¿Merece la pena comprar aceite de oliva ecológico?
El aceite de oliva se ha utilizado durante siglos no solamente en nuestras cocinas, también como remedio en la medicina tradicional, higiene y belleza. Las propiedades de este super alimento son reconocidas por la comunidad científica desde los inicios de su investigación. En la antigüedad se utilizaba como combustible para la iluminación, como lubricante para las herramientas y como impermeabilizante para las fibras textiles, entre otros. Pero sin duda el olivo es un claro representante de la agricultura mediterránea, cuya larga historia que va unida a la evolución de los hombres y de los cultivos de toda la costa española.

Dentro de los diferentes tipos de aceite de oliva, el virgen es el más rico en vitamina E (de acción antioxidante) y fitosteroles (sustancias que contribuyen a reducir los niveles de colesterol en sangre). La aceituna contiene una gran cantidad de ácido oleico que contribuye a reducir los niveles de colesterol malo (LDL colesterol) en sangre. Además, aumenta los niveles en sangre del llamado colesterol bueno (HDL-colesterol) que transporta el colesterol malo depositado en las arterias hasta el hígado para su eliminación, reduciendo los riesgos de trombosis arterial e infarto.

Por su parte, el aceite de oliva virgen extra de agricultura ecológica se obtiene mediante el proceso de extracción continuo en frío, con el sistema llamado “de dos fases” o ecológico y siguiendo las normas establecidas por la CCPAE (17.06.01) y la CEE. Desde la caída de la aceituna en el molino, hasta el envasado, el aceite de oliva virgen ecológico se mueve a través de un circuito herméticamente cerrado, en acero inoxidable alimentario, lo que evita la manipulación del producto.

La etiqueta de ecológico se consigue cuando durante el proceso de producción no genera alpechín (la mezcla de agua vegetal y de lavado), siendo éste el producto más contaminante del proceso de extracción del aceite de oliva. Para que sea ecológico el agua vegetal se tiene que reciclar en el mismo proceso de la elaboración del aceite de oliva virgen disminuyendo la necesidad de añadir agua al proceso. El agua de lavado añadida es tan poca que queda en el orujo, reduciendo así la carga contaminante en un 90 por ciento. Las hojas que quedan en la venteadora se utilizan para el forraje y el alperujo se lleva a la orujera o se utiliza como combustible para la calefacción de la almazara. Finalmente, el agua de lavado, aunque limpia, se deposita para su evaporación en una balsa construida a propósito para ello desde la construcción de la almazara.

Por lo tanto, si te gusta el sabor del aceite de oliva virgen extra, lo consumes con frecuencia y quieres ser responsable con el medio ambiente, lo ideal es que compres alguna variedad que tenga la etiqueta de ecológico porque se contamina menos durante el proceso de extracción del aceite de oliva.

¿Merece la pena comprar aceite de oliva ecológico?

Por desgracia no en todos los supermercados se encuentran aceites de oliva ecológicos, pero por Internet se puede comprar con bastante facilidad. Uno de los más recomendados es el de Aceite de Oliva Virgen Extra Ecológico de Iberchef, con una gran textura, buen color, increíble aroma a oliva puro y un sabor exquisito. Es ideal para ensaladas, pastas, desayunos, etc. De hecho es una de las variedades de aceite que se utilizan en alta cocina. Si te interesa puedes consultar su precio y comprarlo aquí.