Comportamiento ecológico en la playa
Ha llegado la época en que muchos pasan gran parte del día en la playa. Pero tumbarse al sol, disfrutar de los refrescantes baños en el mar, dar paseos por la playa o tomar algo en el chiringuito son actividades que deben hacerse respetando el medio ambiente. Estar de vacaciones no significa olvidar las prácticas ecológicas.

Muchos países viven (o, al menos, tiene gran importancia para la economía) del sector turístico de arena y playa (casi todos los países del Mediterráneo y los del Caribe, sin ir más lejos), así que cuidar ese entorno, no sólo asegura un futuro medio ambiente saludable, sino también un futuro desarrollo económico. Es tarea tanto de visitantes como de oriundos del lugar. Y comenzando con el desplazamiento hasta la playa. La mejor opción, como siempre, es ir andando, en bicicleta o, si está a cierta distancia, usar el transporte público, ya sea el metro, el autobús, el tranvía o el tren de cercanías.

Una vez que el bañista ha llegado a la playa, en muchos casos, el enorme lugar y el mar empequeñece al ser humano. Pero esta no es razón para pensar que no se puede contaminar. En general, un buen consejo es pensar que se está en la propia casa. En este sentido, por ejemplo no hay que olvidar nunca las tres erres (reducir, reutilizar y reciclar). Se disminuyen, en primer lugar, la cantidad de residuos. Y, en segundo lugar, nunca jamás se arrojan al mar ni a la playa. El Mediterráneo ya se ha convertido en un vertedero que llevará años limpiar de forma adecuada.

A la hora de la comida es especialmente importante usar utensilios reutilizables. Nada de cubiertos y platos de plástico que, después de comer, se arrojan a la basura. Es preferible llevar los cubiertos que se usan en casa y llevarlos de vuelta cuando acabe el día en la playa. En cuanto a los recipientes de bebidas, el vidrio cuenta con la ventaja de que se puede reciclar, pero es arriesgado porque por la playa se suele ir descalzo y, si se rompe alguna botella y quedan restos de vidrio o cristal en la arena, es muy probables que produzcan algún corte en la piel. Así, es mejor llevar la bebida en termos, botellas de aluminio o la típica cantimplora.

Una sección aparte se merecen los fumadores. Las playas no son ceniceros gigantes. Los fumadores deben preocuparse de llevar un recipiente para tirar la ceniza y, sobre todo, las colillas. Otro objeto que contamina tanto o más que un filtro de un cigarrillo es una pila gastada o una batería. Nunca se deben dejar en la playa ni alrededores. Hay que guardarlas y llevarlas a reciclar.

Derroche de agua en las duchas

Por último, estar de vacaciones no significa derrochar. Hay que poner especial cuidado a la hora de usar las duchas de la playa y no pasarse una eternidad bajo el chorro del agua. Se han instalado para quitarse la arena y el salitre rápidamente antes de abandonar la playa. Y jamás hay que usar jabón ni champú en ese tipo de duchas. Espera a llegar a tu casa, al apartamento, al hotel o al cámping.

La costa cuenta con un ecosistema propio, muy valioso, y que el resto del año no tiene que aguantar el impacto ambiental que causa el ser humano. Y no sólo hay que respetar los seres vivos, las plantas, los animales, tanto en tierra como en el agua, sino también el resto de elementos, pues todos tienen una importante función: las dunas de arena protegen las playas de la erosión, las tormentas y las olas, las piedras realizan una función parecida, además de cobijar a multitud de pequeños animales, por no hablar de los corales, en peligro de extinción y de un valor natural incalculable. Disfruta de todo ello, saca fotos, pero nunca toques ni muevas seres vivos o inanimados: si están allí, es por alguna razón.