen que ser más verdes. Se deben priorizar criterios medioambientales en las viviendas, mejorar la eficiencia del transporte, optimizar la producción de bienes y servicios o mejorar la gestión de los residuos, con el fin de mejorar la calidad de vida y hacer frente a los grandes desafíos ecológicos de la humanidad, como el cambio climático o la energía.

Las ciudades de países como Islandia o Suecia, ya apuestan claramente por el medio ambiente. Por ejemplo, Reikiavik ha demostrado que puede abastecer a toda la población con energías renovables, al tener autobuses con combustible de hidrógeno, además de suministrar electricidad a sus ciudadanos a partir de la energía geotérmica e hidráulica.

Para crear ciudades verdes se deben de seguir una serie de patrones:

– Aprovechar las viviendas disponibles, de forma que se reduzca el consumo de suelo, infraestructuras y otros recursos.
– Concienciar a la población para reducir, reutilizar y reciclar productos.
– Fomentar la movilidad urbana libre de coches, mediante la inversión en infraestructuras que permitan un tránsito peatonal y en bicicleta, así como un transporte público eficiente, viable y ecológico.
– Ofrecer la posibilidad e incentivar que los ciudadanos puedan producir su propia energía, así como desarrollar sistemas que permitan transformar los residuos en energía.
– Mejora de la calidad de vida de los ciudadanos mediante un aire más limpio, un mayor acceso a los servicios y una mayor atención a la producción local.