Conservas de atún que no cumplen la legislación
Greenpeace mandó analizar genéticamente el contenido de las latas de atún más populares de una docena de países. Estos análisis, realizados por un laboratorio independiente, AZTI Tecnalia, Centro Tecnológico del Mar y los Alimentos, revelan que no se respeta la normativa europea y evidencian el engaño a los consumidores. Todo ello, cuando el atún es una especie en peligro de extinción.

En el estudio se han analizado productos de atún en conserva de, al menos, cinco marcas diferentes en cada uno de los países: Alemania, Australia, Austria, Canadá, España, Estados Unidos, Grecia, Holanda, Italia, Nueva Zelanda, Reino Unido y Suiza.

Algunas de las irregularidades que se han descubierto son las siguientes:

– Presencia de dos especies diferentes en la misma lata, una práctica que es ilegal según la legislación de la Unión Europea.

– Latas de un mismo producto que contenían especies diferentes.

– Latas que contenían especies distintas a lo que se indicaba en la etiqueta.

En el caso concreto de España, el análisis de las latas de atún de las marcas Calvo y Campos revelan la presencia de dos especies distintas en la misma lata: el atún rabil y el atún patudo.

Por tanto, la conclusión es que la industria conservera está engañando a los supermercados y, sobre todo, a los consumidores. Y, más aún, les hace cómplices por desconocimiento de la destrucción de esta especie. Las compañías atuneras están enlatando diferentes especies, incluidos ejemplares juveniles de poblaciones amenazadas.

Tanto supermercados como consumidores deben actuar inmediatamente para que el negocio del atún barato que se captura utilizando dispositivos de redes ilegales no sea un negocio lucrativo. El único atún que debería venderse es el proveniente de capturas de forma selectiva.

Los dispositivos de agregación de peces (conocidos como FAD por sus siglas en inglés) son la causa principal de la mezcla de especies y de la captura de juveniles de atún de especies sometidas a sobrepesca, además de atraer a las redes tortugas y otras especies amenazadas como tiburones. Los FAD son una técnica de pesca insostenible, que está llevando a la sobrepesca de diferentes poblaciones de atún y dificultan la recuperación de especies como el atún patudo y rabil.

Greenpeace ha pedido a las organizaciones regionales de pesca que prohíban totalmente este tipo de dispositivos.