Coches más sostenibles fabricados con tomates
Los residuos de los tomates procedentes de la producción de ketchup sirven para algo más que formar grandes montañas de basura con sus pieles, tallos y semillas… y no, no me refiero a transformarlos en compost, que no estaría mal, sino a un uso mucho más tecnológico y sorprendente que ya está en fase de estudio.

Por raro que parezca, el tomate es una materia prima alternativa a los materiales sintéticos que pronto podría utilizarse para fabricar las piezas de los coches que hasta ahora son de plástico, como la guantera, el cofre para guardar las gafas, monedas o tantos otros elementos.

En principio, no se trata de utilizar tomates a gran escala -lo que supondría una explotación agrícola similar a la de los biocombustibles, que amenazaría la seguridad alimentaria- sino los desechos de esta hortaliza tras su uso por la industria alimentaria. En ello están, precisamente, Heinz y Ford, desde que firmasen su proyecto de colaboración junto con otras firmas como Coca cola, Nike o Procter & Gamble.

Millones de toneladas de tomates

El objetivo de su colaboración es dar salida a los dos millones de toneladas de tomate que procesa Heinz cada año para producir ketchup mediante su transformación en materiales sostenibles que, con suerte, acabarían teniendo aplicaciones más allá de la industria automovilística.

Coches más sostenibles fabricados con tomates
El gran reto será conseguir hacerlo económicamente viable. El problema no será tanto conseguir compuestos ligeros y rígidos que sustituyan al plástico sino que el precio no se dispare y resulte competitivo. Una vez logrado, simplemente habría que encontrarle utilidad para la fabricación de un sinfín de objetos y, en este caso, de distintas partes del automóvil.

El beneficio ambiental será la parte esencial del balance positivo de este interesante invento, que podría acabar siendo clave para la producción de coches más sostenibles.