Cómo hacer jardines ecológicos, vuelta a lo natural
Cada día más gente prefiere los jardines ecológicos a los tradicionales, debido a su mayor consideración por el medio ambiente y sus mejores resultados. Este tipo de jardines se mantiene fiel a los procesos naturales, muestra un alto respeto por la sostenibilidad ambiental y rechaza el uso de productos químicos, siempre minimizando al máximo el gasto de energía.

Un jardín ecológico controla de forma automática las plagas de insectos, rompiendo con el hábito de exterminar todo tipo de seres vivos que nos encontremos. Algunos, como las abejas o los ciempiés, se alimentan de parásitos menores, los cuales sí inciden negativamente sobre las plantas, por lo que dejándolos vivir respetamos el micro hábitat de nuestro jardín. En caso de vernos obligados a actuar contra una plaga determinada, se pueden elaborar insecticidas a base de ajo o tomate que no utilizan compuesto químico alguno. Un jardín ecológico se erige, por tanto, como un espacio más natural.

Un concepto muy importante en esta novedosa práctica es el de la biodiversidad. Es más beneficioso para el jardín contar con la mayor gama posible de plantas, hortalizas e incluso seres vivos.

El cuidado y desarrollo óptimo de un jardín ecológico engloba tres premisas básicas: el aprovechamiento del agua y las fuentes luminosas, el no exterminio de insectos y la alimentación natural del sustrato.

Hacer un uso responsable del agua que se utiliza para el riego sería el primer punto a atacar. Igualmente, se pueden tener en cuenta factores para optimizarla, comenzando por elegir plantas que no requieran gran cantidad de agua si nuestro terreno es seco. Para este cometido, se recomienda la elección de plantas autóctonas. Instalar contenedores situados bajo los canalones del tejado o bidones distribuidos por el jardín para aprovechar las lluvias contribuirá positivamente a dicho ahorro. La utilización de la luz también requiere un uso eficiente; muchos establecimientos venden paneles solares que transforman la energía solar en fuente luminosa. Colocando dos o tres lámparas en sitios estratégicos, los paneles se nutrirán de la luz solar durante el día para proporcionar una iluminación nocturna del jardín. Otra opción es la utilización de bombillas de bajo consumo.

Cómo hacer jardines ecológicos, vuelta a lo natural
En un jardín ecológico las plagas se controlan de forma natural mediante la adición de plantas aromáticas que las repelen. Hablamos del romero, la caléndula, la salvia, el tomillo, la albahaca o la manzanilla, entre otras. Estas plantas amigas no sólo darán un toque más variado y colorido al jardín, sino que se encargarán de ahuyentar a los microorganismos que pueden resultar nocivos.

El primer paso para la aventura de crear un jardín de estas características es el conocimiento del terreno sobre el que vamos a trabajar. Para fertilizar y abonar el sustrato se requieren únicamente productos naturales: abonos, estiércol o el llamado compost casero. Se trata de elaborar una amalgama que resultará en una fuente de nutrientes muy beneficiosa para el terreno. La primera capa, la cual servirá de base, estará formada por elementos secos, como las hojas y las cortezas, la segunda es la resultante de restos verdes de cosecha, la siguiente de estiércol y la última capa debe contener elementos orgánicos que enriquezcan la mezcla, como la cáscara de huevo machacada. Este abono natural debe ser constantemente humedecido y el proceso tiene una duración aproximada de tres meses. Al combinar hidratos de carbono, humedad, nitrógeno y otros elementos estaremos ayudando a enriquecer el terreno sobre el que nuestras plantas crecerán fuertes y sanas. Por supuesto, sin químicos.

Hortalizas ecológicas sin salir de casa

Si el jardín es espacioso, una idea alternativa muy popular y con grandes beneficios es la plantación de un huerto. Un cultivo ecológico que mejorará el conjunto del jardín y nuestra calidad de vida. Para esta tarea se puede utilizar una base cuadrada, un macetero grande o delimitar un espacio con estacas de madera o botellas de cristal con la base hacia arriba.

Es importante situar el huerto lejos de árboles que le quiten el agua y evitar los muros que puedan eludir los rayos de sol. La parte más soleada debería estar destinada a la plantación de tomates, pimientos y frutas, mientras que las verduras como lechuga, espinaca, brócoli o judías se situarían en el espacio más sombrío. Cada tipo de planta requiere su nivel de agua, exposición solar y cuidado propio. Para librar a las hortalizas de plagas, igualmente pueden cultivarse las plantas aromáticas mencionadas. Hay que tener en cuenta que, durante el invierno, necesitaremos una protección adecuada contra el viento o las bajas temperaturas.

Se debe remover bien la tierra antes de la plantación y enriquecerla con el compost casero para que los productos ecológicos crezcan más naturales y sabrosos. A la larga, se ha demostrado que el huerto urbano ecológico es un ahorro y la calidad de las frutas y verduras suele resultar excepcional.

Cómo hacer jardines ecológicos, vuelta a lo natural

Ideas que convertirán tu jardín en un espacio único

Otras propuestas a tener en cuenta para tu jardín ecológico son: promover la vida silvestre de pájaros y otras especies añadiendo atracciones como bebederos, incorporar un estanque, contar con diversos tipos de árboles, utilizar macetas biodegradables o, en su defecto, la parte inferior de botellas de plástico, la integración de plantas kokedama (una bola de musgo cubriendo las raíces que reemplaza al tiesto) y mantener la hierba más larga para evitar el uso desmedido de las máquinas cortacésped.

La jardinería es una práctica muy satisfactoria, una tarea creativa que nos obsequia con un espacio de gran belleza sin movernos de casa, además de la afición preferida de muchos amantes de la naturaleza. Hacer de ese espacio un lugar privilegiado en tu vivienda con pequeñas incorporaciones ecológicas resultará un placer y un reto al mismo tiempo.