Comer insectos podría salvar el planeta
Comer insectos puede parecernos repugnante, y de hecho sería lo lógico, habida cuenta de la falta de costumbre que tenemos los occidentales de ingerir tal manduca. Sin embargo, en muchas otras sociedades como las asiáticas o las africanas es algo corriente comerse platos llenos de escorpiones, hormigas, saltamontes y, por ejemplo, arañas.

Al margen de la polémica que siempre suscita el hecho de de comer un tipo de especies y no otras (un claro especismo) o de la interesante cuestión de no comer ningún tipo de animal por razones éticas (la propuesta del veganismo), hay otras consideraciones que hacen abogar por aumentar el consumo alimentario de insectos, conocido como entomofagia, para conseguir un mundo más sostenible.

¿Pero, esto es así? En primer lugar, aclaremos que los insectos no siempre se comen tal cuál. Como ocurre con otros animales habituales en nuestra dieta, antes de comerlos hay que quitar las patas, la cabeza y el aparato digestivo, algo mucho más difícil en estos casos, por simple cuestión de tamaño.

Granjas de insectos

Aunque cueste creerlo, la cría industrial de insectos pronto cumplirá sus dos primeras décadas, y actualmente hay decenas de miles de granjas de insectos funcionando. Están repartidas por medio mundo, si bien se concentran en Tailandia (20.00 granjas) o en Laos, con alrededor de 6 ó 7 recolectas anuales.

Comer insectos podría salvar el planeta
Lógicamente, esta pujanza industrial obedece a una demanda importante. No en vano, comer insectos está de moda. Más allá de lo tradicional, los restaurantes incluyen en sus menús platos como hamburguesas de orugas y todo tipo de recetas en las que los insectos adultos o sus larvas son el ingrediente estrella.

Pocos peros pueden ponérsele la aportación nutricional. Sorprendentemente, los insectos comestibles (no todos lo son) tienen un importante valor alimentario, similar al que nos aporta la carne de pollo o de ternera o el mismo pescado.

Salvar el planeta

Según la organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), los insectos podrían ser una solución para paliar el hambre en el mundo, con capacidad de alimentar a alrededor de nueve mil millones de habitantes en el 2050.

¿Pero, estos invertebrados podrán encontrar un lugar como alimentos en todas las culturas? El dilema que habrá de resolverse para reducir el hambre en el mundo y tambien el impacto climático producido por la crianza de los típicos animales de granja parece tener dos bifurcaciones: veganismo o entomofagia… ¿Porque, los insectos tienen o no derecho a la vida? ¿Más o menos que una vaca, un pollo, un perro o un delfín…?