Consejos para ser ecológicos practicando deporte
Aunque nos parezca que el deporte tiene poco o nada que ver con la contaminación, lo cierto es que las actitudes ecoamigables pueden reducir la huella de carbono y los desechos generados durante su práctica, con lo que se reduce de forma importante el impacto ambiental. La buena noticia es que pequeños cambios logran grandes resultados.

Por un lado, practicar deporte puede significar muchas cosas, desde pasear a buen ritmo hasta ir en bici, jugar al fútbol, esquiar, ir al gimnasio o hacer atletismo, pongamos por caso, y lo mismo cabe decir de los lugares donde se realizan los entrenamientos o se llevan a cabo. Las situaciones, por lo tanto, pueden ser de lo más variopintas.

Consejos para ser ecológicos practicando deporte
Además, no siempre podemos o nos interesa hacer ejercicio en un entorno natural, y tanto si lo hacemos en un gimnasio, corriendo en pleno asfalto, en casa o, por ejemplo, en un parque público, a menudo está en nuestra mano ser ecológicos. O, al menos, más verde de lo que la tendríamos si no tuviéramos en cuenta algunos pequeños consejos, como los que vamos a apuntar a continuación.

Un deporte sostenible

Si nos preguntamos qué deporte practicar, nuestra decisión lógicamente habrá de tener en cuenta una serie de factores. Entre ellos, si nos proponemos ser ambientalmente responsables, podemos elegir entre deportes que tengan una baja huella ecológica.

Consejos para ser ecológicos practicando deporte
Es obvio que los deportes que impliquen el consumo de combustibles fósiles, ya sea para desplazarnos a un determinado lugar o porque sean deportes de motor, no serán la decisión más verde. O, en otros casos, deberíamos descartar aquellos que supongan un daño ambiental al entorno, como ocurre con las estaciones de esquí, a las que además hemos de desplazarnos para poder practicarlo.

El running, hacer ejercicios aeróbicos al aire libre o en un espacio cerrado, el ciclismo, el surf o el senderismo son más ecológicos, siempre y cuando los practiquemos de un modo sustentable. En otras palabras, cualquier deporte puede hacerse de un modo más o menos verde, dependiendo de un sinfín de circunstancias.

Las buenas prácticas

Independientemente del deporte elegido, la sostenibilidad que hemos de considerar en un sinfín de aspectos: adquirir o, todavía mejor, comprar de segunda mano, alquilar o pedir prestada una tabla de surf ecológica, hacer durar la ropa deportiva, compartir coche hasta un determinado lugar donde practiquemos el deporte, acudir en bicicleta si el trayecto es corto o, aún mejor, elegir una alternativa que no requiera desplazarse.

A la hora de hidratarnos, el típico botellín de agua o la lata de refresco no sólo supone un gasto económico, sino que además puede convertirse en un desecho que no siempre se tira al correspondiente contenedor de reciclaje. Evitar envases desechables sería una opción más verde, bien mediante el uso de botellas reutilizables como recurriendo a alguna fuente cercana.

Consejos para ser ecológicos practicando deporte
Si practicamos deporte en instalaciones de cualquier tipo, podemos proponer la colocación de contenedores de reciclaje, de iluminación de bajo consumo o, por ejemplo, si se trata de un campo de fútbol, de sistemas de riego que ahorren agua. Aunque no es nuestra competencia, una sugerencia que permita un ahorro económico fácilmente puede ser muy bien recibida.

Por último, si tenemos que renovar vestuario o accesorios, seamos críticos al valorar materiales, durabilidad y cualquier otro factor relacionado con las prácticas verdes e incluso con el comercio justo. En muchas ocasiones descubriremos que además de hacer un favor al medio ambiente, la durabilidad sale a cuenta, entendida como vida útil en perfecto estado o tras sucesivas reparaciones. Entender el deporte como un estilo de vida que nos acerca a la Naturaleza conlleva beneficios integrales. Ya lo decían los antiguos, y hoy siguen en plena vigencia aquello de mens sana in corpore sano.