Combatir el sedentarismo con una movilidad sostenible
Vivimos en una sociedad que se mueve mucho. Al mismo tiempo, cuida el confort y el bienestar hasta límites insospechados. Tanto que se acaba consiguiendo el efecto contrario, un disconfort que es sinónimo del sedentarismo.

¿Porque, es buena o mala la inmovilidad? Ese no tener que moverse más allá de lo estrictamente necesario para lo más cotidiano de la vida. El resultado es una paradoja que consiste en vivir muy deprisa sin moverse apenas nada.

No se trata tanto de ir a por el pan en coche, o de ir a trabajar y volver a casa poniéndonos al volante, sino de adoptar un estilo de vida sedentario. Es decir, se trata de una constante. Es lo que nos define, aquello que acaba ocasionándonos problemas de salud.

El problema del sedentarismo

Así es, el sedentarismo es un problema social y personal. Tanto la sociedad como el individuo sufren sus consecuencias de un modo directo. Las estadísticas no son nada positivas. La falta de movimiento se traduce en un importante aumento de personas con sobrepeso, que tienen problemas de salud de muy distinto tipo.

Combatir el sedentarismo con una movilidad sostenible
Desde la misma infancia se observa este fenómeno. A su vez, se asocia a otros problemas de tipo psicológico. Y es que, desde un enfoque evolutivo, el ser humano está diseñado para moverse. Por lo tanto, permanecer quieto no ayuda a un equilibrio biológico y, movernos como lo hacemos es un atentando contra nuestra salud y la del planeta.

Llevar una vida activa es para muchas personas una quimera. Algo así como una promesa de fin de año o de vuelta de las vacaciones. Esos buenos deseso que, finalmente, nunca se cumplen.

Un mundo en continuo movimiento

La sociedad actual es hija de lo que Ortega y Gasset bautizó como la rebelión de las masas. Ese ir y venir, tomar la calle, coger el coche para todo y hacer viajes constantemente es una novedad histórica. Nunca el ser humano había convertido la movilidad en parte esencial de su manera de vivir.

A nivel social, esa movilidad afecta sobremanera a la calidad ambiental. No en vano, se trata de una movilidad que depende de los motores de combustión. O, lo que es lo mismo, ese ir de aquí para allí tantos millones de almas significa un ecosistema contaminado.

Combatir el sedentarismo con una movilidad sostenible
Las consecuencias son, por un lado, un dramático aumento de las emisiones de efecto invernadero y, por otro, una polución ambiental que afecta a nuestra salud.

Según la Agencia Europea del Medio Ambiente (EEA), el transporte urbano es responsable del 70 por ciento de la polución del sector transporte. En especial, los turismos.

Solo en España cada año se producen 16.000 muertes al año a consecuencia de esta exposición, de acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Acabar con los dos problemas

Resulta curioso que una sociedad que no se mueve tenga un nivel de movimiento tan elevado, casi casi frenético. La vida moderna está hecha de paradojas, y ésta puede acabar siendo el principio de la solución.

La promoción de formas de transporte sostenible, como ir caminando, la bicicleta o el transporte público conllevan dos ventajas a la misma vez. Por una parte, optar por ellos se traduce en un estilo de vida más activo (ni siquiera sería necesario ir al gimnasio) y, por otro, se reduce la contaminación atmosférica.

Combatir el sedentarismo con una movilidad sostenible
¿Una idea original, acaso solo una ocurrencia? Ni mucho menos. Este doble objetivo es el que persiguen algunos estudios actualmente. Su objetivo es ayudar a diseñar políticas que favorezcan las medidas sostenibles y también saludables.

Un transporte más eficiente contemplado desde esta nueva perspectiva engloba un plan de acción para mejorar la salud de las personas. Lo notarían, primero, quienes practican una movilidad sostenible, pero también la ciudadanía en general, pues respirar un aire más puro sería una consecuencia directa de políticas eficaces en este sentido.

A continuación, veamos un estudio que pretende ayudar a los gestores políticos a lograr ambos fines a una misma vez. Solo acaba de empezar, pero basta conocer su planteamiento para albergar esperanzas sobre sus resultados.

Un estudio para encontrar soluciones

Con el objetivo de luchar contra la polución ambiental provocada por el tráfico rodado y al tiempo reducir el sedentarismo, el Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental está llevando a cabo un estudio muy interesante.

Combatir el sedentarismo con una movilidad sostenible
Su objetivo es estudiar cómo afecta la forma de desplazarse a la salud de los ciudadanos en una ciudad tan contaminada como es Barcelona. Luego, sus resultados podrán extrapolarse a otras grandes urbes.

En el estudio participan 40 personas que se desplazarán de forma distinta durante un periodo de tiempo determinado. El trabajo, por ejemplo, comparará la diferencia entre desplazamientos en moto o en bici y su repercusión sobre la salud.

Los participantes están equipados con unos sensores que generan datos relevantes de forma constante para luego almacenarlos. Posteriormente, se realizará un análisis de los datos obtenidos para llegar a conclusiones, idealmente para que ayuden a establecer políticas capaces de combatir el sedentarismo y favorecer la movilidad sostenible a un mismo tiempo.

Combatir el sedentarismo con una movilidad sostenible
El CREAL lleva a cabo otros muchos proyectos de investigación sobre el impacto de factores ambientales en la salud de la población, dentro de los programas: Respiratorio, Cáncer, Infancia, Contaminación atmosférica, Contaminación del Agua y Radiaciones.

Ya estén relacionados con unos u otros temas, durante su elaboración a menudo cuenta con la colaboración de voluntarios para que participen en diferentes tareas. Pese a sus diferencias, todos ellos buscan ofrecer un conocimiento científico que sirva para abordar las políticas de salud pública.