Conservar la Amazonia venezolana
La parte sur de Venezuela atesora la magia de la enigmática selva amazónica. Protegida desde tiempos milenarios por las deidades indígenas, debido a que sus ecosistemas siempre han estado desprotegidos. De momento, Venezuela preserva casi intacta el 71,5% de su selva Amazonia, gracias a poseer áreas bajo régimen de protección ambiental y tierras indígenas que en general se encuentran en perfecto estado de conservación. La frondosa selva húmeda tropical del Amazonas venezolano sigue siendo un desafío para su conservación.

El estado Amazonas es el segundo más grande del país con una superficie de 180.000 km2 y una densidad poblacional de apenas 0,3 habitante por km2. Los datos del Ministerio de Ambiente señalan que esta región alberga el 65% de los recursos hídricos y el 30% de los recursos forestales del país, lo que deja evidente el enorme potencial en su extraordinaria diversidad biológica y sus reservas en minerales. Tampoco hay que olvidar que en lo profundo de su selva, en la Sierra Parima, nace el río Orinoco, el tercero más caudaloso del mundo.

En esta Amazonia se encuentran los Parques Nacionales Parima Tapirapeco, Serranía de La Neblina; Yapacana, Duida-Marahuaca; los Monumentos Naturales Piedra El Cocuy, Cerro Autana, Formaciones de Tepuyes, Piedra La Tortuga y Piedra Pintada, además de la parte sur de la Reserva de Biosfera Alto Orinoco-Casiquiare, considerada la mayor área protegida de bosque tropical a nivel mundial.

Diversos estudios registran una enorme diversidad biológica con un gran número de especies vegetales y animales endémicas, hasta ahora se conocen unas 5.000 especies de plantas (25% de la flora venezolana), 90 especies de mamíferos, 674 de aves, 159 de reptiles y 25 familias distintas de peces.

El Amazonas cuenta con leyes que prohíben la deforestación comercial, la explotación minera metálica y el decreto que norma la actividad turística, orientándola hacia la modalidad del turismo ecológico. Sin embargo, suelen ser muy frecuentes las denuncias sobre actividad minera ilegal, principalmente extracción de oro en zonas estratégicas o protegidas, como por ejemplo las cabeceras del río Orinoco, Sierra de Parima y el Parque Nacional Yapacana.

Por todo esto y mucho más, la selva Amazonia debe seguir siendo protegida…