Construir una casa en un árbol
Son perfectas para escapar del mundanal ruido, para escuchar el murmullo de la vida natural o los propios pensamientos, que no es poco. Y, por supuesto, a los niños y adolescentes, tener una cabaña en un árbol les permite disfrutar de un lugar mágico en el que vivir aventuras increíbles o, simplemente, donde poder pasar maravillosos ratos de ocio.

Tal es el encanto de las casitas levantadas en un árbol, la razón de su éxito, pero construirlas puede llegar a ser un auténtico quebradero de cabeza, sobre todo si no somos muy manitas y nos lanzamos al reto sin tener algunas ideas básicas claras.

¿Qué hemos de saber para abordarlo sin que cumplir nuestro sueño se convierta en una pesadilla? En este post os damos algunas pautas fundamentales al respecto, bien sea para decidir hacerla (según nuestras posibilidades) o para todo lo contrario, es decir, para abandonar la idea por ser inviable.

Imaginación, ilusión y habilidad

Si bien es cierto que la imaginación y la ilusión ayudan mucho en este tipo de proyectos, y que el resultado puede ser desde un modesto suelo de tablas hasta un acabado complejo, y hasta lujoso (algunas se alquilan como alojamiento), también es verdad que se necesita habilidad para realizarlas.

En efecto, hasta las casas en un árbol más sencillas precisan de una serie de requisitos no siempre fáciles de cumplir. En primer lugar, necesitamos elegir el lugar adecuado, y esto no siempre es fácil. Un jardín o terreno propios en el que tengamos un árbol lo suficientemente crecido, aunque hay gente que las construye en espacios públicos, desde áreas naturales silvestres hasta parques urbanos.

Construir una casa en un árbol
Cuando hayamos elegido el lugar (no recomendamos lo segundo por razones obvias) hemos de cerciorarnos de que las ramas son resistentes, lo suficiente como para soportar el peso que vamos a cargarle.

Lo ideal es elegir un árbol de una especie idónea para este uso, prefiriendo, por ejemplo, un pino antes que una higuera. Otros consejos son: nunca utilizar más de un árbol como apoyo ni tampoco a demasiada altura e intentar construirla lo más cercano posible a la misma bifurcación del árbol.

Si no tienes árbol y sueñas con tener una casita de este tipo, una socorrida opción es levantarla sobre postes de madera o pensar en la posibilidad de hacer acampadas en árboles con tiendas de campaña colgantes.

Planos, materiales y herramientas

Una vez hecho localizado el lugar, has de aplicarte bien para que tu maña logre un resultado fiel a tus planos. Es importante hacerlos, aunque sean de lo más elementales. En ocasiones, un simple boceto en un papel es suficiente si no tenemos grandes aspiraciones.

¿Que no eres un manitas? Entonces busca ayuda o, si no te sientes capaz, mejor abandona el proyecto, pues tiene un cierto grado de complejidad y peligrosidad. Quizás no consigas hacer una mansión, pero sí algo pequeño. En estos casos te interesará saber que el modelo más fácil de llevar a cabo es el triangular y que se empieza por el suelo o base para montar el resto sobre él, aunque también podemos dejarlo al raso, sin más historias.

Elegir madera de pino tratada u otra que permita un buen atornillado, así como hacerse con las herramientas y material imprescindibles (madera, chapas, bisagras, cuerda con grosor adecuado, serrucho, destornilladores automáticos, pinturas, martillos, tenazas, taladradora, sierras o serrucho, lijas y una escalera) son otros consejillos para principiantes. Y, por último, la seguridad debe ser nuestra preocupación en todo momento, tanto durante la construcción como a la hora de disfrutarla.