Contaminación acústica
La contaminación acústica es el exceso de sonido o ruido molesto que altera las condiciones normales del medio ambiente, causando graves daños en la calidad de vida de las personas, tanto a nivel fisiológico como psicológico. El sonido se mide mediante el indicador Lp (nivel de presión sonora) o los decibelios (db), siendo 65 db el límite aceptado por la O.M.S.

Las principales causas de la contaminación acústica son las actividades humanas producidas por el transporte, la industria, la construcción de edificios y obras públicas y el ruido de algunos locales nocturnos.

Los efectos que produce, además de afectar negativamente al oído, son a nivel psicológico, como el estrés, la ansiedad, la fatiga, el insomnio, la irritabilidad y agresividad, falta de deseo sexual, histeria o aislamiento social. También pueden generar efectos psicopatológicos, como la dilatación de las pupilas y parpadeo acelerado, dolor de cabeza, agitación respiratoria, disminución de la irrigación sanguínea, e incluso superando los 85 db, aumenta la glucosa en sangre, disminuye la secreción gástrica y aumenta el colesterol. A su vez puede disminuir la memoria y atención, así como la repercusión negativa en un embarazo o en la etapa de aprendizaje de un niño.

Algunas de las soluciones para reducir estos efectos son el uso de tapones auditivos, barreras acústicas en lugares con un alto nivel de ruido, materiales absorbentes para atrapar las ondas sonoras y transformarlas de energía aerodinámica en energía termodinámica mediante materiales como fibra de vidrio, resonadores fibrosos y poliuretano de célula, o aislamientos para disipar la energía mecánica asociada a las vibraciones. Cabe decir, que recientemente algunos especialistas en el tema han sugerido la elaboración de un mapa acústico, incluyendo análisis y medidas de los niveles acústicos.