Compartir tierras de cultivo con los animales
Cada vez somos más en este planeta. Y no tenemos otro. Se calcula que, en 2050, llegaremos a habitar la Tierra 9.000 millones de personas. ¿Cómo alimentar a tanta gente? A menudo se opta por crear nuevas tierras de cultivo a costa de masa forestal, a costa de reducir la superficie boscosa, una solución que, a la larga, se puede convertir en un problema: acabaría con la biodiversidad, muchas especies desaparecerían.

¿Cómo solucionarlo, entonces? Permitiendo que en las tierras que se usen para cultivos vivan las plantas y animales que han estado allí durante siglos. En palabras sencillas, compartiendo la tierra. La permacultura y otras técnicas lo permiten.

Se trata de usar técnicas de cultivo que tal vez disminuyan algo el rendimiento de los cultivos, esto no se puede negar, pero, por otro lado, conservarían la biodiversidad de la zona. A la larga, es mucho más beneficioso que la agricultura tradicional, que ha cambiado el paisaje de la mayor parte del mundo.

La Política Agrícola Común (PAC) recompensa a los agricultores que protegen a los animales, especialmente a los pájaros, y a las plantas que viven en sus tierras. Sólo hay que conservar algunos setos vivos, dejar algunos árboles para que aniden los pájaros, permitir que crezcan flores y que vivan los escarabajos, unos trabajadores incansables en la regeneración del suelo.

Además, algunos recientes estudios demuestran que se pueden usar métodos científicos que consiguen ambos objetivos: aumentar los rendimientos de los cultivos y proteger la biodiversidad. Todo depende de la tierra, del clima y, sobre todo, de las necesidades vitales y económicas de la población. La biodiversidad y los ecosistemas en las zonas más pobres del mundo tienen menos importancia que la necesidad de comer.

Algunos expertos abogan por instaurar en Europa y otras regiones desarrolladas reservas de vida silvestre, con cultivos que respeten totalmente las reservas naturales. Tal vez, ampliar las ayudas a los agricultores europeos siempre que respeten el entorno. Sin embargo, otros opinan que esos subsidios tienen como verdadero objetivo que los agricultores no abandonen la tierra. En España, hay miles de hectáreas cultivadas con girasoles que se dejan secar en vez de recoger la cosecha. ¿Qué pasaría si no existieran subvenciones por parte de la Unión Europea?