La guía definitiva para consumir menos y mejor
Tener un espíritu verde y crítico a la hora de consumir productos y servicios o, lo que es lo mismo, ser un consumidor y usuario responsable a nivel ambiental supone un gran desafío, en especial cuando queremos llevarlo a cabo de una manera regular. Y es que hacer gala de un comportamiento ecológico implica un cambio radical en muchos aspectos y ello no siempre resulta fácil, y mucho menos práctico.

De hecho, implica ir contra corriente las más de las veces, un esfuerzo que no siempre estamos dispuestos a hacer o quizá no podamos, por muy distintas razones. Así las cosas, vienen bien los consejos empezar a dar los primeros pasos en esta aventura, un viaje que tiene un destino muy deseado: respetar el entorno, ser más auténticos y ahorrar un buen dinero.

Cuestión de actitud

Porque hay muchas maneras de acercarse a la Naturaleza, y una de ellas es ésta, tener una actitud eco-amigable a la hora de consumir, entre otras cosas siguiendo aquella regla ecológica de la triple erre sobre los hábitos de consumo, que aconseja reducir, reutilizar y reciclar.

¿Pero, en qué consiste eso de consumir menos y mejor? Tal y como reza el epígrafe, el primer paso de acercamiento es mental. No se trata de abrazar árboles o de ser un consumidor de productos orgánicos o ecológicos sino, sobre todo, de ser selectivos a la hora de consumir o de utilizar servicios.

La guía definitiva para consumir menos y mejor
Consumir menos y mejor, por lo tanto, es cuestión de actitud más que de resultados. Si nuestra mirada es verde y actuamos en función de nuestras circunstancias y posibilidades, con honestidad hacia nosotros mismos, el compromiso ambiental estará más que cumplido.

Sin necesidad de hacer las cosas difíciles, sin obsesionarse, sin problemas de integración social más allá de lo que uno pueda, quiera y esté dispuesto a asumir. La actitud positiva ayuda a ir contra corriente como consumidores y usuarios eco-responsables, y nos haga sentir a gusto con los cambios y con nuestra vida.

Lógicamente, cuantos más y mejores resultados obtengamos más ayudaremos al planeta y apostaremos por una vida auténtica, pues abandonarse al consumismo no deja de ser una manera de enterrar nuestra individualidad, ese yo auténtico que surgirá cuando nos centremos en lo esencial de la vida. Básicamente, haciendo un favor al planeta nos lo hacemos a nosotros mismos.

Consumo colaborativo

Los ejemplos cotidianos anti-consumismo abarcan un sinfín de aspectos, desde no despilfarrar agua o luz ni desperdiciar comida o elegir el tren en lugar del avión o hacer compras de forma razonable, sin caer en la locura de las compras compulsivas.

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La alternativa del consumo colaborativo también es interesante para hacer grandes cambios sin que nada importante cambie. El trueque de productos o de servicios (yo te corto el pelo y tú me das clases de inglés o unas hortalizas de tu huerto urbano, el alquiler del coche por horas, etc.) ofrece todo un mundo de posibilidades, y tambien es perfecta como solución anti-crisis.

Sensación de libertad

Optar por la comida orgánica en lugar de comprar productos precocinados es otra manera de consumir menos y mejor. Si compramos las materias primas, aunque las bio sean más caras, muy probablemente el precio por kilo saldrá mucho más barato. Ir a lo que de verdad importa, centrarse en ello es otra manera de consumir de forma más inteligente.

La guía definitiva para consumir menos y mejor
Para consumir menos y mejor no solo se trata de gastar o no gastar, sino de deshacerse (léase reciclar, prestar, regalar, etc.) de posesiones no deseadas como quizá la televisión o cualquier bien material que realmente no deseemos. Porque, además, cuanto menos tiene tiene y más comparte, menos preocupaciones, menos ruido y contaminación en su hábitat personal…

A partir de ese tipo de reflexiones y actos, uno acaba consumiendo menos y mejor. De hecho, este tipo de reflexiones hacen que consumir menos y mejor acabe formando parte de nuestras prioridades.

Descubrir lo esencial

Además, como consumidores será importante saber hacer y hacernos las preguntas correctas, sin conceder importancia a los superfluo, para así llegar a la elección más adecuada de ese producto o servicio que vamos a adquirir, consumir, utilizar…

La guía definitiva para consumir menos y mejor
El medio de transporte es otro punto clave que nos descubre un mundo que no conocíamos y acaba enriqueciéndonos. El encanto de ese viaje en tren, subirse a la bicicleta como acto de libertad, de compromiso con uno mismo y con el medio ambiente…

Cuando las opciones están ahí, decidirse por aquello que resulta más sostenible puede ser una manera de acabar haciéndonos un favor a nosotros mismos. Lo que empezó como un gesto por el planeta bien podría devolvérnoslo de un modo que no imaginábamos.

La guía definitiva para consumir menos y mejor
Del mismo modo, cultivar nuestros propios alimentos y hacerlo de forma ecológica nos pone en contacto directo con la Naturaleza, un contacto que no tiene precio, en especial para personas que viven en el entorno urbano. La agricultura bio está basada en el respeto al entorno y propicia la creación de hábitats llenos de biodiversidad y, por lo tanto, de vida que acaba transmitiéndonosla a nosotros.

Se trata, en suma, de empezar a cambiar las cosas apostando por un mundo mejor, mas solidario y respetuoso con el entorno. Son pequeños gestos verdes que pueden hacer una gran diferencia, sobre todo porque predicamos con el ejemplo, y eso tiene un valor potencial increíble. Y, aunque tienen valor como tales, además de ayudarnos a consumir menos y mejor, acaban acercándonos a lo esencial de las cosas…