Cómo hacer un jardín ecológico
Hacer un jardín ecológico requiere un planteamiento muy distinto al de hacer un jardín convencional. El enfoque eco-amigable es la única, pero esencial diferencia, que finalmente marca el resultado en aspectos como la distribución del espacio, el uso de material reciclado, el riego con agua de lluvia, el uso de semillas orgánicas o, por ejemplo, el fomento de la biodiversidad autóctona.

¿Pero, por dónde empezar? Una vez elijamos las plantas, ya sean semillas orgánicas, esquejes tomados de la naturaleza o plantas con certificado bio, planificaremos el espacio de forma inteligente, intentando compaginar sus necesidades con un uso eficiente del riego y, si lo deseamos, también con el efecto ornamental.

La idea es conseguir que las plantas que necesitan poco riego, que en un principio serían las más recomendables, estén agrupadas en las zonas soleadas, y dejar los espacios más sombreados para las que necesitan un riego más intensivo.

De este modo, evitaremos derrochar agua y ayudaremos a sobrevivir al estío a las plantas con más necesidad de agua. Además, es importante descartar las plantas de temporada para no tener que andar cambiándolas y, se ser posible, elegiremos las especies autóctonas o, todavía mejor, que además estén en peligro de extinción.

Sembrar y abonar

La elección de las semillas bio, por otro lado, nos garantiza que no han sufrido modificaciones genéticas ni alteraciones a causa de fertilizantes, pesticidas u otros tratamientos artificiales.

Cada planta tiene un momento de siembra recomendado, pero en general tengamos presente que ahorraremos más agua al hacerlo en otoño, pues así tendrán tiempo de crecer hasta la siguente primavera y verano, con lo que no tendremos que regar tanto para que crezcan.

Cómo hacer un jardín ecológicoEl tipo de suelo también influye en una mayor o menor frecuencia de riego, así como en las necesidades de abono. Es clave conocer las características del terreno para averiguar si tiene un buen drenaje y qué tipo de compost hemos de crear en casa para compensar carencias de materia orgánica.

En caso de comprar la tierra, elijamos la ecológica. Algunas tienen humus de lombriz y drenan el agua de forma idónea, y las macetas mejor de arcilla natural o, por qué no, reciclemos muebles u objetos viejos o palets para hacer macetas o jardineras originales.

Regar y ahuyentar plagas

El sistema de riego por goteo es el adecuado para suelos arenosos y, por contra, si es arcilloso el riego será frecuente y en poca cantidad. Asímismo, la recolección de agua de lluvia en bidones específicos será una solución muy interesante para la salud de las plantas y para ahorrar agua.

Cómo hacer un jardín ecológicoCombatir las plagas sin utilizar productos químicos puede parecer cosa imposible. Sin embargo, hay alternativas verdes que las combaten de forma ingeniosa. Aunque en el mercado hay productos ecológicos, los trucos caseros dan un buen resultado.

Triturar cáscaras de huevos o la ceniza y espolvorearlas en el suelo, hacer pesticidas naturals mezclando vinagre, cebolla, ajo en proporciones distintas o cubrir alguna planta de forma circunstancial con una fina tela, -tipo rejilla, como las que usan para proteger las frutas-, son algunos trucos que funcionan.

Si la situación se descontrola, busquemos productos bio que sean seguros en caso de aplicarse sobre plantas comestibles. Por otra parte, como prevención, elegir estratégicamente determinados tipos de plantas que ahuyentan a unos u otros tipos de insectos también resulta efectivo.

Atraer biodiversidad

Así es, combatir las plagas creando un determinado ecosistema, por un lado nos permitirá aprovechar la función depredadora de los insectos que acudan y así lograr un equilibrio general, mientras por otro atraeremos la vida silvestre.

Cómo hacer un jardín ecológicoAl igual que promocionamos las plantas autóctonas, lo suyo es atraer la vida silvestre a nuestro jardín. No, no me refiero a lobos o jabalís, sino a ardillas, insectos polinizadores, escarabajos, pequeños reptiles, anfibios, libélulas, pájaros, etc.

Las piedras grandes amontonadas, los estanques naturales son escondites que agradecerán anfibios y pequeños animalitos. Y, cómo no, si deseamos ayudar a nuestras amigas las abejas, en nuestro jardín encontrarán flores libres de pesticidas donde libar felices. En general, pueden sentirse atraidas por cualquier flor, al igual que las mariposas, pero también podemos elegir algunas que les gusten especialmente.